El James Bond de Daniel Craig ha marcado un hito en la historia de las películas de acción. La sucesión de escenas despampanantes con vehículos sobrevolando el cielo de diversos puntos de la geografía mundial y explosiones que destruyen patrimonios arquitectónicos planetarios, es la seña de identidad de cinco películas que han encandilado tanto a sus fans más acérrimos como al público más crítico. El agente 007 es el emblema de una sociedad británica enamorada del esnobismo que Daniel Craig ha representado con exactitud y claridad durante unos 15 años. De Casino Royale a No time to die. En todo este proceso hemos visto al Bond más emotivo, pero también al más combativo. Un cóctel de emociones resumido en poco más de dos horas. En todas ellas Craig ha estado al borde de la muerte, pero, por cosas de la vida, o porque el protagonista no debe morirse a las primeras de cambio -teoría que parece más lógica-, no termina sucediendo. Porque a veces 007 se sale con la suya gracias a su habilidad pero otras tantas le acompaña la suerte. Tan simple y a la vez tan complejo. El azar se presenta en muchas esferas de la vida, también en el fútbol. Y, casualmente, un portero que juega en la misma ciudad en la que Bond es venerado hasta el punto de llegar a ser proclamado sir, la bella Londres, ha gozado de esta fortuna para llegar a la cúspide del fútbol mundial. Édouard Mendy es el protagonista de esta historia.

Primeros pasos – Casino Royale

Nos situamos en la temporada 2013-2014, cuando Mendy tenía ficha con el AS Cherbourg, un humilde equipo de la segunda división del Championnat National, la cuarta división del fútbol francés. El senegalés había jugado tres temporadas en el club y aunque la mayoría del tiempo actuaba como portero reserva, al final de esa temporada empezó a disputar más minutos. Pero cosas del destino -o porque el cuerpo técnico ya no confiaba más en él-, le rescindieron el contrato. Pasaban los días del mercado estival y el portero no encontraba equipo. Sin saber nada de su futuro ni de su agente, que no le respondía a los mensajes, Mendy se empezó a buscar la vida. “El peor momento para mí fue cuando se acercaba el final de la ventana de fichajes de ese verano. El Cherbourg me había liberado y yo había estado tratando constantemente de contactar a mi agente, dejándole mensajes de voz y de texto, y él no respondía. Repetía el proceso todos los días y llegó el último día del mercado”, recuerda Édouard Mendy en una entrevista al Daily Mail. Y añade: “Ni siquiera tuvo el valor de hablarme directamente. Cuando se puso en contacto conmigo, fue solo para decirme: ‘Lo siento, es el último día del mercado y no voy a poder encontrar un club para ti, por lo que no podrás firmar con ningún equipo. Te sugiero que busques trabajo y sigas formándote por tu cuenta’”. El senegalés volvió a Le Havre para vivir con sus padres hasta que encontrara un club, o un trabajo, que le permitiera cubrir sus gastos. Pero lejos de rendirse, Mendy se sobrepuso a las adversidades. Se pasaba todo el día entrenando, si no estaba en un campo con su hermano se iba a la academia del Le Havre, donde había jugado de pequeño, y se ejercitaba ahí. Si el gimnasio cerraba, se acercaba al estadio y entrenaba con la poca luz que había. Porque el senegalés decidió que él continuaría viviendo de su sueño, aunque tuviera que superar muchos baches por el camino.

Se acaba el tiempo – No time to die

No obstante, los días pasaban y Mendy no encontraba cobijo en ningún club. Todos tenían sus plantillas cerradas y no estaban dispuestos a hacerle un hueco. Suerte tenia el portero de la situación que se estaba viviendo en su casa. “Tuve suerte en ese momento con la situación en mi vida familiar. Vivía en Le Havre y podía estar con la familia, así que no gastaba tanto del dinero que recibía de la seguridad social y la prestación por desempleo. Mi pareja estaba embarazada de nuestro primer hijo, por lo que fue muy difícil saber que tal vez no podría mantener a mi familia”, admite el cancerbero.

 

Mendy se pasaba todo el día entrenando, si no estaba en un campo con su hermano se iba a la academia del Le Havre y se ejercitaba ahí

 

Así que llegó un momento en el que Mendy se tenía que decidir entre seguir con la difícil tarea de encontrar un club o irse a trabajar de cualquier cosa. El dilema de hacer lo que te gusta o hacer lo que debes. “Llegué al punto de enviar currículums para encontrar trabajo. Había estudiado bastante en el pasado y siempre había sido bastante bueno en los negocios y el comercio. Tenía un amigo que tenía una tienda de moda masculina y estaba convencido de que sería un buen empleado. Me ofrecieron la oportunidad de dirigirla”, cuenta Mendy. Pero ocho días después de que su amigo le ofreciera el puesto, llegó una oferta de un club. Y no de un equipo cualquiera, sino del Olympique de Marsella, uno de los grandes de Francia. Ted Lavie, un antiguo compañero de Mendy en el Cherbourg, sabía de la desesperación del portero por encontrar equipo y lo duro que había trabajado así que contactó con Dominique Bernatowicz, entrenador de porteros del Marsella. “La propuesta llegó en el momento adecuado, estábamos buscando un portero que nos sirviera de tercera o cuarta opción”, explica Bernatowicz en The Guardian. Así que el equipo del sur ofreció a Mendy una prueba, que fue recibida como agua bendita por el portero.

El inicio del fin – Spectre

Bernatowicz vió desde el primer momento el talento de Mendy y le ofreció un contrato amateur de un año por el salario mínimo. Suficiente para Mendy, que lo que más deseaba era que le dieran la oportunidad de demostrar su valía en cualquier lugar. Y vaya si la demostró. Aunque no terminó nunca de entrar en el primer equipo marsellés, su relación con el entrenador de porteros y sus actuaciones con el equipo reserva sirvieron para que la temporada 2016-2017 firmara por el Reims de la Ligue 2. Su papel no era de portero titular, ya que estaba Johann Carrasso, un cancerbero de nivel en Francia. Tenía que esperar la oportunidad para destacar, momento que no tardó mucho en llegar. En el primer partido oficial de la temporada contra el Amiens, Carrasso es expulsado a los cinco minutos de partido y Mendy salta al campo. Una serie de buenas actuaciones le dan más minutos de juego, un total de 713 la primera temporada. Del ostracismo a jugar la segunda mejor liga del país.

 

“Llegué al punto de enviar currículums para encontrar trabajo. Tenía un amigo que tenía una tienda de moda masculina y estaba convencido de que sería un buen empleado”

 

A partir de ese momento la carrera de Mendy despegó, como lo hizo la de Daniel Craig como actor cuando empezó a hacer de James Bond. Después de una magnífica temporada 2017-2018 donde jugó 34 partidos de liga, dejó la portería a cero en 19 encuentros y consiguió el ascenso con el Reims a Ligue 1, se le abrieron las puertas de la selección. ¿Pero de cuál? De padre de Guinea-Bissau y de madre senegalesa, los gigantes de África se lanzaron a por u convocatoria después de darse cuenta que el portero no había jugado ningún partido oficial con Guinea. Édouard Mendy se estableció en 2018 como portero titular de Senegal y atrajo el interés del Porto y de Christophe Lollichon, entrenador de porteros del Chelsea.

El paso definitivo – Quantum of Solace

En 2019 ficha por el Rennes, uno de los grandes y que venía haciendo las cosas muy bien, tanto en Francia como en Europa. Mendy juega un papel crucial en la clasificación por la Champions del equipo y pese a pasar sólo un año en el equipo, sigue siendo alguien muy querido en la Bretaña francesa gracias a su trabajo y dedicación. En el verano del 2020 llega la oferta que ha cambiado la vida al senegalés. Siguiendo el consejo de Petr Cech y Christophe Lollichon -empeñados en la búsqueda de un nuevo guardameta que le haga competencia a un inoperante Kepa Arrizabalaga- el Chelsea se lanza a por él. Y ‘Édou’ no puede decir que no. El sueño que desde pequeño había tenido se convertiría en realidad. Y tampoco tardó mucho en quitarle la titularidad a Kepa, convirtiéndose así en el primer portero de un grande de Europa. Y para terminar de redondear la historia, en su primera temporada en los ‘blues, gana la segunda Champions de la historia del club. Mejor imposible, pero sin tiempo para descansar.

 

Frente a la falsa creencia de que los porteros africanos “no aportan seguridad o cometen muchos errores”, como denunció Onana, Mendy se ha erigido como uno de los mejores guardametas del continente

 

Consagrarse – Skyfall

La victoria europea permitió a Mendy convertirse en el primer portero africano de la historia en ganar el trofeo de Mejor Portero de la Champions y también en el primer nativo francés en conseguirlo. Frente a la falsa creencia de que los porteros africanos “no aportan seguridad o cometen muchos errores”, como denunció en su día el portero camerunés André Onana, Édouard Mendy se ha erigido como uno de los mejores guardametas del continente. “Es muy grande pero se siente cómodo con los pies”, dice Bernatowicz, su antiguo mentor en Marsella. Y subraya: “Tiene los brazos muy largos y es muy bueno en el aire. Solía lanzarse a parar el balón cuando la pelota aún no había salido del pie. Todos los porteros hacen eso. Quieren esperar a que les llegue la pelota. Piensan que eso les da una ventaja”. Pero el portero senegalés ha aprendido a hacerle frente a cualquier adversidad y a base de trabajo y aprendizaje ha aportado la seguridad necesaria a la portería de los londinenses. Su reciente partido contra el Brentford ha encendido el debate de su no presencia en la lista del Balón de Oro 2021, que ha enfadado a los periodistas africanos. Pero Mendy prefiere vivir alejado de los focos y concentrarse en su trabajo. Filosofía que recuerda a la que el James Bond de Daniel Craig nos tiene acostumbrados, vivir en la penumbra pero ser el mejor en lo que haces.

 


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Fotografía de Imago.