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Por qué el Tottenham también es uno de los grandes

Como una brisa de aire fresco que recorre el pasado y sacude el presente, el Tottenham Hotspur vuelve a una final de Europa League tras más de cuatro décadas. No es una noche cualquiera: es una que convoca a fantasmas nobles, recuerdos imborrables y promesas renovadas. Desde 1984, cuando los ‘spurs’ alzaron el trofeo tras tumbar en los penaltis al Anderlecht, el segundo torneo más importante del continente (que hasta 2009 se llamaba Copa de la UEFA) les había sido esquivo.

Hoy regresan al escenario con la ilusión intacta, teniendo enfrente a sus compatriotas de Mánchester como rivales. El United, que ya sabe lo que es tocar metal en esta competición, estará presente en Bilbao. El escenario es nuevo, pero el guion recuerda a otro capítulo glorioso que permanece tatuado en la piel del norte de Londres: la temporada 1971-72, la primera edición de la Copa de la UEFA, y la consagración fundacional del club en Europa. 

Una historia que comienza con gloria

La historia de la Europa League (o Copa de la UEFA) no se puede contar sin mencionar al Tottenham. En ese torneo inaugural, los ‘spurs’ no solo participaron: marcaron el camino. Bajo la dirección del mítico Bill Nicholson y con Martin Chivers como estandarte, conquistaron el trofeo venciendo al Wolverhampton en una final íntegramente inglesa. El delantero, apodado ‘el Gran Chiv’, fue la figura del torneo tras marcar seis goles, protagonizar una semifinal memorable ante el Milan y firmar un doblete crucial en la ida de la final en Molineux: primero con un cabezazo demoledor y luego con un disparo cruzado que quedó inmortalizado por la BBC como “el gol de su vida”.

La vuelta en White Hart Lane fue una batalla tensa, culminada en un 1-1 que selló el 3-2 global y convirtió al Tottenham en el primer club británico en ganar dos títulos europeos, tras su Recopa de 1963. Chivers cerró esa campaña con 42 goles en 62 partidos, igualando los mejores registros de Jimmy Greaves y Harry Kane, y dejó una huella que el tiempo no ha logrado borrar.

 

Aunque es considerado el menos laureado entre los miembros del ‘Big Six’ de la Premier League, su lugar entre los grandes no se discute

 

Un club con alma propia

Más allá de las vitrinas, el Tottenham es un club con una identidad única. Conocidos como los ‘lilywhites‘ por su camiseta blanca inmaculada, también son los ‘spurs’, en homenaje al legendario caballero medieval conocido como Sir Harry Hotspur. Guerrero rebelde, figura literaria en las obras de Shakespeare y amante de las peleas de gallos, su espíritu vive en el nombre del club y en su escudo: un gallo orgulloso sobre un balón de fútbol. Desde 1909, esa imagen ha presidido la historia del Tottenham, como recordatorio de su herencia noble, combativa y singular.

Aunque es considerado el menos laureado entre los miembros del ‘Big Six’ de la Premier League, su lugar entre los grandes no se discute. Su peso simbólico, cultural y emocional lo convierte en uno de los clubes más influyentes de Inglaterra. Fue el primero en lograr el doblete local (liga y FA Cup) en el siglo XX, el primero en ganar un torneo europeo, y el único cuyo nombre evoca, literalmente, una historia de honor caballeresco.

 

Su peso simbólico, cultural y emocional lo convierte en uno de los clubes más influyentes de Inglaterra. Fue el primero en lograr el doblete local (liga y FA Cup) en el siglo XX, y el primero en ganar un torneo europeo

 

La llama sigue viva

La Europa League también ha cambiado mucho en estas décadas. Nacida para dar espacio a clubes sin acceso a la Copa de Europa o la Recopa, evolucionó con el tiempo. Absorbió a la Recopa en 1999, se fusionó con la Copa Intertoto en 2009, y desde 2014 otorga acceso directo a la fase de grupos de la Champions. Pero lo que no ha cambiado es lo que representa para clubes como el Tottenham: una puerta hacia la gloria, un campo donde se enfrentan tradición y presente, memoria y ambición.

Hoy, el Tottenham vuelve a pisar una final europea. Y aunque ya no están Bill Nicholson, ni Chivers, ni aquel White Hart Lane cubierto de niebla, el espíritu permanece. Late en los cánticos, en los nuevos nombres, en los jóvenes que sueñan con marcar un gol en una noche continental.

El fútbol cambia y los escenarios también, pero hay cosas que perduran. Como la identidad, como el deseo o como ese gallo que, montado sobre un balón, mira siempre hacia adelante, dispuesto a pelear.                   

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Eneko López

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