Era el típico domingo. No existen las prisas, al despertador no se le respeta, el día transcurrirá entre el sofá y el televisor. Cerca de doce horas seguidas consumiendo fútbol de forma compulsiva. Más o menos a la misma hora, en la matinal del domingo, se juntan la liga española, italiana, inglesa y holandesa. Lo que antes era tan solo costumbre en unos pocos países, ahora se ha convertido en habitual para todos. Desde las doce del mediodía se inicia el rito, es el momento de ir alternando el final de un partido con el inicio del otro. Y así es como se llega a un Excelsior-Ajax. Emocionante, ¿verdad? En teoría era un encuentro desigual entre un aspirante al descenso y otro al título. En esta ocasión el duelo sí tenía especial interés. El Feyenoord, apenas dos horas antes, había derrotado al Heerenveen y esto obligaba a hacer lo mismo al Ajax. El partido tenía otra punto atractivo: el duelo de apellidos entre Kluivert y Hasselbaink. No sé hasta qué punto es sano ver un partido entre el hijo y el sobrino de dos futbolistas con los que uno creció. En cierto modo es bonito, porque no paras de buscar parecidos entre ellos. En este caso el parecido tan solo se encuentra en el apellido. Justin y Nigel son muy finos con el balón en los pies, pero todavía están muy lejos de la calidad de Patrick y potencia de Jimmy. Pero por otra parte es una sensación desoladora, “me estoy haciendo mayor, mierda”. Lo próximo será ver a los nietos de Kluivert y Hasselbaink.
Justin Kluivert está siendo una de las sensaciones del Ajax a sus 17 años. Y esto es mucho decir, pues tienen una plantilla muy interesante llena de jóvenes futbolistas. Debutó en el pasado mes de enero, y desde entonces no deja de mostrar unas portentosas cualidades. Todo está yendo muy rápido para él. Justin tampoco se parece a su padre, juega lejos del área y tiene una gran habilidad con ambas piernas. Asusta mucho su potencial. Ante el Excelsior fue titular y anotó su primer gol como profesional. Su padre consiguió su primer tanto a los dieciocho años, Justin ya le ha superado. Lo increíble no es que hiciera su primer gol, lo fascinante es que se echó el equipo a sus espaldas. No tendrá la delicadeza técnica de Patrick y mucho menos su juego de espaldas, pero el futuro de los Kluivert está en buenas manos. La Eredivisie es de las pocas ligas que ofrece oportunidades así. Es una competición propicia para que despunten los jóvenes futbolistas, no existe miedo alguno al fracaso. En los Países Bajos todo futbolista imberbe con calidad y habilidoso posee un gran escaparate. Esto es un gran punto a su favor, aunque a veces tengamos que ver poco orden táctico. Cuando estos equipos compiten fuera de sus fronteras ahí es cuando se nota su inexperiencia. Pero así es como aprenden, les dan la oportunidad de crecer pese a que muchos rocen los dieciocho años. Aunque esto signifique que nos hacemos mayores, debemos convivir con esa entrañable sensación.
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