Para tener una idea de lo fuerte que es mentalmente el capitán del Torino, solo hace falta recordar la muerte de su padre. Un día antes de un partido contra el Wisla Cracovia, mientras jugaba con el Piast Gilwice, el zaguero descubrió que su progenitor había fallecido. Aunque no lloró demasiado tiempo. Se quedó con el equipo y acabó disputando el partido. El ‘Terrible Polaco’, así es como le llaman los seguidores del Torino. Su infancia estuvo lejos de ser perfecta. Creció en una finca de la mina de carbón de Silesia, donde el alcohol era un problema en las calles y la violencia policial y doméstica, algo demasiado regular. Su padre murió de un infarto a los 42 años, precisamente a consecuencia de un problema con la bebida.
Kamil recuerda muchas peleas entre sus padres. Cuando recibió una oferta para jugar en las categorías inferiores del Real Madrid, admitió que tenía miedo de dejar solos a su madre y a su hermano; ya había tenido que intervenir alguna vez que su padre se había puesto demasiado agresivo
Aunque hubo una vez que salir de pesca no fue tan relajante como de costumbre. Su padre tomó dinamita de una mina de carbón, la puso en un frasco y ató el mismo con una cuerda. Cuando estaban en la barca, lanzó los explosivos al agua y sucedió lo imposible. Los peces subieron a la superficie asustados y pudieron capturarlos fácilmente. Entonces se dirigieron contentos hacia casa, con mucha comida para la cena. Hasta que su padre pasó por un pub cercano, vendió todo el pescado y se gastó el dinero en copas. Glik, sin embargo, trata de retener aquel día como un momento divertido.
Su paso por el Real Madrid fue tan solo una aventura y nunca tuvo la verdadera oportunidad de ilusionarse con tener un hueco en el primer equipo. Volvió a Polonia en 2008 y se unió al Piast Gliwice, aunque se comenta que también podría haberse decantado por el Legia Varsovia, un conjunto con objetivos más ambiciosos. Más tarde se le cerrarían las puertas de la liga, y de repente le salió la oportunidad de ir al Palermo. Aunque todavía tardaría un tiempo en establecerse como uno de los mejores centrales de la liga italiana. Se marchó cedido al Bari antes de ser traspasado finalmente al Torino, donde Giampiero Ventura le vio un enorme potencial y le convirtió en un líder. Mereció la pena. Bajo su liderazgo desde la retaguardia, el club volvió a la Serie A y ya ha jugado la Europa League. La Gazzetta le premió eligiéndole en el once ideal de la campaña 2014/2015.
Glik lleva en Turín cinco temporadas, y se rumorea que su carrera podría estar en el perfecto punto para probar un cambio. Algunos grandes clubes ya le están dando vueltas a su perfil. La temporada pasada estuvo cerca de fichar por el Manchester United, aunque finalmente acabó en Old Trafford Darmian, un buen amigo suyo. Durante el pasado mercado de invierno, también se produjeron algunas conversaciones con el Bayern de Múnich, un equipo del que ha sido un admirador desde su infancia. Y, por supuesto, varios equipos de la Serie A también estarían encantados de incorporarle a sus filas. Ahora, el reto de Glik es aprovechar la Eurocopa con Polonia para acabar de reivindicarse y confirmar su buena reputación.
Tomasz Wlodarczyk |
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