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Brighton: la banda de Bruno

Lo jodido no es triunfar en el mundo del fútbol, lo complejidad reside en dejar huella. ¿Quién no aspira a ser recordado? ¿Para qué hacen música los artistas o juntan letras los escritores? Todo sea por la eternidad. El olvido asusta incluso a aquellos que viven rodeados de dinero y en una galaxia paralela a los demás humanos, al fin y al cabo son como nosotros. El pánico al olvido es mundano. Los juicios cada vez son más rotundos, el que gana triunfa y el que pierde fracasa. ¿Que hay en medio entre uno y otro? La nada. Las respuestas son categóricas y el viaje no tiene su reconocimiento, lo que tan solo importa es el resultado final. Da igual cómo lo hayas conseguido, tan solo te salvará de la quema el triunfo y el éxito.

Lo que la gran mayoría desconoce es que lo normal es que las cosas no salgan. Si repasamos nuestros actos, en ellos hay más derrotas que victorias pero esas derrotas no tienen por qué ser catalogadas como fracasos. De hecho, en muchas ocasiones una derrota a tiempo sirve para ir asentando un proyecto que termine siendo exitoso. Es así de sencillo. El problema reside en el presente y en sus juicios, como por ejemplo tachar de fracasados a todos los equipos que no consiguen levantar la Champions League. Tan solo uno se libra de la quema, el resto son una mierda. Ese es el rumbo que ha decidido tomar el fútbol y que a día de hoy parece difícil de corregir, se trata de una corriente basada en el puro resultado final.

Bruno Saltor podría pasear por España y poco serían los que se darían la vuelta habiendo reconocido su rostro. Ahora bien, en Brighton su figura va más allá de la de un simple futbolista, Bruno ha transcendido tras siete temporadas. El lateral que hiciera carrera en Valencia, Almería, Lleida, Tarragona o Barcelona se ha dejado todo lo que tenía en sus piernas, pulmones y corazón en el césped del Falmer Stadium. A sus espaldas 225 partidos como jugador del Brighton & Hove Albion, un ascenso y la tranquilidad de abandonar el fútbol habiendo dejado a su equipo en la Premier League. Los del sur de Inglaterra no han tenido un año precisamente bueno, han ganado tan solo nueve partidos de liga, pero ha sido suficiente para estar un curso más con los más grandes del país.

Díganle con sus juicios absolutos a Bruno que es un fracasado por no haber ganado la Premier, la Champions o un Mundial. Menudo fracasado, sí. Pero no le nieguen el recuerdo que tendrá de cómo sus hinchas le han cantado, los ánimos de la grada o las carreras por banda brindadas con aplausos. Hemos dejado de lado la esencia de este deporte, el reconocimiento de los aficionados es tan equivalente a cualquier título. Existen jugadores que tendrán sus vitrinas llenas, pero con el paso de los años sus aficionados apenas recordarán su existencia. Quienes sí tendrán presente al rapado de barba corriendo la banda del Falmer Stadium serán los hinchas del Brighton, sin títulos pero con la gloria ganada para la eternidad. Bruno cuelga las botas con la tranquilidad de quien sabe que ha hecho bien las cosas.

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Iñaki Lorda

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  • Fui compañero de Bruno en juveniles y en el Espanyol B. Por aquel entonces ya tenía algo especial, por ejemplo que podía jugar en varias posiciones. Una especie de Luis Enrique de la época. Pero lo que iba a marcar claramente su futuro, ya no en el fútbol únicamente, sino en la vida, era la seriedad con la que se tomaba la profesión de ser futbolista.
    Uno le veía y era consciente a sus 19 años que en cualquier profesión que desempeñase iba a ser un profesional perfecto. Sus botas siempre estaban alineadas en su asiento, era el primero en los ejercicios físicos, era el último a la hora de acabar el entrenamiento estirando.
    No parecía un apasionado del fútbol, más bien un apasionado de hacer las cosas bien. Y alguno puede pensar que su carrera fue meteórica, pues no. Fue probando experiencias en diferentes equipos hasta llegar al Valencia. Los que habíamos jugado con él sabíamos que iba a ser jugador de fútbol profesional, pero había pasado nuestras expectativas brillando en el Valencia y Almería. Todo lo que vino después en el Brighton es consecuencia de un método de trabajo. Bruno, más que objetivos tenía metodos.
    Y que nadie se sorprenda si en un futuro cercano le vemos en puestos de coordinación de equipos, ya sea en el fútbol o en la empresa. Hay personas que no pueden evitar su destino, que es ser líderes.

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