El 26 de abril de 1986 explotaba el cuarto reactor de la Central Nuclear de Chernóbil provocando una de las mayores catástrofes medioambientales de la historia. Aquel terrible accidente también supuso el fin del FC Stroitel Pripyat, un club que inició su andadura en las ligas amateurs de Ucrania pero que soñaba con llegar a medirse con los equipos más potentes y emblemáticos del fútbol soviético.


Una colonia industrial es un núcleo de población levantado junto a una fábrica con el objetivo de dar vivienda a los trabajadores de la empresa (propietaria del conjunto urbanístico en su totalidad, desde las residencias a los comercios, escuela…), asegurándose así la mano de obra. A orillas del río Clyde, en el concejo de South Lanarkshire, en el sur de Escocia, New Lanark está considerada la primera colonia de la historia. Fundada en 1785 (y en activo hasta 1968) por el empresario y filántropo David Dale para dar cobijo a los trabajadores de sus fábricas de algodón, durante sus casi dos siglos de historia fue tomada como paradigma del socialismo utópico. Un modelo que fue imitado en zonas industriales de todos los rincones del mundo, desde las cuencas de los ríos Ter y Llobregat en Catalunya con sus numerosísimas colonias textiles a las colonias mineras de Colorado en Estados Unidos o las atomgrados soviéticas (con especial proliferación en Ucrania) erigidas junto a centrales nucleares, como Varash, Yuzhnoukrainsk y Prípiat.

LA ATOMGRADO DE LOS ROSALES

En la década de los 70 del siglo XX la Unión Soviética se obstinó en el desarrollo de la energía nuclear. Con esa idea, el año 1972 se inició la construcción de la Central Eléctrica Nuclear Memorial Vladímir Ilich Lenin o, como fue conocida popularmente, Central Nuclear de Chernóbil, la ciudad, a un centenar de kilómetros al norte de Kiev, a escasa distancia de la frontera con Bielorrusia, junto a la que se construyó el complejo atómico. Diseñada por el arquitecto uzbeko Víktor Petróvich Briujánov, en su momento fue uno de los proyectos más ambiciosos de la URSS. Chernóbil albergaría cuatro de los 13 reactores RBMK (reaktor bolshoy moshchnosti kanalniy, o lo que es lo mismo: reactor de gran potencia del tipo canal) existentes a nivel mundial por aquel entonces, cada uno de ellos capaz de producir 1000 MW. Iba a ser la central nuclear más potente del mundo. Chernóbil se inauguró en 1977 cuando entró en funcionamiento el primero de los cuatro reactores. El segundo lo hizo en 1978, el tercero en 1981 y el cuarto en 1983.

Paralelamente a la construcción de la Central Nuclear de Chernóbil, en febrero de 1970 empezaron las tareas de edificación de Prípiat. Incapaz la vieja ciudad de Chernóbil de acoger a todos los trabajadores (y sus respectivas familias) que iban a integrar la plantilla de la planta, el gobierno soviético de Leonid Brézhnev se vio obligado a levantar una atomgrado que albergara toda la mano de obra que llegaría a la zona. A escasos tres kilómetros de distancia de la central nuclear, a 15 de Chernóbil, los más reputados arquitectos soviéticos trazaron una urbe atravesada por una gran avenida central y dividida por diversos microdistritos. Una colonia a la que, en un ejercicio propagandístico, dedicaron un sinfín de recursos para que luciera como una de las ciudades más bellas de la Unión Soviética. Esplendor, encanto y atractivo que también habían de hacer la vida más apacible y llevadera a los trabajadores de la central. Especialmente impresionantes eran el Centro Cultural Energuétik, el Edificio de Administración, el Café Pripyat y el Bulevar Lenin en el corazón de la ciudad. Atractivo aún más acentuado gracias al rosal que la administración regalaba a cada habitante nuevo que llegaba a la atomgrado. Con los años, los arbustos de rosas lucían por millares.

Cuando se inauguró la ciudad de Prípiat a inicios de la década de los 70, la población no alcanzaba los 10.000 vecinos, casi todos ellos llegados de Kiev. En 1985 el censo ya era de 40.000. Las previsiones de desarrollo eran que durante los primeros años de la década de los 90 Prípiat, una ciudad en la que la media de edad de la población no llegaba a los 30 años, alcanzara las 80.000 personas. Con el espectacular crecimiento de una urbe que durante años se mostró como paradigma y modelo de la sociedad soviética, Prípiat fue ganando en infraestructuras, servicios e instalaciones deportivas. A inicios de los 80 la ciudad ya disponía de centros médicos, cines, hoteles, bibliotecas, guarderías, colegios, institutos, una escuela técnica de ingeniería, una escuela de arte con una sala de conciertos… Y un equipo de fútbol, el FC Stroitel Pripyat.

EL CLUB DE LOS CONSTRUCTORES

Stroitel Pripyat significa los Constructores de Prípiat, seguramente el nombre más apropiado para denominar al club de fútbol fundado por los primeros trabajadores que llegaron a este punto del norte de Ucrania para levantar la nueva ciudad atómica. La plantilla se completó con futbolistas procedentes de la vecina Chistohalivka, una ciudad con mucha más historia que Prípiat y un club con peso determinante en el fútbol de la región.

Camiseta de mangas rojas, pechera blanca y pantalones azules, fue en el año 1981 cuando el FC Stroitel Pripyat empezó a tomar parte de competiciones oficiales. Durante las primeras campañas militó en la liga amateur ucraniana, competición que ocupaba el segundo peldaño del fútbol amateur soviético y el quinto escalón en la pirámide balompédica de la antigua Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Pero los éxitos del FC Stroitel Pripyat en el fútbol amateur siguieron un ritmo proporcional al crecimiento de la ciudad atómica y tan solo cuatro años después de iniciar su andadura en las competiciones federadas, los dirigentes del club decidieron dar el salto al profesionalismo. Pero si se aspiraba a recibir en casa a los grandes del fútbol soviético, primero se tendría que disponer de un estadio en condiciones, más cuando cada vez era más numerosa la hinchada que se juntaba para animar al equipo los domingos de partido. Fue así como empezaron los trabajos de construcción del Avanhard (nombre, que se podría traducir como Sociedad Deportiva, con el que se bautizó a infinidad de instalaciones deportivas durante aquellos años en la Ucrania comunista), un estadio con capacidad para 5.000 localidades.

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Terminadas las obras de construcción, se convino que el Avanhard se inaugurara oficialmente el 1 de mayo de 1986, una efeméride altamente simbólica en el calendario soviético por ser el Día del Trabajador. Sin embargo, ya antes de esa fecha, el FC Stroitel Pripyat disputaba en el nuevo estadio sus partidos como local. De hecho, cuatro días antes de la inauguración, el 27 de abril de 1986, estaba previsto que en aquel escenario se jugara la ida de las semifinales de la Copa Regional de Ucrania. Primer envite de la eliminatoria en el que los de casa debían medirse al FC Mashynobudivnyk de Borodyanka, club que acabaría adjudicándose la competición pese a que ese partido no se jugó nunca.

EL ESTADIO QUE NUNCA SE INAUGURÓ

Lo sucedido el 9 de septiembre de 1982 fue una primera advertencia. En aquella tarde de finales del verano del Mundial de España se produjo una fusión parcial de la base en el reactor número uno de la Central Nuclear de Chernóbil. El reactor fue reparado y entró de nuevo en funcionamiento pocos meses después. Debido al hermetismo con el que la Unión Soviética administraba las noticias que se producían en su territorio, el mundo no supo de este suceso hasta 1985, pocos meses antes de que sucediera la mayor catástrofe nuclear de la historia juntamente con la más reciente tragedia de Fukushima, en Japón (en 2011).

Se había previsto que, a última hora de la tarde del 26 de abril de 1986, en la Central Nuclear de Chernóbil, se realizara un simulacro de corte eléctrico para comprobar si la energía de las turbinas de los reactores podía generar suficiente electricidad para las bombas de refrigeración en caso de fallo. Sucedió durante el ejercicio: un aumento súbito de potencia en el reactor número cuatro produjo el sobrecalentamiento del núcleo del aparato, lo que terminó provocando la explosión del hidrógeno acumulado en su interior. La cantidad de materias radioactivas expulsadas con la deflagración (dióxido de uranio, carburo de boro, óxido de europio, erbio, aleaciones de circonio y grafito…) fue unas 500 veces superior a las liberadas por la bomba atómica arrojada sobre Hiroshima en la Segunda Guerra Mundial. Dos empleados de la planta murieron como consecuencia directa de la explosión, otros 29 fallecieron en los tres meses siguientes a la catástrofe y cerca de 1.000 se vieron expuestos a grandes dosis de radiación durante el primer día después del accidente. Y aunque millares de personas fueron desplazadas de las zonas afectadas por el desastre nuclear y a que casi inmediatamente después de la explosión se construyó un sarcófago con el que se aisló el interior del reactor del exterior (sarcófago que, debido a la erosión y deterioro, fue reemplazado en 2016 por uno nuevo), se calcula que alrededor de cinco millones de personas vivieron en áreas tóxicas y 400.000 en áreas gravemente contaminadas. Y pese a todo, debido a la demanda energética, la Central Nuclear de Chernóbil siguió en activo hasta el año 2000.

 

 

El FC Mashynobudivnyk de Borodyanka había llegado a Prípiat la mañana de aquel 26 de abril de 1986. Los jugadores del equipo que debía enfrentarse al club local en la semifinal de la Copa Regional fueron de los primeros en ser desalojados de la zona contaminada. Con el paso de los días, la antigua atomgrado se convirtió en una ciudad fantasma con un estadio de fútbol nuevo, el Avanhard, que nunca llegó a ser inaugurado oficialmente.

UN NUEVO DESTINO

Pocos meses después de la catástrofe de Chernóbil se iniciaron los trabajos de construcción de la ciudad Slavútych. A 50 kilómetros al este de Prípiat, fuera de la mayor zona de riesgo de radiación, la nueva urbe fue el destino de buena parte de la población de la hasta hacía nada modélica atomgrado, antiguos trabajadores de la planta nuclear que en su mayoría ahora se dedicaban a actividades relacionadas con la limpieza y eliminación de residuos de la zona.

Con una fisonomía mucho más moderna que la del resto de ciudades comunistas, Slavútych fue delineada por algunos de los más reputados arquitectos de las antiguas repúblicas soviéticas, dividiéndola en 13 distritos, cada uno de ellos adoptando el nombre de algunas de las más populares urbes socialistas: Bakú, Bélgorod, Vilna, Ereván, Kiev, Leningrado, Moscú, Riga, Tallin, Tiflis, Chernígov… Barriadas en las que se refugiaron más de 25.000 personas, entre ellas muchos miembros de la plantilla y directiva del FC Stroitel Pripyat, club que en su nuevo destino se refundaría como FC Stroitel Slavútych. La suya fue, cuanto menos en su primera etapa, una historia breve. Fundado el año 1987, el FC Stroitel Slavútych cesaría en sus actividades tan solo una campaña después. El balón, sin embargo, volvería a rodar en la nueva ciudad ucraniana la campaña 1994-95, cuando el club, ocupando la plaza dejada en la tercera ucraniana por el desaparecido por bancarrota Transimpeks Vyshneve, reemprendió las actividades. Esta vez, sin prefijos de corte comunista, simplemente como FC Slavútych.

 


Este reportaje está extraído del interior del #Panenka66, un número que sigue disponible aquí.