Tirando de analogías futboleras, en el proceso hacia la independencia que usted defiende, ¿no sería conveniente contar con un árbitro?

Pues sería muy aconsejable en el momento último de la verdad. Pero primero es necesario saber si hay mayoría a favor de eso en Catalunya o no. Hay que ser autoexigentes, todavía no hemos demostrado en las urnas que existe una mayoría suficiente. Finalmente lo vamos a hacer con un instrumento algo impropio, no el mejor, pero el único legal que tenemos. Si conseguimos contarnos el 27-S y vemos qué mayoría hay, empezaremos a actuar. Y en el momento de sentarnos en la mesa para negociar, ahí será necesario un árbitro. Lo triste es que cuando esto se ha planteado en un país como Escocia, no necesitaron un árbitro de fuera. Hubo fair-play.

Insistimos. ¿Qué árbitro se podría contemplar ahí?
Todo el mundo habla de Alemania. Pero no necesariamente tiene que ser ese. No me opondría a que fuese la monarquía, aunque tiene un poder muy limitado en España.

¿Se plantea el 27-S como una final?
Es una final, pero no ‘la final’. En caso de mayoría de diputados soberanistas después del 27-S, la final se produciría tras el redactado y posterior referéndum de una Constitución Catalana.

En el fútbol a veces no solo se trata de ganar sino también de hacerlo jugando bien. No es lo mismo ganar en diputados que en votos el próximo 27-S… ¿Qué opina al respecto?
Nosotros nos contaremos con diputados porque no tenemos más remedio. Al ser elecciones, las reglas están claras. Si tenemos mayoría de diputados pero no de votos, deberemos seguir el proceso de forma más acompasada. Si hay mayoría de ambas cosas, dejaremos claro ante todo el mundo que estamos legitimados para empezar el proceso y también para culminarlo.

¿Cómo llega Guardiola a la candidatura Junts pel Sí?
Pep siempre ha mostrado predisposición por ayudar en este proceso democrático y ahora había llegado el momento de la verdad. Se le ofreció la posibilidad de que integrara un puesto de honor en la lista y aceptó. Pep está dispuesto a salir de su comodidad individual para ayudar a su país en un momento decisivo. Se lo agradezco porque se lo podría haber ahorrado.

[quote]”Si sonara el himno nacional de Catalunya en el Santiago Bernabéu también habría una pitada monumental. Hay que tomárselo deportivamente”[/quote] ¿Hay algún partido de La Roja que recuerde con cariño?
La selección española no ha sido para mí un referente principal. No tengo nada en contra de ella. Siempre me he manifestado a favor de que gane torneos, sobre todo cuando ha estado repleta de jugadores catalanes y del Barça. Pero nunca he vibrado con ella, no siento una especial emoción.

¿Entonces en casa no han festejado nunca un título suyo?
Alguna final hemos visto, por afición al fútbol. Pero nunca hemos brindado con cava por sus éxitos.

En clave catalanista, ¿tiene alguna lectura política el ciclo triunfal del Barça de Guardiola? ¿Transmite la entidad azulgrana algún mensaje político a través de sus éxitos?
El Barça no transmite un mensaje político; transmite, entiendo yo, un mensaje de país. A fin de cuentas no defiende una opción partidista. Otra cosa es preguntarse si actúa como embajador del país. Y la respuesta es que sí.

masweb2¿Las estelades en el Camp Nou no son política?
Aunque a algunos les duela, les cabree y busquen la manera de sancionarlo, las estelades son una expresión más de la catalanidad, que ha tenido distintas gradientes a lo largo de la historia. Ahora se expresa de una manera más ferviente o directa.

Hablando de sanciones, el Barça prefirió no recurrir a la impuesta por la UEFA por las estelades de la final de Berlín.
Prefiero no valorar la decisión de recurrir o no, la atribuyo al deseo de tener una relación positiva con la UEFA. Puede que me equivoque, pero intuyo que ha estado fuertemente presionada por el gobierno español o por entidades oficiales españolas.

¿Entonces está de acuerdo en que existe una ‘mano negra’?
Sí, estoy de acuerdo.

¿El independentismo no debería haber superado gestos antiespañolistas como pitar el himno?
Tampoco hay que asociar una cosa con la otra. Antes de que se empezara a hablar de independencia ampliamente, yo ya había presenciado finales de Copa en las que se había producido una pitada monumental, estruendosa. Al final, ya se sabe que esto pasa: con independencia o sin independencia. Hay mucha gente que no se identifica con el himno español. Es un problema de sentimientos y contra los sentimientos no se puede decretar nada.

Pero… ¿entiende que su gesto durante la pitada pudo herir sensibilidades?
Mi gesto se sobreinterpretó de una forma tremenda. No reía, en el mejor de los casos sonreía un poquito. Y si lo hice no era por ofender al himno español; lo he escuchado muchas veces y siempre con respeto. Simplemente me divertía una situación ridícula: un Estado que había vociferado y amenazado a todo el mundo con la suspensión, y la realidad que habían logrado esas amenazas era doblar la intensidad de los pitidos. Era el ridículo de un Estado que no pudo evitar que aquello pasara. Pero hay que tomárselo deportivamente, sabemos perfectamente que si un día se tocara el himno nacional de Catalunya en el Bernabéu habría una pitada monumental. ¿O acaso se aplaudiría? No seamos ridículos.

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