El empedrado de las calles que forman Trastevere, uno de los barrios más bohemios y apacibles del centro de Roma, atesora la historia de uno de los clubes más antiguos de Italia y los primeros pasos del ‘capitano romano’, Francesco Totti. Situado en la Via Vitella se encuentra el Trastevere Stadium. Tras atravesar la Piazza di San Pancracio y avanzar por la Via Garibaldi se ubica la Comunità di Sant’Egidio, una organización de voluntariado que guarda una estrecha relación con el club, pues juntos demuestran que el fútbol y la solidaridad son la combinación perfecta del Trastevere.


 

Los orígenes del Trastevere Calcio se remontan al 30 de agosto de 1909. En sus inicios no fue un club exclusivamente de fútbol, pues hicieron méritos en diversas ramas del deporte. Sin embargo, hoy se desarrolla exclusivamente en el deporte rey. El respaldo y la promoción del talento juvenil es uno de los valores que más distinguen al club romano desde siempre. Por ello, hoy se pueden recordar casos como el de Renato Antolini, que durante los años 20 dio sus primeros pasos en el Trastevere para, más tarde, fichar y consolidarse en el Palermo, donde disputó la mayor parte de su carrera profesional. O, el más reciente y sonado, Francesco Totti, quien a sus 9 años tramitó su primera licencia federativa con el equipo para jugar en la categoría alevín antes de fichar por la Roma y entregarle el resto de su carrera deportiva al que es hoy el club de sus amores.

 

El ‘capitano’ romano dio sus primeros pasos defendiendo durante dos temporadas el emblema del león

 

El fútbol del Trastevere lleva más de un siglo rindiendo homenaje al barrio histórico del centro de la capital italiana. A través de sus colores, el púrpura y el blanco; y de su emblema, la cabeza de león, el equipo defiende el honor del distrito romano en cada partido. Esta unión y estima quedaron demostradas ya a finales de los años 20 del siglo pasado. La Italia fascista imponía la fusión de los equipos de fútbol o el cambio de nombres en todas las ciudades del país con el único fin de aumentar la reputación o importancia del fútbol italiano. De esta manera, muchas compañías pequeñas fueron sacrificadas para dar lugar a grandes clubs, como la actual A.S.Roma. Pero el caso del Trastevere tuvo un final diferente. Con un ejemplo de fortaleza y tenacidad, sus líderes consiguieron opornerse a las intenciones del régimen y lograron preservar su identidad.

Desde los años 30, el equipo ha jugado en todas las ligas de las distintas divisiones italianas, incluso, a finales de los años 40 debutó en la Serie B. En ese momento al conjunto lo entrenaba una leyenda de Roma, Fulvio Bernardini. Durante estos años, el club pudo fichar a grandes exjugadores de la Roma como Renato Cappellini, Aldo Donati, que ganó el Mundial de Fútbol de 1938, o Arquímedes Nardi. En definitiva, fueron grandes años para el equipo.

A partir de la temporada 1979-1980, al nombre se le añadió el acrónimo S.m.i.t (Santa Maria in Trastevere) y el equipo empezó a ser muy popular entre los más jóvenes. En 1985, cuando el Trastevere jugaba en Prima Categoria (séptimo nivel del fútbol italiano) y se denominaba Smit Trastevere, llegó Francesco Totti. El que sería el ‘capitano’ romano dio sus primeros pasos defendiendo durante dos temporadas el emblema del león. Ahora, el documento con el número 97264, que perteneció al delantero, recibe a cuantos atraviesan la entrada del Trastevere Stadium. Los años siguientes fueron una montaña rusa para el club. El Trastevere logró ascender de la Prima Categoria a la Promozione (sexto nivel del fútbol italiano), se estableció allí durante unos años y, finalmente, descendió a categorías inferiores.

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En 2002, la entidad cesó su actividad por problemas económicos, hasta que en 2010 resurgió de manos de Pierre Luigi Beturri. Desde entonces, el equipo volvió al fútbol y disputó de manera estable campeonatos, partiendo obligatoriamente de la tercera categoría. En la temporada 2014-2015, el Trastevere le arrebató el título al A.S.D Ciampino y llegó a la Eccellenza (quinto nivel del fútbol italiano) ganando en su debut y consiguiendo el ascenso a la Serie D (cuarta categoría del fútbol italiano), en la que juega actualmente y cuya experiencia se resuelve con el equipo a la mitad de la tabla.

 

 Trastevere y San Egidio comparten los mismos valores de solidaridad y apoyo a los más débiles

 

En el mismo barrio de Trastevere existe una entidad que ha forjado una gran relación con el club. Se trata de la Comunidad de San Egidio. Fundada en 1968 por Andrea Riccardi, exministro italiano, historiador y miembro del Comité de Honor de la Coordinación internacional para el Decenio de la no-violencia y de la paz, la Comunidad se dedica a promover el diálogo y ecumenismo por todo el mundo. Actualmente, está presente en más de 60 países de los cinco continentes.

La unión entre el Trastevere Calcio y la Comunidad de San Egidio se remonta al año 2004. Tras una improvisada acción de caridad, las dos entidades reconocieron inmediatamente los valores éticos y culturales que comparten y decidieron hermanarse hasta el punto de que el equipo luce con honor el logotipo de la organización en su camiseta. Ambos lugares se sitúan en el corazón de Trastevere, lo que facilita mantener el contacto y la cercanía. Asismimo, uno de los responsables de mantener vivo este fuerte vínculo es monseñor Marco Gnavi.

Gnavi, párroco de la Comunidad de San Egidio, también guarda una gran amistad con Pierre Luigi Beturri. Esta unión ha dotado al párroco de aptitudes de ojeador y lo demostró al convencer al presidente del club para que agregara a Seidu Soumalia a la plantilla. Soumalia es el mejor reflejo de la fórmula: fútbol y solidaridad. El chico, de 19 años, llegó a Italia a bordo de un barco tras quedarse huérfano y ser prisionero del Estado Islámico durante seis meses. El ahora jugador del Trastevere Calcio encontró en el fútbol la paz que ansiaba y, gracias al club y a la Comunidad de San Egidio, puede permitirse soñar con una carrera de delantero centro, a pesar de que ha jugado sobre todo como centrocampista, algo que le recuerda a su ídolo, el eterno capitán romano Francesco Totti.