Medía cerca de dos metros, poseía un gran juego de espaldas, lanzaba las faltas con maestría y fue uno de los grandes delanteros a comienzos de siglo. Todo ello sazonado con un carisma imponente. Así era, en pocas palabras, Pierre van Hooijdonk, una maravilla de jugador. Los primeros años de siglo Europa estaba invadida por temibles delanteros: Batistuta, Henry, Ronaldo, Eto’o, etc. Posiblemente una de las generaciones más letales, si no la que más, en la historia del fútbol. Entre tanta estrella se atrevía a colarse van Hooijdonk, y eso que el delantero, nacido en la pequeña localidad de Steenbergen, no llegó a vestir la camiseta de ningún club con máximas aspiraciones. Al menos dejó una larga trayectoria en varios de los clubes más molones, teniendo en común todos ellos una fiel afición. No todo van a ser prestigiosos trofeos, van Hooijdonk fue adorado a base de goles y liderazgo.
Un inicio demoledor
Las porterías británicas no se resisten
Casualidad o no, van Hooijdonk y Henrik Larsson jamás coincidieron en el mismo equipo. Esto es extraño teniendo en cuenta que vivieron la misma época y que son considerados ídolos en Celtic y Feyenoord. El delantero sueco llegó al Celtic el mismo año que el holandés abandonó el club. Imaginad por un momento a esos dos colosos en el mismo área. Algo más de dos temporadas vistió la camiseta verde y blanca, tiempo suficiente para ser máximo goleador de la Scottish Premier League con 26 goles. Seis años llevaba el Celtic sin ganar un título, con la llegada del ariete holandés logró levantar una Copa. Pese a ser uno de los grandes ídolos de la afición su salida del club no fue todo lo bonita que se esperaba, incluso varios partidos los pasó en el banquillo. Dejó grandes números y actuaciones en Glasgow, un credencial que le hizo firmar por otro histórico: Nottingham Forest.
Sin estabilidad alguna
Van Hooijdonk regresó a los Países Bajos para fichar por el Vitesse. Tan solo jugó allí una temporada, tiempo de sobra para firmar 25 tantos en 29 partidos, se le caían los goles. Una vez más volvió al escaparate europeo tras los problemas que mantuvo en el Forest, y fue todo un grande el que se lo llevó a Portugal: el Benfica. Su paso por Lisboa fue también breve, una única campaña, aunque continuó haciendo goles con frecuencia. El club lisboeta cambió de presidente y este no tenía especial devoción por el delantero, así pues decidió ponerlo en el mercado pese a haber realizado un buen año. Van Hooijdonk estaba harto de dar vueltas, se pasaba demasiado tiempo cambiando de equipo y buscó estabilidad en su país natal. Así es como el Benfica lo traspasó al Feyenoord, allí escribiría una de las páginas más gloriosas en la historia reciente de Rotterdam.
Todo un Dios en Feyenoord y Fenerbahçe
Hombre secundario en la selección nacional
No es una mala cifra los 46 partidos que jugó van Hooijdonk con la selección neerlandesa, ya les gustaría a muchos llegar a ese número. Respecto al nivel de protagonismo que tuvo la perspectiva es bien distinta, en aquella época había delanteros de gran nivel y la mayoría disponían de más minutos. Compartió vestuario con van Nistelrooy, Kluivert, Hasselbaink, Bergkamp o Makaay. Una camada de jugadores ofensivos de gran nivel, todos ellos siendo fundamentales en los mejores clubes europeos del momento. Competir con ellos eran realmente difícil, y muy meritorio acudir citado a Mundiales y Eurocopas. Quizá sí podía ser tan goleador, incluso más, que muchos de ellos, pero en cuanto a recursos técnicos le era más complicado competir. A van Hooijdonk le complicó las cosas el cambiar tanto de equipo y sobre todo no haber sido pieza de un mejor escaparate.
Una vida entera cabe entre el día en el que el equipo gallego se despidió…
El Mundial 2026 llega cargado de fútbol... y de tensiones geopolíticas. Apartamos la lupa del…
Este verano Panenka da el salto definitivo al mundo audiovisual. Bienvenidos a 'De qué planeta…
Acompañadnos a entender cómo Gianni Infantino acabó entregándole un trofeo de bazar al inquilino de…
La perla del Racing de Santander ha completado un curso sobresaliente en la categoría de…
Anoche en Leipzig no fuimos once contra once. Fuimos todo Vallecas contra el mundo. Y…