El Mónaco sentenció su regreso a la Ligue 1 después de dos años en segunda. Con este ascenso y de la mano del multimillonario ruso, Dimitri Rybolovlev, el equipo del Principado ha empezado a dibujar un equipo totalmente nuevo. Los monegascos han pasado de vivir en la sombra a ser un suculento destino para estrellas de todo el mundo y el principal candidato a competir con la supremacía económica del PSG.
No es el afán por crear un equipo a golpe de talonario y llevarlo al éxito, es la ambición de recuperar el Mónaco que configuró uno de los equipos más sólidos de la liga francesa y un clásico de la competición gala desde sus inicios. Un club con épocas gloriosas para enmarcar, como la década de los sesenta o los ochenta. Es la ilusión de volver a crear una plantilla que recuerde al conjunto que llegó a la final de la Champions el año 2004, de la que pronto se cumplirán diez años.
Durante aquella Liga de Campeones el Mónaco tuvo que eliminar a equipos como el Real Madrid o el Chelsea. En la final, sin embargo, se topó con un Oporto cuya dinámica ganadora impulsada por José Mourinho resultó un escollo demasiado grande. Los pupilos de Didier Dechamps no pudieron poner el colofón a la gran campaña donde brillaron hombres como Rothen, Giuly, Evra, Morientes o Prsô -estos dos últimos máximos goleadores de la Champions con 9 y 7 goles respectivamente-, futbolistas que dejaron huella en Mónaco. A pesar del resultado abultado de la final (3-0), nadie dudó en elogiar la mejor actuación europea del los monegascos en toda su historia. Asimismo, lo que podría haber significado un punto de inflexión en sus aventuras internacionales, acabó marcando el inicio de una de sus etapas más oscuras.
35 años llevaba el Mónaco en la primera división cuando se produjo su trágico descenso. Más de tres décadas que dieron títulos para llenar una de las vitrinas más pomposas del fútbol francés: siete campeonatos de Ligue 1 – el cuarto equipo con más ligas –, cinco Copas de Francia y un subcampeonato en Champions. Pero el Mónaco ya llevaba tiempo haciendo equilibrios en la cuerda floja.
Se intentó en más de una ocasión transformar al equipo y reformular sus ideales con repetidos cambios de propietarios y entrenadores, pero el descenso acechaba cada vez con más fuerza hasta que acabó siendo una realidad la temporada 2010-11. La última vez que el Mónaco levantó un título fue en 2003, cuando ganó la Copa de la Liga. Diez años de sequía concluidos con la consecución de la Ligue 2 del curso que recién ha terminado.
Y es que el magnate Dimitri Rybolovlev lo ha cambiado todo. Su llegada a Mónaco ha transformado la política del club, que ahora depende exclusivamente de su fortuna personal. Dos años ha necesitado para volver a traer al equipo a la Ligue1, paso que resultaba esencial para atraer a grandes estrellas que coloquen a los monegascos en las primeras posiciones de la competición francesa.
Confirmados los fichajes de Falcao, Carvalho, James Rodríguez y Moutinho, otros tantos nombres son vinculados diariamente a la entidad. Un club con historia, con dinero para gastar y el horizonte del éxito a la vista. Una buena fórmula para atraer a grandes estrellas, la misma que en el PSG ha empezado a dar sus frutos. Dimitri Rybolovlev tiene entre ceja y ceja la clasificación para la Champions la próxima temporada. Justo cuando hará diez años de aquella fatídica final contra el Oporto.
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