La situación continúa siendo difícil. Pero sonríe. Nicolás Arias Torres (Santiago de Chile; 2012), Nico, sonríe; feliz, resiliente, «blanco de corazón y azul de espíritu», tal y como pregona el himno de su tan amado Espanyol. «Encima del césped no hay ningún equipo más valiente», acentúa el himno del conjunto blanquiazul, con unas palabras que sirven, a la vez, para retratar la hermosa historia de Nico; que el pasado 10 de marzo volvió a pasar, por enésima vez, por el quirófano de la UCI para someterse a curas intensivas con anestesia para tratarse de un pioderma gangrenoso; una enfermedad cutánea inflamatoria crónica de causa desconocida que provoca la formación de grandes y dolorosas llagas en la piel y que suele afectar a personas de entre 20 y 50 años. 

«Nico es el único niño de siete años del mundo que sufre esta patología», explica su tío y padrino, Andreu López (Sant Andreu de Llavaneres, Barcelona; 1972), desde Chile. El pasado 6 de marzo, tan solo cuatro días antes de que Nico fuera operado de nuevo, tan solo cuatro días antes de subirse a un avión en Barcelona para reencontrarse con su sobrino; López, socio del Espanyol, y ‘perico’, como casi toda su familia, desde que tiene memoria, hizo un llamamiento a través de Twitter para conseguir una de las bufandas con el lema No surrender, ya agotadas desde hace días, que el club puso a la venda a finales de febrero para afrontar un final de temporada tan exigente en el aspecto futbolístico. «Pago el doble de lo que valga para poder llevarle esta bufanda a mi sobrino, en estado grave, y que no se rinda», tuiteó López.

La respuesta de la familia blanquiazul fue inmediata. «E increíble. A la altura de muy, muy, pocas cosas en la vida. Estamos sobrepasados. Y alucinando. En una nube. Hasta más de 54.000 personas vieron el tuit y se hicieron eco de nuestro mensaje. Tuvo un impacto brutal. Y una repercusión espectacular», matiza, infinitamente agradecido con la afición ‘perica’, el cuñado de la madre de Nico, Pili.

En solo unas horas, López recibió decenas, hasta centenares, de mensajes de personas que le deseaban una rápida recuperación a su sobrino. Y de mensajes de personas que se ofrecían a regalarle su bufanda. López llegó al hospital el 11 de marzo. Y pudo darle, por fin, a Nico la bufanda con el No surrender; junto a una camiseta del Espanyol, con su nombre, que le dio el propio club del RCDE Stadium. Y junto a una segunda camiseta con el ’21’ de Dani Jarque que le hizo llegar otro aficionado. «Nico no podía ni creérselo. Ni él ni su madre. Estaba súper emocionado. Feliz. Con una sonrisa enorme. De oreja a oreja», recuerda, sonriente, López antes de explicar que «dos días después de la operación estábamos jugando a la PlayStation y, de repente, me hizo parar: ‘Aplaude, que es el minuto 21′». 

Evidenciando que las pasiones que despierta el fútbol no entienden de fronteras; Andreu fue, precisamente, quien le transmitió el amor por el Espanyol a Nico; que en estos momentos, ya en su casa, sigue el tratamiento de su enfermedad con corticoides. «Seguimos luchando. Es muy valiente. Siempre dice que rendirse no es una opción. Y que volverá al RCDE Stadium», afirma López. «He estado dos veces en el estadio del Espanyol; en 2016 y 2019. Y quiero volver ahí cuanto antes. Me encantaría. Querría decir que ya estoy bien. Y me encantaría, también, poder conocer a David López y a Raúl de Tomás; mis dos grandes ídolos junto a Alfonso Parot, defensa, como yo, del Club Deportivo Universidad Católica», admite el propio Nico desde la cama de su habitación, bajo la bufanda con el No surrender que desde hace unas semanas corona la estancia. Y, siempre optimista, siempre alegre, a pesar de las muchas curvas que ya le ha hecho recorrer la vida, insiste en afirmar: «Es duro y sé que será duro. Y largo. Pero ya veo la luz. Quiero salir adelante. Y yo no me voy a rendir».