Durante este Mundial de Clubes, los cuatro equipos brasileños clasificados han dado que hablar desde el primer día. Han sumado más puntos que sus colegas latinoamericanos, han plantado cara a los conjuntos europeos que se han cruzado en su camino jugándoles de tú a tú e incluso han sacado algunos resultados históricos que tardarán tiempo en borrarse de nuestra memoria. Los datos no mienten: entre todos ellos, seis victorias, cinco empates y una sola derrota en fase de grupos.
Palmeiras quedó primero de su grupo por delante del Inter de Miami de Messi y del siempre competitivo Porto. Botafogo, vigente campeón de la Libertadores, clasificó como segundo eliminando al Atlético de Madrid y ganando al PSG de Luis Enrique por 1-0. Flamengo también hizo los deberes, quedando líder y derrotando por 3-1 al Chelsea campeón de Conference League. Finalmente, Fluminense, un conjunto lleno de veteranos, quedó segundo en el grupo de Borussia Dortmund, Ulsan HD y Mamelodi Sundowns.
En octavos de final, Flamengo cayó dignamente ante el Bayern por 4-2 y Palmeiras y Botafogo se enfrentaron entre ellos; los ‘verdao‘ eliminaron a Botafogo en la prórroga y ya esperan al Chelsea en cuartos. El último en jugar es Fluminense, que lo hará esta noche ante un Inter de Milan que llega con dudas al choque.
Pero la supremacía y buen juego de los clubes brasileños no es una novedad, porque se ha reflejado también en la Copa Libertadores, máximo trofeo continental de América del Sur. Sus clubes han conquistado un total de 24 títulos, lo que convierte a Brasil en el segundo país más exitoso en la historia del torneo, solo por detrás de Argentina, que suma uno más. Hasta doce clubes del país de la ‘verdeamarela‘ han logrado alzarse con el trofeo.
El éxito de los conjuntos brasileños en el Mundial de Clubes no es casualidad. Gracias a su fortaleza económica, al talento de sus jugadores y al apoyo de su gente, Brasil se ha convertido en la gran potencia del fútbol sudamericano
Esta hegemonía se hace aún más evidente en el siglo XXI, donde el dominio brasileño ha sido claro. 25 clubes han disputado la final, logrando el campeonato en trece ocasiones. Además, se han jugado seis finales entre equipos brasileños, una tendencia que se ha vuelto cada vez más frecuente. La última final sin presencia canarinha fue en 2018, cuando Boca Juniors y River Plate se enfrentaron en el Estadio Santiago Bernabéu.
Un fenómeno similar ocurre en la Copa Sudamericana, la Europa League del continente. Desde su creación en 2002, los clubes brasileños han ganado cinco títulos y han sido subcampeones en ocho ocasiones.
Pero, ¿por qué en los últimos tiempos los brasileños se han mostrado superiores a sus vecinos continentales? La respuesta es simple: el dinero. Brasil es el país más rico de América del Sur, con una población de 211 millones de habitantes (muy por encima del segundo, Colombia, con 52); por tanto, su capacidad económica y de generación de ingresos, sobre el papel, es mucho mayor.
El auge deportivo se refleja en el bienestar financiero de los clubes brasileños, sostenido principalmente gracias a los derechos de televisión y a los patrocinadores, que encuentran en el país una gran audiencia potencial. La exposición mediática es clave, ya que los equipos participan a lo largo del año en múltiples competiciones, lo que incrementa aún más su visibilidad.
Para entender el poder financiero del fútbol brasileño, basta con comparar: el campeón de la Copa Sudamericana gana alrededor de 10 millones de dólares, mientras que el de la Copa de Brasil recibe 17
A esta ventaja respecto a otros clubes latinoamericanos, se suman los altos premios que otorgan los torneos locales. Para entender el poder financiero del fútbol brasileño, basta con comparar: el campeón de la Copa Sudamericana gana alrededor de diez millones de dólares, mientras que el de la Copa de Brasil recibe aproximadamente 17.
Poderoso caballero es don dinero, que permite al Brasileirao fichar a grandes figuras del fútbol europeo como Payet, Coutinho, Memphis, Hulk, Thiago Silva o su máxima estrella, Neymar Jr. Evidentemente, los futbolistas mejor remunerados de Sudamérica juegan en Brasil. Además, el alto poder adquisitivo de sus clubes les permite retener a varios jugadores consolidados que no sienten una necesidad tan marcada de emigrar al fútbol europeo.
Por último, otro factor clave que hay que mencionar es la fidelidad de sus hinchas. En el Mundial de Clubes, los equipos brasileños han contado con una gran presencia de aficionados que habían viajado a apoyarlos hasta Estados Unidos. Y, antes de que eso ocurriera, las remodelaciones de los estadios que se realizaron para el Mundial de 2014 también contribuyeron a mejorar la experiencia del público y atraer a turistas.
El éxito de los conjuntos brasileños en el Mundial de Clubes no es casualidad. Gracias a su fortaleza económica, al talento de sus jugadores y al apoyo de su gente, Brasil se ha convertido en la gran potencia del fútbol sudamericano y en un rival durísimo para cualquier competidor. Ahora que han llegado los cruces, por supuesto, una pregunta se enciende en nuestras cabezas: ¿será capaz alguno de destronar a un ‘coco’ europeo?
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