Su ¿Dónde está Sturridge? corrió como la pólvora y aún resuena, ya con más de cinco millones de visualizaciones en YouTube: desenterró un recuerdo y alumbró una voz que hoy es una de las más potentes del rap español. Las barras de Álvaro Aparicio (Madrid, 1992), aka Midas Alonso, están abarrotadas de referencias futbolísticas. Conserva seis cromos repetidos de Aitor Ocio. Hace unos meses nos citamos con él y la preguntamos por su pasión por el balón. Lo que sigue son sus reflexiones.
Esta entrevista está extraída del #Panenka156, un número que sigue disponible aquí
Soy futbolero por lo que me inculcaron mi abuelo y mi padre. Con mi abuelo nos tragábamos cualquier partido que dieran en La Sexta. Andrés Montes era un máquina. También recuerdo que en las vacaciones íbamos a comprar el Marca todos los días con mi padre para ver los fichajes. Nos sentábamos en la playa con el periódico y comentábamos los nombres que salían. Qué buenos tiempos. Recuerdo los fichajes de Kaká y de Cristiano Ronaldo. Con mi abuelo también hacíamos lo de juntar cupones de los periódicos para conseguir cosas.
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El fútbol es sinónimo de familia, de amigos. Es unión. En el colegio jugábamos siempre al fútbol, durante todos los recreos. Todos los chavales estábamos enganchados a los cromos. Yo los compraba en la tienda de chuches y tenía a mis padres fritos. Estaba viciadísimo. Tengo tacos de cromos por casa todavía. Ojalá volvieran esas épocas. Volver a ser un chavalín. Siento nostalgia de esos años. Éramos felices y no lo sabíamos. Queríamos ser mayores y ahora queremos volver a ser pequeños.
“En el FIFA ponía a Roberto Carlos de delantero porque le pegaba fuerte. Era mi ídolo. La primera camiseta de fútbol que tuve era suya, con Teka en el pecho”
Tenía la Play en casa, pero con los amigos íbamos a jugar a un cyber. Al Counter Strike, al FIFA 2003… Salía Davids en portada. Ponía a Roberto Carlos de delantero porque le pegaba fuerte. Era mi ídolo. La primera camiseta de fútbol que tuve era suya, con Teka en el pecho. También jugué un montón al PES. El del Barça de Eto’o, Henry, Messi y Ronaldinho. He jugado a todos los FIFA. No estoy tan viciado como cuando era un chaval, pero me hago mis dos partiditos por la noche cuando puedo. Nos picamos con algún colega con el Ultimate porque ahora los chavalines son buenísimos y me dan unas palizas que flipas. También jugué mucho al Fifa Street .
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Soy del Real Madrid. Por infancia, por mi padre. Pero simpatizo con todos los equipos españoles. Si juega el Barça o el Atlético de Madrid contra el Chelsea quiero que ganen. No soy un madridista cerrado de estos que odian a todos.
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Mi primera vez en un estadio fue en el Bernabéu, en un partido de Champions. Tendría nueve años o así. Yo iba con una bufanda del Real Madrid que todavía tengo y flipaba con toda la gente que animaba. Antes no había móviles. Tengo ese gusanillo del fútbol antiguo. Era diferente. El fútbol ha cambiado. Antes se vivía con más pasión. Era más guarro y más puro.
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Las apuestas son la nueva heroína. Tengo un montón de amigos que han perdido de todo con las apuestas. Es un submundo que ahora ya está a la vuelta de la esquina en todos los barrios. Yo apuesto y apoyo a la gente a que apueste con responsabilidad. Mi abuelo echaba la quiniela con 25.000 dobles y tal y si hubiera cogido ahora las apuestas también le habría echado 20 euros el fin de semana. No está mal, es un juego, pero no te puedes dejar el sueldo de la familia, el dinero es para comer.
“Todos los chavales estábamos enganchados a los cromos. Yo los compraba en la tienda de chuches y tenía a mis padres fritos. Estaba viciadísimo. Tengo tacos por casa todavía”
A mí el baloncesto me salvó un poco la vida cuando era joven. Tuve una época mala porque todos mis amigos fumaban porros y yo también empecé a hacerlo, pero el baloncesto lograba centrarme. Salí un poco de la mala vida gracias al baloncesto y con el fútbol le habrá pasado igual a mucha gente.
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Me identifico con Guti. Yo también era ‘un poco así’ cuando jugaba a baloncesto: salía los fines de semana, pero luego cogía y me cascaba 30 puntos y reventaba el partido [ríe].
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Gracias a Sturridge pegué el petardazo en la música. La canción se hizo viral en TikTok y en Twitter. Recuerdo que Brixton estuvo ahí compitiendo con la Bizarrap de Shakira. Me empezó a escuchar un montón de gente. Los seguidores no paraban de subir día a día. Casi no podía dormir. Fue una locura. Fue como triunfar de la noche a la mañana y aquí estamos, viviendo de la música e intentando surfear la cresta. Le debo media vida a mi colega Daniel Sturridge, donde quiera que esté.
Foto de PSK
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