Todas las temporadas espero el inicio de la Europa League con ansia, con ganas de que un torneo me sorprenda en cada una de sus fechas. La mayoría de veces los resultados más inesperados se dan prácticamente hasta la final, aunque en las últimas temporadas los equipos de élite del continente se han puesto las pilas y han decidido pelear por este trofeo. Y por la plaza Champions, por supuesto. Lo que yo no imaginaba allá por el mes de septiembre era la guerra que ofrecerían los equipos de Austria en las dos máximas competiciones europeas. Lo del RB Salzburg y Haaland está siendo fuera de lo común, compitiendo ante dos bestias como Liverpool y Napoli. En la Europa League su trayectoria no está siendo de menor mérito. Nuestros amigos del LASK Linz tienen la clasificación en su mano, y tras golear 4-1 al PSV es normal que se vean capaces de todo. En tercer lugar está el Wolfsberger, club del que hablaremos en esta ocasión.

Wolfsberg es una ciudad que apenas llega a los 25.000 habitantes. Situada cerca de la frontera con Eslovenia, está en la otra punta de Linz, que está más cerca de Alemania o la República Checa. El Wolfsberger AC es un club sin grandes éxitos o aspiraciones. Con casi 90 años de historia, se ha pasado toda su vida en las divisiones inferiores del fútbol austríaco. Es en 2012 cuando todo cambia para la entidad, ascienden por primera vez a la Bundesliga para medirse a los mejores equipos del país. De hecho, fueron campeones de la segunda división y esto les dio el billete para la máxima categoría. Ya en su primera temporada terminaron en quinta posición y desde entonces no han sufrido para asentarse entre los mejores. Teniendo en cuenta que tan solo descendía un equipo en la liga austríaca, esto facilita la cosas. Aun así, su mérito es tremendo teniendo en cuenta que hasta hace siete años jamás habían competido en la Bundesliga.

Otro de los aspectos que más llaman la atención del Wolfsberger es que no se gastan nada en fichajes, sus refuerzos llegan en calidad de cedidos o libres. Desde la temporada 2014-15 se han gastado 75.000 euros, una cifra que está muy lejos de la realidad que se vive en fútbol actual. Sus ventas tampoco han sido gran cosa, la más cara se efectuó la temporada pasada con el traspaso de Dever Orgill al Ankaragücü turco por 800.000 euros. No se vuelven locos en lo económico. Tras el Wolfsberger está el RZ Pellets, una empresa que fabrica 300.000 pellets de madera al año. Su director, Dietmar Riegler, fue futbolista del club en los años 90. Unas 3.000 personas acuden a su estadio para ver al Wolfsberger, no es una gran cifra pero el propio Riegler la valora positivamente. “La gente no viene al estadio con frecuencia, pero nos siguen, leen sobre nosotros y están interesados en nosotros”, afirmaba en una entrevista. No existe el papel del director deportivo, algo realmente curioso, pero ellos funcionan así.

Lo increíble de clubes de este perfil es ver cómo han crecido a una velocidad que ni ellos mismos soñaban; se han igualado mucho las cosas en Europa. Si hasta 2012 no sabían lo que era estar en la Bundesliga, ahora en 2019 están peleando por meterse en la próxima ronda de la Europa League. Así va esto. En 2015 participaron en las rondas previas de la UEL. Entraron en la segunda ronda y dejaron en el camino con facilidad al modesto Shakhtyor Salihorsk. En la siguiente ronda se midieron al Borussia Dortmund en un encuentro histórico. Los que hace nada estaban en las ligas menores del fútbol austríaco ahora se medían a todo un campeón de Europa. Los alemanes despacharon fácil al Wolfsberger, les endosaron un 0-6 de parcial. Este curso han vuelto a hacer historia, concretamente han cuajado el partido más importante de su existencia. Jamás olvidarán el 0-4 que le metieron al M’Gladbach en la primera jornada de la UEL, cuatro goles en 68 minutos. Ahora dependen de sí mismos para continuar siendo históricos, y les da igual recibir al líder de la Bundesliga alemana o a otros clubes que triplican su poderío económico.