Palop adivina el costado, Palop se estira con suficiencia, Palop ataja el balón. Demasiadas veces se ha repetido esa secuencia en la cabeza de Marc Torrejón, espectador de lujo de aquella dramática tanda de penaltis. El guardameta del Sevilla corría eufórico la banda mientras Marc se llevaba las manos a la cabeza, su cuerpo caía por su propio peso y Hampden Park se convertía en un infierno, en una prisión de ese recuerdo que solo el tiempo ha conseguido difuminar. Después de aquella final de la UEFA Marc deseó una y otra vez lo imposible, volver a ponerse delante de Palop y cambiar la suerte histórica de su Espanyol. No sucedió. Pero a diferencia de otros, hoy Marc puede ver con otra perspectiva ese momento. Porque el destino, caprichoso, quiso que cinco años después Marta Torrejón, hermana menor del ex defensa blanquiazul, pisara el mismo escenario para jugarse en la repesca un billete a la última Eurocopa femenina. Otro partido a vida o muerte, otro Torrejón pisando el césped de Hampden Park y la gloria, de nuevo, a solo un paso. Esta vez la moneda cayó del lado del éxito. Con un agónico gol de España en el último minuto de la prórroga, la selección femenina consiguió desatar la locura en Escocia. Entre las decenas de abrazos y felicitaciones que sucedieron ese instante seguro que Marta encontró un momento para pensar que acababa de vengar el infortunio de su hermano.

Marc es consolado por sus compañeros en la final de la UEFA de 2007

Marc es consolado por sus compañeros en la final de la UEFA de 2007

El apellido Torrejón estuvo durante mucho tiempo ligado al RCD Espanyol, club que incorporó a los dos en sus categorías inferiores con edades muy tempranas. “Llegué de muy pequeñita y tuve que jugar durante muchos años con chicos, crecí en el Espanyol, nunca olvidaré que quienes me formaron fueron ellos”, reconoce Marta, que ahora viste de azulgrana. “Los dos fuimos escalando categorías y finalmente logramos llegar a los respectivos primeros equipos. Personalmente, tuve la oportunidad de disfrutarlo tres años” aporta Marc, atendiendo a la llamada de Panenka desde Alemania.

Cuando los dos habían alcanzado dentro del club catalán la madurez deportiva ella se dio cuenta de que prácticamente había tocado techo como blanquiazul, así que empezó a plantearse marchar al extranjero para optar a una carrera con más reconocimiento. Por su parte, Marc disfrutaba de la titularidad en el centro de una zaga que compartía con Dani Jarque y muchos le auguraban un futuro prometedor en la que fue su casa durante tanto tiempo. Sin embargo, el rumbo que tomaron sendas vidas acabó siendo distinto al que se habían propuesto; Marc fue el primero en abandonar el Espanyol después de pasar un año en la sombra con Pochettino al mando del equipo. “Esta es la vida del futbolista, a veces uno tiene que buscarse la vida en otros lugares. Desde casa siempre vieron con buenos ojos que me fuera a Santander”, apunta sobre su partida al Racing, donde volvió a recuperar sensaciones. Por su lado, Marta entendió como nadie esa decisión: “Mis sentimientos eran de alegría, yo entendía que si él no estaba contento lo mejor que podía hacer era irse”, sentencia.

Marta es una de las centrales titulares en la defensa azulgrana, actual campeona de liga.

Marta es una de las centrales titulares en la defensa azulgrana, actual campeona de liga.

Curiosamente, el próximo destino de Marta estaba más cerca de lo que ella imaginaba. “Fue un año en que el Espanyol remodeló el equipo femenino y fuimos varias las que dejamos el equipo. Sabía las repercusiones que tenía irme al Barça, el máximo rival, pero al final yo soy de Barcelona y me dieron la oportunidad de seguir aquí, con los míos, y además con mejores condiciones para jugar a fútbol”, explica la central titular de Xavi Llorens, preparador culé. Obviamente, la polémica no se hizo esperar. “Hay mucha gente que no me entendió y hasta me recibí mensajes desagradables a través de las redes sociales. Por otra parte, también hay aficionados que conocen la realidad del fútbol femenino, y esos me felicitaron” aclara Marta.

Y a partir de este momento, dos carreras separadas que han ido recogiendo frutos y ganando peso con los años. Marc encontró en Santander la confianza que necesitaba pero un dolido descenso precipitó una nueva partida. “Viví el descenso del Racing la temporada 2011-12 y para mi eso fue un fracaso deportivo. Decidí salir de España por la situación que estaba viviendo su fútbol y porque quería empezar de cero. Quería demostrar mi valía desde el principio en un sitio en el que no se me conociera”, y en esas apareció el Kaiserlautern, equipo alemán de segunda división candidato al ascenso. “Es un club muy grande aquí en Alemania, y tuve una adaptación muy rápida a pesar del idioma. La aceptación por parte del club, de los fans y la prensa fue increíble. Y en solo un año y con el cambio de entrenador ,¡decidieron hacerme capitán!”, relata Marc, tan orgulloso como fascinado aun de aquel papel que le adjudicó el técnico Kosta Junraic. “Es que Marc tiene una capacidad de liderazgo muy marcada. Reconozco que mucho más que yo”, confiesa su hermana Marta, que en su día también fue capitana del Espanyol. “Estoy segura que ese carácter y esa ‘mala leche’ junto a su profesionalidad le llevaron a tomar ese rol tan importante estando en un club nuevo”, concluye.

[quote]”En este mundo ser chica aún es complicado y ella está en lo más alto que podría estar en nuestro país. Porque aquí en Alemania las cosas son diferentes”[/quote]Tan buenas fueron las apariciones de Marc durante dos temporadas en la 2. Bundesliga que el Friburgo quiso incorporarlo a sus filas para el presente curso. Escuchando a Marta entendemos por qué no pudo rechazar esa oferta: “Él de pequeño soñaba con ser futbolista profesional y lo consiguió. Después se propuso jugar en Primera División y de nuevo ha vuelto a lograrlo. Todas las horas que dedica le están valiendo la pena. Yo me tomo su trayectoria como un ejemplo de que con trabajo, se puede conseguir todo”, destaca orgullosa. Y, aunque el catalán aun no ha conseguido hacerse un hueco en el once titular de la nueva y exigente categoría, confiesa que este es precisamente el reto por el que lucha día a día. Por otro lado, Marc ha encontrado en Alemania aquella pizca de magia que en su día le faltó en casa. “Uno se hace futbolista para jugar grandes partidos y llegar a un estadio que esté lleno y con un gran ambiente de fútbol. A excepción de algunos clubes, en España eso no sueles encontrarlo. En Bundesliga el fútbol es una fiesta, está pensado para que el aficionado disfrute”, reseña el jugador, que confiesa no tener intención de volver a la Liga.

También es Marc quien nos pone al día sobre los éxitos de su hermana, que se ha asentado en uno de los mejores equipos del estado y lucha por títulos que se escriben en mayúsculas:“Aunque no tengamos una relación basada en hablar cada día sé que es la campeona de Liga y campeona de la Copa de la Reina, y que además ahora está disputando la Champions y lo mejor, que se ha clasificado para jugar el primer Mundial femenino de la historia de España”. La admiración es palpable en las declaraciones de ambos, y además Marc es totalmente consciente de que su hermana no lo ha tenido fácil: “En este mundo ser chica aun es complicado y ella está en lo más alto que podría estar en nuestro país. Porque aquí en Alemania las cosas son diferentes. Conozco algunos casos de jugadoras que pueden llegar a ganar unos 8.000 o 9.000 euros al mes, más lo que les pagan las marcas y patrocinios, teniendo en cuenta el nivel mediático al que llegan”, nos descubre el mayor de los Torrejón.

Todo apunta a que Marta será una de las elegidas para formar la plantilla que debute en el próximo Mundial femenino en Canadá.

Todo apunta a que Marta será una de las elegidas para formar la plantilla que debute en el próximo Mundial femenino en Canadá.

Es evidente que Marta es consciente de todo ello, pero sus palabras desprenden poca preocupación más allá de seguir trabajando y esperar a que el ‘siguiente partido’ salga bien. “Mira, precisamente hoy he escuchado en las noticias que un futbolista famoso que metió un gol decisivo en un Mundial ahora está arruinado. Y además han asegurado que este no es un caso aislado, que hay muchísimos jugadores que acaban igual. Al final, uno tiene que tener la cabeza bien puesta y saber el ritmo de vida que debe tener”, resuelve convencida, y añade: “En nuestro caso (el de las mujeres) procuramos tener un plan B”. El suyo es la Biología, pasión que estudia en la Universidad de Barcelona y combina con entrenamientos diarios.

Marc tiene 28 años y Marta 24. Lejos se encuentran el uno del otro y lejos también han quedado aquellos años en el Espanyol. Aun así, hay cosas que nunca cambiarán, como el gusto por la posición de central y ese “yo no me pongo techo” que los dos incorporan en su discurso cuando piensan en el futuro. Si hablan en presente todo se reduce a ilusión, ya sea por entrar en un once titular de Bundesliga o por hacerlo en la lista definitiva de jugadoras que acudirán al Mundial femenino de Canadá 2015. Con esto último, Marc aprovecha para enviar un mensaje a Barcelona: “Si finalmente va al Mundial, que espero y deseo que sea así, no quiero que piense en si juega bien o mal, solo quiero que lo disfrute”.