Tener que remontar una eliminatoria europea no es fácil, menos aún cuando apremian las prisas. Al Ajax no le permiten estar en la fase grupos mostrando su currículum, de ser así tendría hueco en las semis. Necesita conseguir el billete sobre el terreno de juego, y ahí es donde surge el problema. La actual plantilla afronta esta temporada con muchos asuntos en el aire. Reina la incertidumbre en Ámsterdam.
“El Ajax tendrá que remontar si quiere seguir vivo en Europa”. Esta frase podemos fijarla y sacarla año tras año. Efectivamente, si los holandeses quieren entrar en la fase de grupos de la Champions deberán remontar el 1-1 ante el Rostov. No les será fácil, ya que los rusos son un buen equipo, pese a todo el circo que se ha montado tras la salida de Kurban Berdyev. Son ya muchas temporadas en las que no vemos un buen papel del Ajax en Europa. Pero ese no es el mayor de los problemas. Se pueden llegar a acostumbrar a no entrar ni la fase de grupos, como ya les ocurrió la pasada campaña. Por lo tanto, si no ganan la Eredivisie hay una posibilidad bastante alta de que no jueguen la máxima competición europea. Además, su papel en la Europa League suele ser paupérrimo. Ni estando en una competición de menor nivel han sido capaces de hacer algo interesante. Para un equipo con poca historia esto no supondría un problema. Pero claro, el Ajax tiene cuatro Champions y una Copa de la UEFA. Quizá ya no vuelva a reinar en Europa.
Seis años ha estado Frank de Boer como entrenador del Ajax. Le ha dado tiempo a ganar cuatro ligas y una supercopa holandesas. Las cifras son realmente buenas: 157 victorias, 58 empates y 47 derrotas (más de dos puntos logrados por partido). Eran clásicas sus remontadas ligueras en el último tramo de campeonato, para terminar levantando el título ante sus máximos rivales. Pero en el fútbol no existe la eternidad. De Boer ahora inicia una nueva etapa en el Inter, y el Ajax ha encontrado en Peter Bosz a su sustituto. Bosz tiene experiencia en los banquillos holandeses, ha entrenado al Vitesse, al Heracles Almelo o al De Graafschap, entre otros. Su última aventura ha sido en el Maccabi Tel Aviv israelí. Pese a ser un entrenador que conoce bien la liga, nunca antes ha tenido relación con el club. Ni como jugador, ni como entrenador en categorías inferiores. En lugar de buscar un recambio en casa, han acudido fuera. No sabemos cómo les saldrá la apuesta por este entrenador, pero está claro que han perdido a uno que encajaba como anillo al dedo.
El Ajax siempre se ha caracterizado por ser un club vendedor. Poco tiempo le duran sus jóvenes jugadores, pero ahora ya casi ni disfrutan de ellos. Años atrás llegaban con muy poca experiencia al club, allí jugaban bastantes encuentros y después, al estar ya hechos, firmaban por algún grande. Ahora el proceso ya no es así. Siguen firmando futbolistas muy jóvenes pero ahora, a la mínima, ya salen, no les da tiempo de calar en el equipo. A este fenómeno debemos sumar que las promesas de otros lugares, véase Sudamérica, ya no eligen al Ajax como club trampolín. El dinero que les pueden ofrecer otras ligas, unida a una mayor competitividad, hacen que ya no sea un destino atractivo como sí lo fue para Luis Suárez o Ibrahimovic. Estos dos, por ejemplo, salieron del club holandés habiendo dejado huella y siendo un producto acabado. El caso de Viktor Fischer es el más claro. Durante años se venía hablando que el danés era la esperanza de futuro, y recién lo han vendido al Middlesbrough por tan solo 5 millones.
Cada verano desde Ámsterdam se venden una o dos piezas a buen precio. Este curso ha sido Arkadiusz Milik, pero años atrás han ido saliendo Daley Blind, Christian Eriksen, Jan Vertonghen o Luis Suárez. Si bien es cierto que el Ajax no suele vender jugadores a un alto precio, sí que podría realizar ciertos fichajes de nivel. Un nivel que para la Eredivisie es más que suficiente, pero innecesario a la hora de salir a competir en Europa. Ahí es donde se ven las carencias de sus plantillas. El fichaje más caro en siete temporadas ha sido Daley Sinkgraven desde el Heerenveen por 7 millones. Hasta el momento el holandés no ha tenido continuidad en el equipo, ha sufrido alguna lesión y no ha sido un fijo para de Boer. Siguen apostando por imberbes de toda Holanda, sin perder la costumbre, pero con tan solo esa política de fichajes no terminarán de dar el salto cualitativo. Aunque claro, si el que suena es Mario Balotelli quizá sea buena idea continuar con la dinámica de refuerzos.
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