El final de una temporada marcada por disputar la Copa del Rey, derrotar al Alavés B y conseguir el ascenso. El inicio de una nueva fase, cargada de sorpresas y novedades. Y, cómo no, de citas en las gradas para ver el derbi entre la menor y la mayor de las islas pitiusas. Este es el pasado, presente y futuro de la SD Formentera.


 

La palabra ilusión define a la SD Formentera desde que, el pasado 28 de mayo, logró el ascenso a Segunda División B después de derrotar al filial del Club Deportivo Alavés en la Ciudad Deportiva José Luís Compañón. Tras cuatro temporadas seguidas cayendo en el play-off, el equipo de la pequeña de las Islas Baleares disputará por primera vez en su historia la categoría de bronce del fútbol nacional. Un reto ilusionante que comparten entrenador, jugadores y presidente, ya que para el 90% del equipo es algo totalmente nuevo y el inicio de una bonita etapa que esperan que dure por mucho tiempo.

“No cambiaría nada del partido porque fue una experiencia única ver disfrutar así a mis jugadores”

Pero esta aventura no se inició en el campo del Alavés B. El principio del sueño arrancó el día que  sus jugadores le disputaron el balón al Sevilla en dieciseisavos de la Copa del Rey, marcando un gol en su propio campo y repitiendo otro en el Ramón Sánchez-Pizjuán. Y a pesar de que el equipo encajó 14 goles del equipo sevillista (5 en casa y 9 fuera), el entrenador, Tito García Sanjuán, no se arrepiente de ninguna de las decisiones tomadas durante el encuentro. “Mucha gente me pregunta si cambiaría algo de aquel partido y les respondo que no. Fue una experiencia única ver disfrutar así a mis jugadores y ojalá se pueda volver a repetir”, afirma rotundo. Y es que el técnico reconoce que fue el momento más maravilloso de su vida, “no había presión con el resultado, sólo importaba disfrutar”.

Pero tras despertar de un bonito sueño, frotarse los ojos, sentarse en el borde de la cama y recuperar la conciencia, sólo queda pisar firme el suelo y andar. Y es que, la vuelta a la oficina no ha resultado tan apacible como se esperaba. La plantilla, con el ascenso, ha sufrido cambios, ya que solo once integrantes del equipo que consiguió quedar campeón del Grupo balear de Tercera División continúan. El entrenador necesita jugadores con experiencia en esta nueva categoría y sólo los veteranos pueden aportar al conjunto la práctica y destreza que exige esta nueva etapa.

Para ello, la SD Formentera cuenta este año con lo servicios de jugadores curtidos en el fútbol profesional como Samuel San José Fernández, que jugó en el Sporting de Gijón, en el Racing de Santander y en la UD Las Palmas; y el fichaje estrella de la temporada, Joseba Garmendia, que perteneció a las filas del Athletic durante tres temporadas en Primera División y, posteriormente, militó en Segunda División durante cinco temporadas consecutivas con el Numancia y el Girona. Por otra parte, el equipo también se ha abastecido de jugadores con experiencia en la categoría de plata como Fernando Quesada ‘Nando’, exjugador del UE Llagostera o Adrián Riera Torrecillas, exmilitante del Getafe CF B.

Ha sido en ese momento cuando han sido verdaderamente conscientes de lo que supone el ascenso, pues no son todo ventajas y menos para el Formentera, en plena época estival. Los problemas llegaron tras efectuar los primeros fichajes, cuando el equipo, recién ascendido, debía ubicar a sus nuevos jugadores en la isla y no había alojamientos disponibles. A esta circunstancia se sumó el hecho de que la mayoría de las incorporaciones eran jugadores con familia. A pesar de que las dificultades para encontrar viviendas en pleno verano siempre han estado presentes en el club, en esta ocasión la situación se ha vuelto insostenible por momentos. “Hubo un momento en que yo no podía mover ficha, no había viviendas y tuvimos que parar las contrataciones”, afirma Tito García.

En los últimos años, la pequeña isla pitiusa se ha convertido en uno de los destinos turísticos más populares. Por eso, jugadores y equipo han tenido que buscar una solución a esta situación. La prioridad del presidente, Xicu Ferrer, ha sido encontrar a los jugadores apartamentos libres para que puedan llevar a cabo la pretemporada en condiciones, ya que una vez iniciado el curso y finalizada la temporada alta, el alojamiento no supone un problema y podrán viajar las familias a la isla. Atravesados estos primeros momentos de pánico y ya con los primeros entrenamientos iniciados, Xicu Ferrer admite con alivio que: “por fin, todos los jugadores están alojados”.

“El derbi ante el Mallorca será un partido precioso”

Pero estar en Segunda B no son todo desventajas, pues los de Tito gozarán de un gran aliciente del que no podían disfrutar en etapas anteriores, mejoras en los desplazamientos. Y es que, el SD Formentera pisará por primera vez la península de manera regular. Hasta el momento, el club viajaba solo de isla en isla y debía coger la embarcación el mismo día del partido, lo que provocaba que en ocasiones los jugadores llegaran indispuestos al destino y el entrenador se viera obligado a cambiar la plantilla en el último momento. Sin embargo, esta temporada el Formentera podrá viajar un día antes del encuentro y sus jugadores, al contrario que sus rivales, tendrán tiempo para descansar. Hay que tener en cuenta que el Municipal de Sant Francesc es el único estadio nacional al que solo se puede llegar en barco.

Y si de algo pueden disfrutar los militantes del club es de descanso. Tanto los jugadores como el entrenador coinciden en que Formentera es el mejor sitio para jugar y disfrutar del fútbol, ya que es un lugar muy tranquilo cuya gente se vuelca con los jugadores y con el equipo. Por ello, uno de los alicientes de este club es su afición, pues la SD Formentera es el equipo de la isla, lo que permite que la cercanía y familiaridad sean los principales valores que unen al equipo y a sus seguidores. Asimismo, ambas partes esperan con especial entusiasmo los derbis contra el RCD Mallorca. La caída del conjunto mallorquín, que no hace tanto jugaba en Primera, consuma una temporada nefasta tras años compitiendo en el precipicio. El descenso de los bermellones y el ascenso de los rojinegros ha hecho posible que el equipo de la isla más poblada y el de la menos habitada de las Baleares disputen un derbi que parecía imposible hasta la fecha. Sobre todo porque en verano de 2012, la SD Formentera subía por primera vez a Tercera y el Mallorca iniciaba su 16ª participación consecutiva en Primera. “Será un partido precioso”, afirma el entrenador.

 

Foto del artículo: Periódico de Ibiza