Sin saber demasiado bien por qué, muchos adorábamos a Dado Pršo.
Balotelli chutó la pelota hacia las gradas con la misma fuerza con la que el balompié debería patear el racismo.
"Yo vengo de abajo. De abajo del todo", repite el prometedor futbolista ghanés del Oviedo.
Un 4-0 como reivindicación del fútbol modesto, el fútbol humano.
Revivimos el Rusia-Camerún en el que Oleg Salenko se convirtió en inmortal.
Burián y Rodríguez. Un abrazo en memoria de sus familiares.
Alcácer quiere seguir honrando la memoria de su padre; homenajeándole con cada diana.