Una imagen (y unas líneas) para resumir el fin de semana en el fútbol.
Klopp es de esos pocos técnicos que hacen evolucionar a sus jugadores.
Himno sagrado, embriagadora letanía, liturgia que convoca, canto de todos y de nadie.
El del técnico argentino no es un relato de momento justo y lugar adecuado, sino de creación de oportunidades.
La suya es la historia de dos arqueros que saborearon la parte más amarga del fútbol.
Una noche de Ámsterdam como reconocimiento al talento natural.
Se va cociendo un nuevo capítulo de máxima rivalidad en la ciudad rioplatense de Montevideo.