No es sencillo mantener una constancia deportiva cuando prácticamente una o dos piezas principales abandonan un club cada verano, más aún cuando el peso de la historia y una fiel afición están por detrás hambrientos de días de gloria. Esto es exactamente lo que le sucede a la Fiorentina, están atravesando un desierto deportivo en el que suman ya 18 años sin levantar un título. Ya no pelean con los grandes de Italia y meterse en Europa se ha vuelto en la aspiración real de cada curso, aunque tampoco lo están consiguiendo. Estos son los porqués de la travesía por el desierto de la Fiore.

Un grupo joven de gran potencial

La Fiorentina cuenta con una de las plantillas más jóvenes de Europa, su media de edad es de 23,6 años. La de sus porteros es escalofriante: 19,3 años de media. Acojonante. La pléyade de jugadores no tiene mala pinta pensando a medio-largo plazo, de hecho es de las más atractivas del continente. Lo más positivo es que en todas sus líneas tiene futbolistas de gran futuro que se están curtiendo en el presente, aunque tampoco tiene muchas más opciones el bueno de Stefano Pioli. Lafont, Milenkovic, Benassi, Chiesa o Simeone son los ejemplos más evidentes. A lo que habría que añadir las cesiones de Gerson o Pjaca.

Lo normal es que estos futbolistas duren muy poco en Florencia, son muy jóvenes y el club los está poniendo en el escaparate. Por lo tanto, el equipo ‘viola’ se está convirtiendo en una especie de trampolín para los jóvenes talentos dejando de lado su continuidad a largo plazo pensando en un posible asalta a los puestos Champions y por qué no al Scudetto. Es evidente que por Milenkovic, Chiesa o Simeone sacarán bastante dinero, pero está por ver qué sucede con ese montante económico: si apuestan por traer a figuras más contrastadas o continúan apostando por jóvenes promesas. Esto hace que cada temporada al ser tan jóvenes, y cambiar tantos cromos, no estén preparados para competir y el proceso sea cíclico.

Ventas importantes anuales

Este segundo punto es una consecuencia directa del primero. La Fiore no se puede permitir mantener a sus futbolistas más cotizados, no puede evitar que las pirañas europeas se acerquen a ellos. Si hasta la Juventus, el rival más odiado, ha sido capaz de llevarse a Bernardeschi ante la negativa de la afición, prácticamente cualquier club con gran potencial económico es capaz de pescar en Florencia.

Cada temporada entre una y dos piezas clave abandonan el equipo:

18/19: Kalinic al Atlético por 22 millones de euros; Rebic al Eintracht 2 millones de euros; Badelj a la Lazio libre.

17/18: Bernardeschi a la Juventus por 40 millones de euros; Vecino al Inter por 24 millones de euros; Borja Valero al Inter por 5,5 millones de euros; Ilicic al Atalanta por 5,5 millones de euros; Kalinic al Milan por 5,5 millones de euros (cedido).

16/17: Marcos Alonso al Chelsea por 23 millones de euros; Mario Gómez al Wolfsburg por 1 millón de euros.

15/16: Stefan Savic al Atlético por 25 millones de euros; Joaquín al Betis por 1,5 millones de euros.

14/15: Cuadrado al Chelsea por 31 millones de euros.

13/14: Jovetic al Manchester City por 26 millones de euros; Ljajic a la Roma por 12 millones de euros.

12/13: Nastasic al Manchester City por 15,2 millones de euros.

Lejos de la zona alta

La venta de los mejores jugadores y el mantener una plantilla muy joven derivan en el tercer punto: la Fiore es incapaz de pelear con los equipo principales de Italia. La temporada pasada quedó en octavo lugar pero a 15 puntos de la Champions y siete de la Europa League, la anterior repitieron puesto pero a 26 puntos de la Champions y diez de la Europa League. Hace tres campañas, en 2016 sí lograron entrar en posiciones europeas, la Fiore quedó quinta y a 16 puntos de la máxima competición europea.

El último título logrado por el club de Florencia fue en 2001, se trata de la Coppa Italia que conquistaron ante el Parma. Hace casi dos décadas todavía se jugaban estas finales a doble partido. La Fiore tenía un auténtico equipazo con los Toldo, Torricelli, Di Livio, Rui Costa, Mijatovic, Nuno Gomes, Chiesa, etc. El título tiene más mérito al habérselo quitado al Parma de Thuram, Sensini, Cannavaro, Almeida, Milosevic, Amoroso, Boghossian, Junior o Di Vaio. Esa fue la sexta y última Coppa que ha ganado el equipo ‘viola’.