Todavía tiene los ojos enrojecidos. El cansancio pesa como una mochila llena de piedras y la frustración es tan grande como el dolor que siente después de no haber podido despedirse. “Se marchó en paz”, le dijo su madre. María había perdido a su padre. Pese a encontrarse a menos de un kilómetro de la casa que le había visto nacer, tuvo que hacer un trayecto de varias horas en barca para estar en la despedida de su padre. En 1969, Francisco Franco decidió cerrar la verja entre Gibraltar y la Línea de la Concepción. Fue el 8 de junio y llovía. “Comenzó a mediados de los años 50 con Francisco Franco (1954), pero definitivamente fue en el año 1969. Eso sí fue una ruptura profunda, obviamente. De un día para otro la gente no pudo ir de un lado al otro. Esto tuvo algunas consecuencias importantes. Mucha gente se quedó sin trabajo. Dejó de haber contacto con la cultura española. Hubo también una reacción a ese aislamiento, y en esa consecuencia nació el deporte en Gibraltar. Los jóvenes ya no podían ir a España y desarrollaron las actividades en Gibraltar. En otras palabras, se fue creando una identidad gibraltareña con una perspectiva muy anglófona”. Nos lo explica el catedrático de la Universidad de Essex, Andrew Canessa, gibraltareño y autor del proyecto Bordering on Britishness (En la frontera de lo británico).

“El cierre de la frontera lo vivieron peor los españoles. Cuanto más vinculados estaban a España el cierre de la frontera les repercutía más, pues no podían ver a sus padres, madres o primos. Hay muchos casos de gente que comenta que su padre estaba muriendo y debido a que la única manera de ir era vía Tánger cuando llegaban ya era demasiado tarde. La forma de sortear la frontera era nadando, en piragua, buceando. ¿Saltando la valla? Era un acto muy público con la intención de que te detuvieran. Toda esta situación provocó que en la mente de los habitantes de Gibraltar Londres estuviera mucho más cerca que Madrid. La geografía mental dio un giro total”, añade.

Esto condujo a una serie de cambios profundos en Gibraltar durante el siglo XX. Sus habitantes reconocen que en la primera mitad de la centuria no había mucha diferencia cultural entre la población gibraltareña y española. Básicamente era una ciudad dividida por una frontera. La Línea de la Concepción era parte de Gibraltar y allí vivían no solamente españoles que trabajan en Gibraltar, sino muchos gibraltareños. Ahora es muy distinto. Existe la pretensión de una identidad nacional y un  cambio lingüístico profundo. Las generaciones más jóvenes apenas hablan castellano y lo hacen de un modo muy distinto a sus abuelos, que tenían este idioma como materno. Esto afecta a todos los ámbitos, incluido el fútbol. “Desde los años 90 se ha desarrollado una identidad nacional. Ni británica, ni española, sino gibraltareña. La idea de Gibraltar como nación es algo muy fuerte. El hecho de tener un equipo de fútbol con la bandera gibraltareña con repercusión es algo muy importante. Aunque se pierda, el hecho de poder ver cómo un equipo de aquí se mueve por el mundo es vital”, reconoce Canessa.

Parte de la UEFA desde mayo de 2013 y de la FIFA desde 2016, la Federación de Fútbol de Gibraltar vivió uno de los momentos más importantes de su historia el pasado sábado 13 de octubre. Fue con la primera victoria en partido oficial en su historia. Atrás quedaban los dos únicos amistosos que había logrado ganar -ante Malta (1-0) y Letonia (1-0)-. Su víctima en esta ocasión fue una Azerbaiyán (0-1) que supuso el punto y final a una racha de 22 derrotas en encuentros oficiales y primera victoria fuera de Gibraltar. ¡Bendita Nations League! El autor del tanto fue Joseph Chipolina, futbolista que comparte vestuario con su primo Roy Chipolina, junto al que también escribió una de las páginas más inolvidables del fútbol gibraltareño.

 

“Todavía nos cuesta creer lo que hicimos, fue algo mágico”

 

Nos remontamos al 12 de julio de 2016, fecha en que el campeón de la Scottish Premiership, el Celtic de Glasgow entrenado por Brendan Rodgers, visitaba el Victoria Stadium para enfrentarse al Lincoln Red Impacts con motivo de la segunda ronda previa de la Liga de Campeones. Era el preludio de una noche negra de la escuadra escocesa que viviría la -considerada por muchos- derrota más humillante de sus 130 años de historia. Formado por hasta ocho jugadores internacionales, el campeón de Gibraltar logró imponerse por 1-0 merced al tanto de Lee Casciaro en el minuto 48. Policía en el Ministerio de Defensa gibraltareño y con guardias de hasta 12 horas, el delantero de 37 años reconoce que “ahora al recordar el partido todavía me se pone los pelos de punta. Fue algo histórico e inolvidable. Cuando vi el balón entrando en la portería y q nos poníamos 1-0 por delante, fue una locura. No sabía dónde correr, era una alegría que no se puede explicar. El sueño de cualquier futbolista. Cuando terminó el partido, la prensa internacional se volvió loca con el resultado y la sucesión de llamadas se convirtió en una locura, obviamente en el buen sentido”. Además, el histórico goleador (suyo fue el primer tanto de la selección de Gibraltar en partido oficial en la derrota 6-1 ante Escocia) añade que “cada partido que se gana tiene su momento glorioso, pero obviamente ganar contra un mítico como es el Celtic de Glasgow probablemente ha sido lo más grande que me ha pasado futbolísticamente. Un sueño hecho realidad. Además, fue algo que no solo disfrutamos nosotros, sino todo Gibraltar, pues fue algo que ninguno pensábamos que pasaría. Todavía nos cuesta creer lo que hicimos, fue algo mágico”.

Bajo los palos de aquel equipo se encuentra el hoy retirado Raúl Navas. Con más de 100 partidos en Segunda División y una amplia carrera en la que ha defendido la portería de Cádiz, Tenerife o Córdoba, recuerda que “en líneas generales fue un partido tranquilo. A excepción del tramo final, en el que sí que tuve que intervenir bastante, no hubo muchas ocasiones de gol. Ellos se vieron muy sorprendidos por la alta intensidad que le pusimos y la dificultades del terreno del juego. Sumando todo eso pudimos conseguir la victoria”. No cabe duda del impacto que supuso esa victoria para el mundo del fútbol en Gibraltar. Y el portero lo tiene claro: “Pienso que ese partido sirvió para que a nivel europeo conocieran más al Lincoln y a la liga de Gibraltar. Sabemos que para muchas personas es una liga que no es muy conocida y con esa victoria la gente comienza a respetarte más a nivel deportivo”.

Quien mejor resume lo que significa un éxito internacional para el fútbol de Gibraltar es Roy Chipolina, quien apunta que “para Gibraltar, cualquier victoria es importante. En todos nuestros partidos lo más probable es que perdamos y las victorias no aparezcan muy a menudo. Hemos ganado pocos partidos  y como puedes imaginar, la sensación de victoria para nosotros es todavía más especial. El salto desde la liga local al nivel internacional es enorme. Casi todo el equipo es semiprofesional y tiene otros trabajos”.

 

“Cuando fuimos a Escocia nos paraban para tomarse fotos junto a nosotros y hablar del partido”

 

Capitán tanto de la selección como de un Lincoln en el que lleva desde los cinco años, la situación de Chipolina resume la que ha sido la de los futbolistas gibraltareños hasta la fecha. “Debido a la falta de oportunidades en Gibraltar, nunca he intentado jugar en otra liga. Si la aceptación de UEFA y FIFA hubieran llegado cuando era más joven, lo habría intentado. He tenido un trabajo seguro como oficial de aduanas para el Gobierno de Gibraltar desde que tenía 20 años, por lo que seguir el camino del fútbol profesional era un gran riesgo. Los últimos años han sido un sueño hecho realidad. He tenido el honor y el privilegio de haber sido capitán de mi país contra los campeones del mundo los campeones europeos y otras grandes naciones del fútbol. Me considero muy afortunado”. “La cantidad de trabajo y dedicación que todos han puesto es increíble y lo que Gibraltar ha hecho desde que obtuvimos la aceptación de la UEFA y la FIFA es bueno y seguiremos trabajando para desarrollar a nuestros jugadores juveniles y seguir mejorando”, explica el jugador de 35 años. Lee Casciaro apunta en la misma dirección: “Nunca he tratado de salir de Gibraltar y siempre he jugado aquí. Me hubiera gustado, pero espero que los jugadores de Gibraltar salgan algún día a vivir del fútbol fuera de aquí”.

Convertidos en auténticos ídolos nacionales después de la histórica victoria sobre el campeón escocés, la visita al Celtic Park para el choque de vuelta suponía un nuevo hito en la historia de esta escuadra fundada en 1976. “La gente nos paraba por la calle, pero no solo en Gibraltar. Cuando fuimos a Escocia nos paraban para tomarse fotos junto a nosotros y hablar del partido. Fue algo único”, rememora Casciaro. Las ilusiones se habían disparado e incluso algunos jugadores como Raúl Navas pensaron en la clasificación. “Después del 1-0 de la ida sí se me pasó por la cabeza el clasificarnos, aunque sabíamos que en su casa sería muy difícil salir incluso de nuestro campo, como así fue al final. Allí no tuvimos ninguna opción de nada aunque si lo recuerdo como uno de mis mejores partidos como profesional e incluso Brendan Rodgers tuvo palabras de elogio hacía mí”, reconoce el exguardameta. Sin embargo, el Celtic de Glasgow no dio ninguna opción y se impuso con un rotundo 3-0 que no dejaba lugar a las dudas. Se cerraba de este modo una historia para la que muchos hubieran escrito otro final pero que sin embargo suponía el inicio de un cambio de mentalidad que va dando frutos.