El 23 de junio de 2012, Xabi Alonso se cargó las aspiraciones galas con un doblete en los cuartos de final de la Eurocopa de Polonia y Ucrania. Tercera decepción consecutiva para una selección acostumbrada a codearse con las más grandes. Ni rastro de aquellos héroes que consiguieron Mundial y Eurocopa en el ’98 y en el 2000, respectivamente, ni tampoco de los que se quedaron a las puertas de la segunda estrella en Alemania’06.

En Francia se dieron cuenta de que tocaba cambiar algo. ¿Lo ideal? Hacerlo desde abajo, desde la base, para que los errores del pasado quedaran sentenciados y con la intención de no verlos de nuevo en el futuro. “Después de los fracasos de 2008, 2010 y 2012, desde la DTN (Direction technique nationale) se quiso impulsar una nueva estrategia a nivel del fútbol base: copiar el estilo español y, sobre todo, el cambio de rumbo que supo hacer Alemania. Es decir: menos físico, más inteligencia. Centrarse más en el balón que en los kilómetros hechos por partido por los futbolistas”, expone Javier Prieto Santos, periodista de So Foot.

Solo cuatro días después de aquel España-Francia, el aeropuerto de Barajas veía aterrizar a un adolescente francés en una de sus pistas. Larguirucho, flaco y tímido, ese chaval de 19 años aseguraba estar “muy feliz” de llegar al Real Madrid. Avalado por el mismísimo Zinedine Zidane y siendo un total desconocido para la parroquia vikinga, Raphaël Varane iniciaba su particular cuento de hadas. Cambiaba Lens por Madrid, de competir en la Ligue 2 a luchar por todos los títulos y de un vestuario humilde a otro con algunos de los mejores futbolistas del planeta. Además de todo ello, el joven central abría la veda entre los de su especie. Con el recuerdo en la mente de los Desailly, Trésor, Blanc o Thuram, una nueva hornada de centrales franceses salía a escena.

 

“Los extranjeros sabían mejor de futbolistas franceses que los propios franceses”

 

Se habla mucho de si la cantera de delanteros que sale de Clairefontaine es, probablemente, la más prodigiosa de estos tiempos. Mbappé, Dembelé, Coman o Thauvin son la muestra de que desde Francia se está apostando por la calidad y la formación de las futuras estrellas del deporte rey. Pero no solo de goles vive el fútbol y en Francia también existen futbolistas a los que les gusta evitar precisamente eso, que haya goles en su contra. Cada uno con su estilo, con su talento y con sus cualidades, la cantidad de centrales que está produciendo el fútbol francés resulta llamativa. Tan llamativa como que Varane sea, hoy por hoy, el segundo central más veterano de ‘Les Bleus’ con apenas 24 años, solo por detrás de Laurent Koscielny, el único que aún aguanta las embestidas de los más jóvenes en las listas de Deschamps. Un dúo que, a priori, cuenta con la confianza del seleccionador para formar la pareja de centrales titular en Rusia. “En el próximo Mundial, la idea de Deschamps es jugar con Varane y Koscielny como titulares. Uno para sacar el balón; el otro para hacer de policía. Aunque Varane necesita un Sergio Ramos a su lado para rendir a tope. Y el problema es que Koscielny, también con su experiencia, no es Sergio Ramos. Hace errores de bulto”, explica Prieto Santos.

Más allá de la dupla Varane-Koscielny, Didier Deschamps cuenta con un amplio abanico de posibilidades en el centro de su zaga. Todos ellos jóvenes, prometedores y, aunque sin excesivos años curtiéndose en la élite, sobradamente preparados para dar el salto. “No creo que la falta de experiencia de la plantilla en general pueda ser un obstáculo. Al fin y al cabo, todos juegan en clubes prestigiosos”, remarca el periodista de So Foot. Y es que los ejemplos son varios y muchos de ellos proceden de La Liga.

Samuel Umtiti, en apenas dos años, ha conseguido disipar todas las dudas que había en Barcelona acerca del relevo generacional que tanto costó gestionar tras el vacío que dejó la retirada de Carles Puyol. Carácter, salida de balón y anticipación son las mejores virtudes del futbolista venido desde Lyon para formar pareja junto a Gerard Piqué. En Sevilla también están fascinados con otro central zurdo. Clément Lenglet fue el último gran servicio de Monchi al club hispalense antes de aterrizar en Roma y, después de actuaciones como la de Old Trafford en la que demostró ser capaz de empequeñecer a un gigante de las dimensiones de Romelu Lukaku, en la capital andaluza saben que su cotización va al alza. También está el atlético Lucas Hernández, polifacético como pocos, corrector gracias a su velocidad y capaz de adaptarse tanto al centro de la defensa como a la banda, donde parece que podría contar con más minutos con la camiseta de ‘Les Bleus’. Y, entre los más ‘experimentados’, destaca la incomparecencia de Aymeric Laporte con la selección, otro zurdo que, pese a prometer más de lo que acabó resultando, siempre estuvo en el punto de mira de los mejores clubes del viejo continente hasta que el Manchester City de Pep Guardiola lo reclutó para seguir creciendo en el Etihad Stadium.

 

Siendo España el mejor postor del producto galo, Alemania también ha visto en los centrales franceses un proyecto de futuro

 

Lo curioso, lo extraño de este asunto, es que ante la avalancha de centrales con potencial que están surgiendo desde Francia, ninguno -a excepción de Kimpembe, “el que mejor está situado para ser titular en los próximos años”, según Javier Prieto Santos- juega en la liga de su país. “Lenglet jugaba en segunda en el Nancy y nadie lo conocía en Francia; igual con Koscielny que militaba en el Lorient; y Varane también estaba en segunda cuando fue fichado por el Madrid. Los extranjeros sabían mejor de futbolistas franceses que los propios franceses”, resalta Prieto Santos. Siendo España el mejor postor del producto galo, Alemania también ha visto en los centrales franceses un proyecto de futuro. Dayot Upamecano ya destaca en las filas del Leipzig, Dan-Axel Zagadou busca su lugar entre Sokratis y Toprak para hacerse un hueco sobre el césped del Signal Iduna Park y Benjamin Pavard es indiscutible en el Stuttgart, actuando tanto de central como de lateral diestro o, incluso, ubicándose en el pivote en alguna ocasión.

“Siempre hubo buenos defensas, pero se iban rápido a clubes extranjeros. Francia era un poco como la Argentina del fútbol, un exportador mundial de futbolistas. Muchos se quemaron las alas en esas experiencias, pero desde hace algunos años, el fútbol francés no vende tanto, se ha estructurado mejor, los clubes tienen más dinero y apuestan más por la juventud. El Mónaco, el Lyon, el PSG, el Lille, el Rennes, el Marsella y el Nancy apuestan fuerte por los jóvenes”, destaca Prieto Santos sobre el cambio de tendencia que se está pretendiendo llevar a cabo desde Francia en los últimos años, y añade la importancia que se le da al trabajo fuera del país: “Aquí los jóvenes juegan, no trabajan. Cuando van al extranjero hablan de trabajo. Es curioso, y por eso también existe la sensación de que rinden más en el extranjero. Se lo toman más en serio. Solo hay que ver la progresión de Clément Lenglet o Samuel Umtiti”.

Si bien todo indica que al centro de la retaguardia de la selección francesa se le augura un brillante presente y futuro con una gran variedad de alternativas, son los costados de la defensa una de los mayores preocupaciones de Didier Deschamps de cara al próximo verano en Rusia. “El problema de la defensa de ‘Les Bleus’ no son los centrales, sino los laterales. Hay muy poco talento por las bandas. Eso a la hora de defender y atacar va a ser un problema para todo el equipo… Es el punto negro de Francia”, asegura el periodista acerca de la carencia de calidad de los galos en los carriles. Un hecho que se dejó constatar en la última convocatoria para los amistosos frente a Colombia y Rusia, en la que la lista de 23 seleccionados solo contaba con dos especialistas para los laterales. En la derecha, gracias a sus actuaciones en el Mónaco, Djibril Sidibé se ha ganado un sitio en el once. Y en la izquierda, donde Deschamps ha dejado de contar con Kurzawa, Lucas Digne parte como única opción para el técnico galo ante la posible ausencia de Benjamin Mendy, pese a no ser, ni mucho menos, un habitual en las alineaciones de Ernesto Valverde en Barcelona. Por lo tanto, y en el caso de que se repitiera la misma línea defensiva en el Mundial, las alternativas en los laterales serían dos centrales reconvertidos como Pavard y Lucas.

20 años después de conseguir bordar la primera estrella sobre el gallo de la FFF, el fútbol francés de élite no ha sabido solucionar los problemas que ya le surgían a finales del siglo pasado. Si bien es cierto que, como indica Prieto Santos, diversos equipos están apostando por el joven talento francés, la lista de promesas que abandonan el país aún en su etapa de crecimiento sigue siendo larga. “En el ’98, cuando Francia ganó el Mundial con muchos futbolistas jugando en el calcio, Demetrio Albertini dijo: ‘Hemos creado monstruos’. Pues eso, aquí en Francia son niños y acaban por ser monstruos cuando salen. La situación sigue igual”. Está por ver si estos monstruos están preparados para conquistar el mundo o si todavía deben curtirse para que el recuerdo de aquella Francia black-blanc-beur no sea el único de un francés levantando la Copa del Mundo.