Marcus Rashford
Los meses más duros de la pandemia del coronavirus, de los que se cumplen cinco años, empiezan a quedar lejos en el tiempo, pero no por ello han desaparecido de la memoria. Incertidumbre, miedo, una tragedia que afectó a millones de personas, pero que también dejó espisodios para la esperanza, el orgullo colectivo.
Eso fue, en parte, lo que quisimos premiar cuando entregamos los Premios Panenka de 2020, en una ‘gala’ sin público y emitida de forma online. Uno de los galardonados ese día, en un gesto simbólico, puesto que no había estatuilla que recoger, fue Marcus Rashford. Pero, ¿por qué el futbolista inglés se había hecho merecedor de un reconocimiento de este tipo a sus solo 23 años?
Durante la pandemia, el entonces jugador del Manchester United trabajó para que los niños del Reino Unido en riesgo de exclusión social no se quedaran sin su beca comedor, imprescindible para asegurar que pudieran tener acceso a algo aparentemente tan básico como las comidas necesarias del día a día. Lo que empezó con un acto de filantropía, para recaudar fondos junto a la organización FareShare, terminó con una carta abierta al Gobierno británico en la que reclamaba una lucha decidida contra la pobreza infantil. Un día después, el ejecutivo anunció que iba a extender las comidas gratuitas para los escolares también durante las vacaciones de verano.
“Los bancos de alimentos y los comedores sociales no eran lugares ajenos a nosotros. Recuerdo muy bien nuestras visitas anuales para recoger la cena de Navidad”
Durante el primer confinamiento, cuando las escuelas cerraron sus puertas, el Gobierno británico mantuvo la ayuda alimentaria fuera de los centros educativos, en forma de cupones canjeables. La iniciativa continuó durante las vacaciones de Semana Santa y, a mediados de mayo, un millar de cargos electos locales pidieron al ministro de Educación que hiciera lo mismo durante el descanso veraniego, y así para cada periodo vacacional. El 10 de junio, Rashford se enteró de que el ejecutivo del entonces primer ministro Boris Johnson había rechazado la solicitud. A través de su cuenta de Twitter, pidió a las familias que le contaran las dificultades que tienen para alimentar a sus hijos. Abrumado por el drama social, se conmovió hasta las lágrimas. Comenzaba así la primera mitad del partido entre el ‘mancuniano’ y el primer ministro. Cinco días después, el delantero publicó una carta abierta en la que pedía al Gobierno que rectificara. Un texto en el que contaba su propia historia, un relato que él mismo definía como “habitual en demasiados hogares de Inglaterra”.
Rashford, de hecho, sabía de lo que hablaba. Porque él mismo había vivido esa situación de primera mano, durante su infancia, en la que su madre, Melanie Maynard, soltera y con múltiples trabajos, en ocasiones se saltaba comidas para que sus hijos sí tuvieran suficiente para comer. “Los bancos de alimentos y los comedores sociales no eran lugares ajenos a nosotros. Recuerdo muy bien nuestras visitas anuales para recoger la cena de Navidad”, llegó a explicar el delantero inglés. En su carta abierta, explicaba: “Mi madre trabajaba a jornada completa, cobrando el salario mínimo, para asegurarnos que siempre tuviéramos una buena comida en la mesa. Pero no fue suficiente”.
Llega a la liga española, pues, un futbolista comprometido que puede decir que, gracias a su altavoz, fue capaz incluso de influir en la gestión del Gobierno de su país, a la vez que concienciaba a la población de la importancia de no dejar a nadie atrás.
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Fotografía de Getty Images.
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