*Esta lista está extraída del #Panenka94, un número que puedes conseguir aquí.
Gol del sueco en un Milan-Fiorentina. Coge carrera y salta con el puño derecho cerrado, haciendo un movimiento brusco tensando antebrazo y bíceps. Nota un dolor en la articulación pero, sin tiempo para analizar nada, viene Gattuso y lo placa para mostrarle su alegría por el gol. Remate final.
Wembley, 1992. Koeman acaba de marcar ante la Sampdoria y casi todos sus compañeros le abrazan, entre ellos Juan Carlos. Nando se une a la piña con tanto ímpetu que le suelta un codazo en el ojo al lateral que hubiera puesto a dormir a Rocky.
Resolvió un Gimnasia-Tigre con un zurdazo que entró manso. Seguía la trayectoria del balón desacelerando sin darse cuenta de que iba directo hacia la manga de vestuarios. Tropezó con ella y se golpeó el rostro con el hinchador.
Su gol contra el Sao Paulo era uno de los primeros tras pasar del Londrina al Coritiba. Había que festejarlo con magia, pero quizá no hacía falta desaparecer tras las vallas publicitarias. ¿Quién iba a recordar en aquel momento de euforia que había un foso?
Hacía poco que se había casado y el árbitro de aquel Schaffhausen-Servette no advirtió que llevaba la alianza. Tampoco él se acordó al encaramarse a una valla tras el último gol de los suyos. El anillo se enganchó y al descolgarse le seccionó parte del dedo.
Adelantó al Villarreal en la prórroga de un duelo copero contra el Levante y se dirigió a la grada para gritarlo con su hinchada. La avalancha derribó un muro y una valla, además de la tibia y el peroné del argentino. Medio año de baja.
Su compi Winterburn marcaba poco, por eso dio aquel salto en el banquillo de suplentes al ver al lateral resolver un Wednesday-Arsenal. De lo que pasó después no se acuerda. Se golpeó la cabeza con el techo y quedó inconsciente.
Marcó un gol decisivo frente al Manchester United y lo celebró a lo ‘Titi’ Henry, deslizándose de rodillas sobre el césped. No le salió del todo igual: cinco semanas de baja por una rotura muscular.
Es pretemporada. Acabas de llegar al Chelsea y debutas en un amistoso contra el Stevenage. Marcas. Decides celebrarlo con tu clásica voltereta hacia atrás. Te rompes la pierna. Backflipado.
Exultante tras empatar para el Real Salt Lake ante Los Angeles Galaxy, festejó con una serie de cabriolas y piruetas que acabaron con una fractura de tobillo. ¿Lo peor? Que el gol estaba anulado.
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