Al fútbol azerí todavía le queda camino, pero poco a poco va obteniendo su recompensa.
Tras las gradas festivas africanas se esconde un dura y exigente disputa mundialista.
El seleccionador que ha cambiado al fútbol galés.
Basta un medio de músculo, que corra, que roba balones y se los dé a Antoine. Él hará el resto.