Las expectativas son peligrosas. Sobre todo cuando el listón está alto, el tiempo aprieta y no se termina de alcanzar el objetivo. El amigo Miguel Quintana, en su canal de Youtube, reflexionaba hace unos días sobre Álvaro Morata, sus condiciones y su carrera futbolística. Quintana llegaba a la siguiente conclusión: “es demasiado bueno para ser suplente del Real Madrid, incluso del Real Madrid tricampeón de Europa, pero quizá no lo sea tanto como para ser la referencia de la Juventus o Chelsea”. Y la realidad es esa, en torno a Morata existen unas altas expectativas alrededor de su figura que su fútbol es incapaz de confirmar. No es un delantero de grandes cifras, tampoco es un prodigio técnico, no es la clase de nueve capaz de generar acciones de peligro por sí mismo aunque sí se trata de un jugador rápido que va bien al espacio.

Por lo tanto, ¿quién tiene la culpa de que un jugador así no esté alcanzando su cénit? ¿Es de los propios aficionados, medios de comunicación y clubes que deciden hacerse con sus servicios o tal vez simplemente sus cualidades jamás se han correspondido a la realidad? Lo cierto es que Morata es un jugador único, muy difícil de descifrar. Cuando era el suplente de Benzema y decidió salir, primero a la Juve y después al Chelsea, todos vimos lógica esta salida. En el Real Madrid demostró estar capacitado para tener más minutos y protagonismo, pero quizá se equivocó de destino. Respecto a este punto, me viene a la mente otro viejo conocido del club madrileño: Gonzalo Higuaín.

Al argentino le sucedía algo parecido, aunque demostró ser más autosuficiente que Morata. Higuaín tras mostrarse como un notable delantero, pese a que en el pensamiento de muchos tan solo existe el recuerdo de sus errores, decidió salir al Napoli en lugar de a uno de los primeros espadas de Europa. Su estrategia consistió en salirse del foco, rebajar el listón y ser el líder de un equipo que jugaría habitualmente en competiciones europeas, sobre todo Champions League, donde sería la auténtica referencia. La jugada no es que le saliera bien, Higuaín rompió todos los registros goleadores y posiblemente jamás veamos una mejor versión suya. Morata, sin embargo, parece que no termina de dar ese paso y quizá ese esté siendo su gran error, porque a sus 26 años todavía no ha demostrado ser cabeza de cartel de ningún club.

La temporada pasada fue la que más partidos disputó en su carrera saliendo desde el inicio, un total de 24 partidos de 31 posibles. En el Real Madrid o la Juventus apenas llegó al 50% de actuaciones partiendo desde el equipo titular. Incluso en la selección española, donde ahora mismo tampoco hay una gran generación de nueves puros, no termina de ser un fijo. La carrera de Morata avanza y lo que está claro es que debe acertar con su próximo destino, como hizo Higuaín con el Napoli. Necesita caer en un equipo con menos presión y que acostumbre a jugar en Europa, simplemente para así mostrarse a sí mismo cuál es su nivel real y que todos salgamos de dudas. Estamos ante un delantero que ha movido más de 100 millones en traspasos y todavía no conocemos cuál su límite, sus grandes condiciones, ni en qué tipo de club podría triunfar.