Las fases de clasificación para Eurocopas o Mundiales de fútbol tienen muy poca prensa. Muchos se quejan cuando, en su momento álgido, se pausan las competiciones de clubes para dar paso a partidos entre selecciones nacionales muy desiguales en cuanto a nivel, con resultado previsible, cuando no es que se tratan de amistosos. La perspectiva está bastante clara. Sin embargo, hay algunos enamorados (donde me incluyo) de ver a federaciones de países que apenas sabríamos ordenar en un mapa en ambientes que todos querríamos pisar alguna vez como Wembley, el Olímpico de Roma o haber hecho lo propio en el mítico Rasundastadion de Solna, donde Pelé pasó de ser niño a leyenda. Como adeptos a este tipo de competiciones con menos cartel mediático, observamos la gran importancia que adquieren estos torneos clasificatorios cuando se da lo que popularmente llamamos ‘petardazo.

La segunda acepción de la Real Academia Española señala como definición de ‘petardazo un “fracaso rotundo y estrepitoso”. Rotundos y estrepitosos porque estos ‘petardazos tienen como protagonistas a selecciones nacionales de las que se espera muchísimo y acaban metiendo la pata casi antes de empezar. Muchos son los casos y ejemplos. Sin ir más lejos, Italia y Países Bajos en el último campeonato del mundo. Aquí os dejamos algunos de los principales ‘petardazos’ que hemos vivido en unas fases de clasificación que levantan tanto odio como carácter mediático cuando se produce esto.

Francia (Eurocopa de Alemania Federal, 1988)

La Francia que brilló en el Mundial de Suecia de 1958, a lomos del goleador Just Fontaine, fue la primera gran Francia que se pudo contemplar a nivel de selecciones. A partir de ahí, el país galo solo creció y creció en talento nacional hasta la actualidad. La siguiente gran aparición francesa sería en el Mundial de Argentina 1978. Aquella Francia presentó sus credenciales con una generación fantástica capitaneada por el talentoso Platini a la que solo le restó proclamarse campeona del mundo para ser considerada la mejor generación de futbolistas franceses de la historia. Una amalgama de jugadores de enorme peso que hizo su última aparición destacada en México’86. La gestión de los finales de ciclo nunca es sencilla, sobre todo después de uno tan exitoso y en sus primeros años.

Así pues, el primer descalabro francés llegó en la fase de clasificación para la Eurocopa de 1988. Hablamos aún, en 1988, de una fase de clasificación bastante exigente donde solo ocho selecciones podían disputar la fase final de la competición. Únicamente se clasificaban para esa fase final las selecciones campeonas de grupo. Francia estuvo acompañada en su Grupo 3 por la URSS, la RDA, Islandia y Noruega. Los galos estuvieron más cerca, en cuanto a puntuación, de las dos selecciones norteñas aún sin apenas trayectoria destacada a nivel de selecciones que de la URSS o la RDA. En casa solo consiguió sacar un triunfo, ante Islandia. Los otros cuatro puntos que consiguió se reducen a cuatro empates: uno en casa ante Noruega y tres fuera ante la URSS, la RDA e Islandia. Un solo triunfo en ocho encuentros fue un bagaje muy pobre para unos franceses acostumbrados a ganar y que se perderían también las citas mundialistas de Italia’90 y de EE.UU.’94, volviendo a participar en su Mundial de 1998 que, a la postre, alzarían.

Uruguay (Mundial de Alemania, 2006)

Años antes de que la Copa del Mundo no fuera tal, Uruguay ya campaba a sus anchas en los considerados incipientes torneos mundiales de fútbol del 24 y del 28 en los JJ.OO. La primera edición del Mundial celebrada en el país celeste también la levantaron ellos, certificando el dominio mundial de la escuela rioplatense. Por eso, y por haber protagonizado una de las historias más míticas del Mundial en 1950 y por competir siempre en todas las ediciones, Uruguay es una de las selecciones llamadas a siempre estar presente en la Copa del Mundo. La fase de clasificación en Sudamérica es tan emocionante como durísima para los equipos. Por eso hay tanto valor en el pleno de clasificaciones que Brasil posee actualmente en la Copa del Mundo. En esa fase de clasificación hay cuatro plazas seguras para la fase final del Mundial y otra que debe disputarse mediante una repesca internacional.

Uruguay clasificó como quinta en la fase de clasificación para Alemania’06 y tuvo que disputar esa mencionada repesca. Brasil, Argentina, Ecuador y Paraguay quedaron por delante de los charrúas. Así pues, el destino quiso encuadrar en esa repesca internacional a Australia y Uruguay por segunda vez consecutiva. Para estar presente en Corea y Japón 2002, Uruguay ya había tenido que batir a los oceánicos en una eliminatoria similar que sacó adelante por un acumulado de 3-1. Es más, esa era la cuarta repesca mundialista consecutiva para Australia, que desde 1994 las llevaba jugando todas, y en todas había caído. A la cuarta, y no a la tercera, llegó la vencida. Uruguay cumplió en casa con gol de Darío Rodríguez, en un equipo que contaba con Diego Forlán o Álvaro Recoba. En la vuelta, los australianos dirigidos por Guus Hiddink empataron la eliminatoria con gol de Bresciano y llevaron el encuentro hasta los penaltis. Para los celestes erraron Darío Rodríguez y Zalayeta, mientras que para los oceánicos solo lo hizo Viduka. La clasificación fue para Australia y Uruguay, que venía de no estar tampoco en EE.UU. 1994 y Francia 1998, volvió a quedarse sin Mundial. 

Alemania (Eurocopa de Italia, 1968)

Nos encontramos en una de las ediciones más incipientes de la Eurocopa de Naciones. Por fin han accedido a la competición la gran mayoría de federaciones europeas y se ha podido construir una decente fase de clasificación. Esta fase clasificatoria la forman ocho grupos de cuatro selecciones donde solo uno de ellos ha tenido que verse reducido a tres integrantes. Este mencionado grupo de tres selecciones lo forman la subcampeona del mundo en 1966 -Alemania Federal-, Yugoslavia y Albania. La RFA y Yugoslavia se repartirían un puesto en la siguiente fase de la Eurocopa, ya que Albania era una selección bastante menor. Sin embargo, fueron los albaneses los que dictaron sentencia en el grupo. Alemania Federal encaraba el último encuentro de la fase clasificatoria y tenía que visitar a Albania, a la que en Dortmund había goleado por 6-0. La selección alemana tenía que ganar para poder pasar a Yugoslavia en la clasificación. Estaba en su mano. Al término de los 90 minutos el marcador reflejó un insólito 0-0 que significó el primer punto para los albaneses y que Yugoslavia accediera a la siguiente fase dejando fuera del torneo a una subcampeona del mundo que ya no volvería a fallar en la cita europea.

Países Bajos e Italia (Mundial de Rusia, 2018)

Dentro de un fútbol moderno que cada vez nos priva más de esas sorpresas para nada esperadas que dotan al fútbol de ese aderezo de emoción, el pasado Mundial de Rusia nos dejó dos ausencias muy notables. Países Bajos e Italia se quedaron fuera de la mejor competición de fútbol de selecciones donde han tenido un grandísimo peso específico en muchas ediciones. Sobre todo los italianos con cuatro entorchados. Países Bajos quedó encuadrada en el Grupo A, junto a una Francia que se alzaría con el título en Rusia y una Suecia que alcanzaría la ronda de cuartos de final. Luego, tres selecciones de menor entidad como Bulgaria, Luxemburgo y Bielorrusia. En un principio parecía evidente que una gran selección, o neerlandeses o franceses, se vería avocada a la repesca. Sin embargo, Países Bajos no disfrutó ni de esa opción. Suecia igualó la puntuación de los neerlandeses y se ganó el derecho a disputar la repesca.

Italia tuvo ante sí una situación muy similar a la de Francia y Países Bajos. Los transalpinos fueron encuadrados en un Grupo G con otra selección de similar entidad como España. Así las cosas, parecía claro que una de las dos selecciones mediterráneas debería disputar la repesca. Aquí no hubo una Suecia que se pusiera por medio. Al menos en la fase de grupos. España fue mejor en los duelos directos ante Italia y clasificó como primera, mientras que los transalpinos tendrían que disputar la repesca. Todo está conectado en el mundo del fútbol, ya que Suecia, que venía de cargarse en su grupo a Países Bajos, disputó la repesca ante Italia. No contentos los suecos con haber dejado fuera a una selección triple finalista de los Mundiales, también apeó a Italia, cuatro veces campeona del mundo, de viajar a Rusia. El 1-0 en la ida disputada en Suecia fue suficiente para doblegar a una Italia inoperante y que comenzaría, en ese punto, una fase de reconstrucción tras varias participaciones a nivel de selecciones algo pobres.

Argentina (Mundial de México, 1970)

Si la clasificación en Sudamérica ya es bastante dura hoy en día, hace algunos años, con tan solo tres plazas, era un torneo con bastantes sorpresas. De cara a la cita mundialista de 1970 y tras varios años del desastre de Suecia y del incidente en Inglaterra con la expulsión de Rattín, Argentina encaraba la fase de clasificación para México con la vista puesta en hacer un buen papel en el país mexicano. El Grupo 1 de clasificación estuvo formado por Perú, Bolivia y Argentina. A priori, algo bastante asequible para una potencia en Sudamérica como Argentina. Pues bien, la ‘Albiceleste’ solo consiguió una victoria en los seis encuentros que disputó -ante Bolivia en Buenos Aires- y fue última, por detrás de la líder Perú y Bolivia. Un desastre más que se unía a una sociedad desestabilizada y un apartado futbolístico que comenzará un nuevo ciclo que dará con el campeonato del mundo de 1978.

Inglaterra (Eurocopa de Austria y Suiza, 2008)

Uno de los mayores ‘petardazos modernos a nivel de selecciones fue el que protagonizó Inglaterra en la fase de clasificación para la Eurocopa 2008 de Austria y Suiza. De primeras, no parecía un grupo demasiado complicado para una potencia futbolística como la británica. Andorra, Estonia, Macedonia del Norte e Israel parecían selecciones bastante inferiores. Algo más complicadas, pero algún escalón por debajo de los ingleses, eran Croacia y Rusia. Después de dos victorias sencillas, la cosa se comenzó a complicar cuando Inglaterra cedió un empate en Mánchester ante Macedonia del Norte. Este embarazoso empate hubiera tenido solución si no le hubieran precedido una derrota en Zagreb ante Croacia y otro empate sin goles ante Israel fuera de casa. La selección inglesa reaccionó. Encadenó varias goleadas por 3-0, tanto en casa como fuera, ante selecciones como Andorra, Estonia, Israel, Rusia y otra vez Estonia. Los hombres de Steve McClaren dependían de ellos mismos a falta de dos partidos. Pues bien, esos dos encuentros se saldaron con derrota en Moscú y la mítica derrota en Wembley ante Croacia por 2-3 que dejó a los británicos fuera de la Eurocopa. Una de la selecciones que más expectativas levanta en el terreno continental y mundial volvía a no estar a la altura de dichas expectativas.

España (Eurocopa de Suecia, 1992)

Por último, había que incluir a España en esta pieza. Dentro de que son recordados muchos momentos desgraciados de España en fases finales, tanto de Eurocopa como de Mundiales, casi siempre ha dado la talla en fases de clasificación. Antes de afrontar una de las Eurocopas con más historia como fue la de 1992, España tenía como principales borrones las ausencias de los Mundiales de 1970 y 1974, siendo ya España una selección ciertamente respetada con un entorchado europeo bajo el brazo. En aquellas dos Copas del Mundo consecutivas, España tuvo como su particular china en el zapato a Yugoslavia. Para 1970 ninguna de las dos selecciones consiguió clasificarse, quedando ambas encuadradas en un mismo grupo que completaban Bélgica (la que se clasificó) y Finlandia. Aquel doble enfrentamiento entre yugoslavos y españoles se saldó con un empate en Belgrado y una victoria española en Barcelona. Sin embargo, no fue suficiente. Cuatro años después la historia se repitió. Para la cita de Alemania Federal 1974, el grupo estuvo formado por tres selecciones: España, Yugoslavia y Grecia. Españoles y yugoslavos vencieron en su doble enfrentamiento a Grecia y empataron tanto en Las Palmas como en Zagreb. Con las dos selecciones igualadas a seis puntos, la clasificación de una de las dos se decidió con un partido de desempate que se disputó en Frankfurt y que decidió, a favor de Yugoslavia, el famoso gol de Katalinski que cerró otro episodio fatídico en la historia futbolística de España.

Sin embargo, hay que remontarse a una época más actual para ver el último gran ‘petardazo español en una fase de clasificación. Dentro de un torneo donde solo se clasificaba una selección por grupo, España fue encuadrada en el Grupo 1 con Francia, Checoslovaquia, Islandia y Albania. No tuvo mucha historia la película, ya que España apenas tuvo opciones desde el principio de la fase clasificatoria. Francia dominó con mano de hierro consiguiendo un pleno de ocho victorias, mientras que Checoslovaquia clasificó también por delante de los españoles con diez puntos. 

 


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Fotografía de Imago.