Pocos rincones de Bélgica se sienten más orgullosos de sus raíces y sentido de pertenencia que Lieja. Situada entre los Países Bajos y Alemania, en la zona francófona del país, reside a orillas del río Mosa. Quizá en este fuerte sentido de pertenencia esté la respuesta a una ferviente afición, aunque a veces confunden el simple amor por unos colores con la violencia. Que se lo expliquen a Defour, a los numerosos sitios, como Vigo, a los que sus hinchas acuden como visitantes o los encuentros en los que terminan cayendo objetos desde la grada. Lieja no es Bruselas ni Amberes y el Standard no es el Anderlecht o Brujas. Diez títulos de la liga belga ocupan sus vitrinas pero desde 2009 no saborean las mieles del éxito, por el camino llegaron dos copas nacionales pero la sensación no es la misma. Durante las temporadas 2007/2008 y 2008/2009 lograron encadenar dos ligas consecutivas, unos éxitos que se resistían 25 años y que también fueron fruto de un doblete. En realidad, el Standard tan solo ha sido una dinastía durante la década de los sesenta y principios de los setenta. Lejos queda aquella final de la Recopa de Europa en la que perdieron ante el Barcelona, atrás quedan futbolistas como Preud’homme, Haan o Eric Gerets.
La última gran generación de futbolistas que lograron dos ligas consecutivas están ya lejos de Lieja, de hecho muchos de ellos han protagonizado millonarios traspasos y han jugado en grandes equipos del continente. Es casi irrepetible una pléyade de futbolistas similar, eran auténticas promesas y antes de salir del Standard dejaron dos campeonatos en su museo. Muchos de ellos os sonarán y es posible que no supierais que habían jugado juntos.
25 años después
Un cuarto de siglo tardó el Standard en volver a conquistar la liga belga. En el banquillo estaba la leyenda del club y la selección nacional: el gran Michel Preud’homme. Como portero ya había ganado dos campeonatos belgas y esta vez ganaría uno más en la temporada 2007/2008 como técnico, en la que era una de sus primeras aventuras desde los banquillos. El verano anterior había llegado al equipo Steven Defour desde el Genk y en el mercado estival llegaría un jugador capital para la consecución del título, el delantero Mbokani sería fichado desde el TP Mazembe. El jugador de la República Democrática del Congo tan solo tenía 22 años, pero se hizo indispensable en el once de Preud’homme gracias a los 15 goles que logró. Su compañero de ataque es también otro reconocido futbolista, el serbio Milan Jovanovic anotó un gol más que el tanque africano. El centro del campo era pura juventud y pelo afro, Axel Witsel (19 años) y Marouane Fellaini (20 años) comenzaban a hacerse un nombre, años después terminaría siendo la pareja titular de la selección nacional. A estos dos jugadores también debemos sumar dos piezas clave, al mencionado Defour e Igor de Camargo, este último volvería a Lieja años después.
Volvía a repetirse el éxito
Resulta curioso que un equipo al que tanto le cuesta conquistar una liga, las dos últimas veces que lo ha logrado hayan sido de manera consecutiva. Aunque parezca mentira lograron mantener el núcleo importante de la plantilla, tan solo salieron Fellaini rumbo al Everton y Dante el Borussia M’Gladbach. Las bajas sin duda eran importantes, ya que eran dos futbolistas titulares y además muy jóvenes. Ese mismo verano llegaría procedente del Genk un tal Christian Benteke por tan solo 150.000 euros. Desde las categorías inferiores del Standard formaron parte de la primera plantilla Mehdi Carcela-González y Eliaquim Mangala. A quien no pudieron retener fue a Preud’homme ya que se marchó al Gent, su sustituto fue todo un mito del fútbol rumano: Laszlo Boloni. Como jugador había conquistado la Copa de Europa con el Steaua, y como técnico sus mayores éxitos habían llegado años atrás en el Sporting de Portugal. En tierras lusas logró llevarse una liga y una copa portuguesa.
Millonarios gracias al Standard
Las jóvenes promesas que fueron claves en los títulos del Standard con el paso de los años han ido firmando grandes contratos con importantes clubes, todo empezó gracias al escaparate en el que les puso la entidad de Lieja. Si bien es cierto que muchos de esos futbolistas salieron por poco dinero rumbo a otros destinos. Este no es el caso de Fellaini ya que el Everton, tras la primera liga, soltó casi 22 kilos por él. Años después el Manchester United pagaría 32 millones por el canterano. Ese mismo año Dante firmó por el M’Gladbach a cambio de 2.5 millones, más adelante el Bayern primero y el Wolfsburgo después desembolsarían casi 5 kilos. Onyewu realizó un gran Copa Confederaciones, todavía recuerdo su actuación ante España, y esto le sirvió para llegar libre al Milan. Ahí llegó al máximo de su carrera deportiva, firmó un gran contrato y fue pasando de un equipo a otro. En el mercado de 2011 perdieron a tres futbolistas fundamentales: el Mónaco pagó 7 kilos por Mbokani, Jovanovic se marchó libre al Liverpool e Igor de Camargo salió rumbo al M’Gladbach a cambio de 4 kilos. Mbokani años después terminó en el máximo rival del Standard, el Anderlecht, y eso no les hizo mucha gracia a sus aficionados. De ahí salió al Dynamo Kiev a cambio de 11 millones pero después no volvió a ser el mismo delantero.
Por aquel entonces el Anzhi estaba de moda, todo jugador habido y por haber sonaba para reforzar al equipo ruso. De esta manera Carcela-González se marchó al Anzhi a cambio de 6 kilos. Desde que saliera del Standard no ha vuelto a ser el mismo, ni en el Benfica ni Granada. La venta más curiosa es la de Benteke. Ya hemos dicho antes que llegó justo para el segundo título liguero, pero desde que firmara por el Standard lo fueron cediendo a varios equipos como: Kortrijk y Mechelen hasta que el Genk volvió a ficharlo por 1 millón de euros. De ahí salió al Aston Villa a cambio de 8 kilos y posteriormente el Liverpool pagaría casi 47 kilos por él, quienes recuperaron parte de la inversión gracias a los otros 31 que les dio el Crystal Palace. Todavía imagino a los dirigentes del Standard pegándose cabezazos contra la pared.
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