El marbellí Álvaro Silva ha conquistado la AFC Cup, el equivalente asiático de la Europa League, con el Al Qadsia de Kuwait. Un club en el que trabajan diferentes españoles, como el entrenador Antonio Puche y sus ayudantes Pablo Moreno o Robe Espada. Para ganar el título, el Al Qadsia derrotó en la tanda de penaltis al Erbil de la liga de Irak, después de empatar 0-0 en Dubai. Precisamente el Erbil fue protagonista en el último ejemplar de Panenka.

Por segunda vez en cuatro años, el Erbil pierde la final de la AFC Cup. Y por segunda vez, contra un equipo de Kuwait. En la final, el Erbil defendió con orden contra un equipo con más talento. Aunque el argentino Ormazábal, un jugador que llegó a debutar en el primer equipo de Boca, casi marca el gol de la victoria, los jugadores del Erbil acabaron llorando. En las gradas, un centenar de hinchas los intentaron animar con banderas kurdas en sus manos. Como contamos en el último ejemplar de Panenka, el Erbil se ha convertido en un símbolo de la resistencia kurda. Con Irak en llamas y las tropas kurdas rechazando los ataques del estado islámico, el fútbol dejó de ser protagonista: la liga se suspendió y solo el Erbil se ha empeñado en seguir jugando y seguir ganando. Con su país en guerra, el Erbil ha soñado con un título internacional que, finalmente, se escapó en la lotería de los penaltis.

En pocos años, el Erbil ha pasado de soñar con títulos a temer por el futuro. Gracias a sus recursos naturales y una autonomía que les ha permitido no depender demasiado de Bagdad, los kurdos han vivido últimamente una época dorada, convirtiendo Erbil en una prospera urbe con rascacielos, un aeropuerto moderno y un estadio de fútbol coqueto. Y el Erbil ha trabajado con ambición hasta que la guerra lo ha parado todo de nuevo. El equipo de fútbol, convertido en una de las armas propagandísticas de las autoridades kurdas, es amado por hinchas que muestran pancartas en las que se puede leer “Kurdistán is not Irak”. La tierra kurda, azotada por la represión en tiempos de Sadam, parecía renacer y la gente decía que Erbil era la nueva Dubai. Pero todo se ha roto con los ataques islamistas y el caos de Irak.

El Erbil, ganador de cinco de las últimas ocho ligas de Irak, había fichado jugadores extranjeros pensando en ganar la AFC Cup ya antes de la suspensión de la liga. Esa copa, el equivalente a la Europa League en el continente asiático, es la obsesión del conjunto kurdo. Convertido en la gran potencia del fútbol de Irak durante los últimos años, el Erbil, como el Al Qadsia, apostó por el talento español, fichando jugadores como el compostelano Iván Carril, el madrileño Borja Rubiato, el aragonés Jorge Gotor y el mismo Ormazábal, con pasaporte español. Cuando llegaron, encontraron una ciudad tranquila y ni se imaginaban que poco después las tropas islamistas se acercarían hasta 40 kilómetros de su nueva casa. Gonzalo Rodríguez, el preparador físico del equipo, fue advertido por la policía que no podía salir a pasear por las ciudades cuando se jugaban partidos fuera de casa, en Basora y Bagdad. En una entrevista con El Mundo admitió que en Erbil la situación había sido tranquila, hasta que los tambores de guerra llegaron a las puertas de la ciudad.

Los españoles pues, pidieron poder dejar el club, aunque les costó mucho, pues el club seguía empeñado en ganar la AFC Cup, y las comunicaciones se complicaron cuando los islamistas se acercaron a la ciudad de Erbil. Finalmente, todos se marcharon, excepto Ormazábal, quien lideró al equipo en su camino hacía la final, jugando sus partidos como local en Dubai.

Y en Dubai el Erbil perdió la final. Se quedó a centímetros de un título histórico. Ahora, sin liga de fútbol de Irak, mira al futuro con dudas. Sin saber qué le sucederá. Sin saber cual es el futuro del equipo, de la región, de Erbil y del pueblo kurdo, pueblo orgulloso que se ha especializado en resistir con la cabeza alta.