Como había hecho durante muchos años, se sienta en la butaca del Helmántico, al lado de aquellas personas con las que tantas veces se abrazó para celebrar los goles que marcaba su equipo durante los encuentros, ante los rivales de la Primera División, y que servían para seguir festejando que un año más podían estar en la máxima categoría. Esta vez, aun así, algo ha cambiado: ahora mira a su alrededor y muchos de ellos no llevan su camiseta, ni comparten ídolos, no corean el mismo nombre, ni celebran los mismos goles. Parece un sueño extraño. Es real. Salamanca se ha dividido en dos. Salmantinos y Unionistas luchan por el mismo sueño, volver a la élite, pero con distinto escudo.  Tras la desaparición del UD Salamanca, que cayó en un declive económico que le llevó a ese duro final, nacieron dos ramas diferentes entre los aficionados. Los que siguieron el proyecto del Club Deportivo Salmantino, y los que hicieron lo propio con el del Unionistas de Salamanca Club de Fútbol. Dos equipos nacidos de la muerte de su antecesor, una muerte que dejó huérfanos a sus hinchas. Salamanca vivió recientemente un derbi hermanado por una afición, acostumbrada a celebrar unida, pero que hoy lucha separada, con garras y dientes, para triunfar. En esta pieza repasamos los casos de varios equipos que han pasado por el duro trago de surgir de la desgracia de su club madre, y que en el futuro esperan no cometer los mismos errores de antaño.

SD LOGROÑÉS – UD LOGROÑÉS

La historia del CD Logroñés se remonta a 1940, más de 60 años después, nueve de los cuales en la cima del fútbol español, donde llega a alcanzar un 7º puesto en la 89/90, el equipo pierde la posibilidad de inscribirse en la categoría poniendo fin a un ciclo en 2009. Hartos de ver como el CD Logroñés no paraba de descender categorías por las deudas con sus jugadores (hasta el punto de no poder ni inscribirse en Tercera), los socios y peñistas se reúnen día sí, y día también, en la puerta del estadio Las Gaunas para dar forma a un nuevo comienzo. Así surgió el proyecto Puerta Cero, que da como resultado el S.D. Logroñés, fundado por socios y dirigido por ellos mismos, siendo esa la base fundamental de su nueva identidad. En la misma ciudad, concretamente en el barrio de Varea, se produce en las mismas fechas el renombramiento de otro equipo, el C.D. Varea, por el de U.D. Logroñés. Aprovechando su estructura y su ascenso histórico a 2ªB, el equipo sufre una metamorfosis para parecerse lo máximo posible al desaparecido. Es una situación muy similar a la de Salamanca: aficionados de un mismo club divididos, pero que persiguen un objetivo común.  Proyectos creados por la pasión a unos colores, por no querer ver como cae en el pozo del olvido el sentimiento a un equipo. Mismos colores y mismo estadio, para no perder la esencia. En el aspecto deportivo, ninguno ha logrado pasar la barrera de 2ªB en sus 8 años de historia, siendo el Unión Deportiva el que más cerca ha estado de hacerlo con un 4º puesto en dos ocasiones.

AD MÉRIDA 

En 1995 por primera vez en la historia un equipo extremeño ascendía a la Primera División española. La proeza del Club Polideportivo Mérida suponía uno de los mayores hitos del fútbol en Extremadura. Años después, haría lo propio el CF Extremadura. Ambos, desgraciadamente, tendrían el mismo final. En su historia quedará marcada la tragedia de su entrenador, el mítico Juanito, que fallecía en un accidente de tráfico. El paso por la categoría de oro fue fugaz, en un año que será recordado por ser la Liga de los 22 clubes, el club no logra mantenerse. Haber tocado la gloria hace que dar un paso atrás no sea plato de buen gusto en Mérida, por lo que se optó por una remodelación de la plantilla, llegando a traer 13 caras nuevas. El objetivo del ascenso se consuma de nuevo la temporada siguiente. En esta segunda etapa destaca la incorporación del Mono Montoya, ex de Boca, y la contratación de otro guardameta, un joven llamado Leo Franco. El desenlace vuelve a ser el mismo, esta vez con una carga económica que supone el entierro del equipo, no logrando reponerse de su estancia entre los grandes y sucumbiendo hasta la desaparición en el comienzo del siglo XXI. El AD Mérida SAD surge, no de éste, sino del UD Mérida, el equipo filial UD Mérida Promesas, que tomaría su relevo rebautizándose, pero que acabaría igual que el anterior, lo que daría paso, finalmente, en 2012, al ya mencionado AD Mérida. El Estadio Romano vuelve a oler a fútbol, la capital de Extremadura vuelve a soñar con volver a la élite. Aunque, de momento, ese sueño no pasa de 2ªB.

EXTREMADURA UD

La pequeña ciudad de Almendralejo puede presumir que su equipo jugara en la Primera División por dos temporadas. En la época dorada del fútbol extremeño, el CF Extremadura sigue la estela del Mérida para ascender a lo más alto un año después. Fiel reflejo de los blanquinegros, tuvo igual trayectoria. Descenso en la primera temporada para volver a subir a la siguiente, esta vez de la mano de Rafa Benítez, que está a punto de conseguir mantener al equipo.  A pesar de que la siguiente temporada roza lograr de nuevo la hazaña, no es así y, a pesar de que lo vuelven a intentar con fichajes ilusionantes como el de Kiko Narváez, cae en una dinámica negativa que le hace descender hasta los suburbios más profundos del fútbol, hasta el punto de no encontrar el camino de retorno. Es en 2010, en 1ª Regional, cuando se da por acabada la vida del CF Extremadura para dar paso al Extremadura UD, equipo que logra el ascenso a 2ªB en 2016, categoría en la que se mantiene en la actualidad.

SD COMPOSTELA

El 12 de octubre de 1996 Ronaldo Nazario driblaba a media plantilla del SD Compostela para conseguir uno de los tantos más recordados de La Liga. Por aquél entonces, nadie imaginaba que una década después el equipo no podría recuperarse de sus problemas económicos. 2006 es la partida del Club Campus Stellae que preside Caneda y que pasa a utilizar la marca SD Compostela. En 2009 llega a su cima, la 2ªB, pero lo que debería ser una temporada de ensueño por estar al borde de volver al fútbol profesional es, de nuevo, una pesadilla. Impagos, huelgas e incluso un entrenamiento que llega a ser parado por la policía, desencadenan la segunda crisis. Al límite entre desaparecer y sobrevivir aguanta hasta conseguir una estabilidad que le ha llevado a establecerse en la Tercera División. Alejado de los sueños de los 90, donde se mantuvo cuatro temporadas consecutivas en Primera, los gallegos tienen la mentalidad de ir “sin pausa, pero sin prisas” para no cometer los errores del pasado.

LLEIDA ESPORTIU

Su club madre, el Unió Esportiva Lleida, participó en dos ocasiones en Primera División, la última en la temporada 1993/94, quedando en penúltima posición. Equipo en el que jugó el ex entrenador Tito Vilanova y el que fuera jugador del Real Madrid, Emilio Amavisca, no logró superar sus dificultades económicas, llevándole estas a la desaparición. Fue el equipo que contó por primera vez en la LFP con un japonés, Sotaro Yasunaga, debido al proyecto que intentaba conseguir el regreso a Primera y por el que también pasó Raul Tamudo. El equipo catalán no logró conseguir su objetivo, y lejos de eso desciende a 2ªB. La prioridad de volver a la división de plata le llevaron a un desgaste económico del que no se pudo levantar y que le hundieron definitivamente hasta la liquidación en 2011. El Club Lleida Esportiu, creado tras esto, compra su plaza en la categoría de bronce, usa sus colores y el estadio Camp d’Esports. Tras siete temporadas de su fundación, el equipo se mantiene en la división que comenzó, acabando siempre en la zona alta de la tabla, pero sin rematar la faena para lograr el ascenso.