Un camino corto y escarbado. Al final del mismo, un botín en forma de silla con respaldo terciopelado que espera la llegada del primero de los siete candidatos que salen en la carrera. Huele a despacho cerrado, a tentempiés de cortesía (y de algo más) y a sobres con papel de alta gama recién sellados. Durante el transcurso de la prueba vale todo. Meterse el codo, desprestigiar en público e incluso saltarse algún que otro derecho humano. ¿El fin justifica los medios? Para llegar a la sede de Zúrich sí, desde luego. Con el cuerpo colgando de Blatter en el horizonte, el árbitro pega el pistoletazo de salida y los perros de presa saltan al asfalto dispuestos a dejarse el pellejo en el intento. Cuando llegue el próximo 27 de febrero ya tendremos nuevo número uno de la FIFA.
Juega en su contra… ese pago no justificado de 2 millones de dólares que le hizo la FIFA por la prestación de un servicio aún desconocido. Pese a denunciar la corrupción de las élites continuamente, el bufón ha caído en el juego y también se ha manchado las manos. Ahora mismo sigue apartado de su cargo como presidente de la UEFA.
Si es presidente de la FIFA… su historia quijotesca tendrá un final feliz y hollywoodense. El exjugador ha comentado recientemente que tiene “la sensación de ser un caballero de la Edad Media y estar frente a una fortaleza. Intento entrar para llevar el fútbol, pero en lugar de eso, se me tira aceite hirviendo sobre la cabeza”. Su melena de científico loco está en juego.
Seduce porque… según comentan los entendidos es una enciclopedia andante de fútbol europeo. Licenciado en Derecho y Economía, lo que realmente le vicia a este suizo es tragarse en diferido a altas horas de la madrugada un Naftan-Shakhtyor de la liga bielorrusa mientras le va pegando sorbitos a su copa de Möet. Pese a sus rarezas, cuenta con el respaldo total de la UEFA.
Si es presidente de la FIFA… se llevará una alegría. Pero si no gana las elecciones, también, puesto que al mismo tiempo suena como sucesor de Platini en el máximo organismo europeo. Lo del amigo Gianni es un Win-Win de manual. Así cualquiera.
Juega en su contra… no contar con el apoyo de la Confederación Africana de Fútbol, que además hace poco lo llevó a juicio. Bility deberá buscar a sus socios en otras partes del mundo, puesto que en su continente el Presidente de la Asociación de Fútbol de Liberia lo tiene negro. Pedimos perdón por el chiste fácil; los hechos mandan.
Si es presidente de la FIFA… se habrán acabado los clásicos trajes y las corbatas por doquier en la sede de Zúrich. La indumentaria de Bility es curiosa pero sobria al mismo tiempo. A ver si en Inditex toman nota. ¿Morirá por fin la moda de la pajarita con la llegada del liberiano?
Seduce porque… representa el nuevo modelo de jeque emergente, sin turbante y enfundado en vestimentas occidentales. Le gusta echarse el pelo para atrás y a veces se deja ver con unas gafas de pasta con topitos. Monísimo. Aunque tampoco reniega de algunos métodos tradicionales típicos de jeque, como la tortura, sin ir más lejos. El éxito está en el equilibrio.
Si es presidente de la FIFA… ha dicho que no cobrará un salario por ello. Como si le hiciera falta. Por mucho que se llene la boca con medidas populistas, cuesta creer que lleguemos a ver algún día al Sheikh Salman paseándose por Suiza con un Ford Focus. A Illarramendi lo que es de Illarramendi.
Juega en su contra… lo que le está costando desprenderse de la etiqueta de ‘submarino’ de Blatter, para quien trabajó durante once años y apoyó en todas y cada una de sus candidaturas. Pese a haber defendido su honestidad hasta que se ha demostrado lo contrario, sabe que todo lo que recuerde al expresidente puede ser usado en su contra. Así que su campaña consiste principalmente en desmarcarse de los quehaceres de Blatter en los últimos años.
Si es presidente de la FIFA… regresaría a la organización internacional cinco años después, esta vez como máximo mandatario de la entidad. Aunque presuma de tener lista la fórmula mágica par hacer de la FIFA una institución ‘limpia y transparente’, el diplomático francés puede acabar fácilmente siendo víctima de sus promesas.
Seduce porque… tras perder las últimas elecciones contra Blatter, en febrero puede llegar su ‘revancha’. Lejos de ser el fútbol un capricho para el príncipe de Jordania, entre sus mayores logros destacan el haberse convertido en presidente de la federación jordana con apenas 23 años, fundar la Federación de Asia Occidental y encabezar una propuesta que reivindicaba el uso del velo (hiyab) en el fútbol internacional.
Si es presidente de la FIFA… llegará por fin el día que tanto ha estado esperando. La derrota en su último duelo con Blatter y la posterior suspensión del ganador acabó allanándole el camino al candidato que cuenta con gran apoyo dentro de territorio europeo, del mundo árabe y… de Diego Armando Maradona.
Juega en su contra… su inexperiencia y una red de contactos y ‘amistades’ que sus contrincantes se han trabajado mucho más. Si para muchos el factor sorpresa con el que ha atacado (confirmó su candidatura a dos días de expirar el plazo de registro) puede darle más de una exclusiva televisiva, en el opaco mundo de la FIFA las cosas no funcionan así.
Si es presidente de la FIFA… el futuro de la organización daría un giro inesperado. Si el exprisionero político, de 62 años, consiguiera la presidencia, sorprendería a propios y extraños por haberlo logrado en tan poco tiempo de campaña y se convertiría además en el primer presidente con un nombre tan poco serio como la propia FIFA en la última década.
*Textos de Marcel Beltran y Alena Arregui
Una vida entera cabe entre el día en el que el equipo gallego se despidió…
El Mundial 2026 llega cargado de fútbol... y de tensiones geopolíticas. Apartamos la lupa del…
Este verano Panenka da el salto definitivo al mundo audiovisual. Bienvenidos a 'De qué planeta…
Acompañadnos a entender cómo Gianni Infantino acabó entregándole un trofeo de bazar al inquilino de…
La perla del Racing de Santander ha completado un curso sobresaliente en la categoría de…
Anoche en Leipzig no fuimos once contra once. Fuimos todo Vallecas contra el mundo. Y…