En la NBA reparten a final de temporada una serie de premios, galardones que premian de manera individual el curso de sus mejores jugadores. Están desde el MVP -el más conocido-, mejor defensor, mejor sexto hombre, mejor novato o el del jugador con mayor progresión. Si tuviéramos que traducir este título al fútbol ese galardón posiblemente caería en manos de Duván Zapata (1991). El delantero colombiano no solo anota más goles, algo muy visible, se está convirtiendo en uno de los nueves más demoledores del Calcio. Y esto son palabras mayores.

Zapata llegó a sus 21 años a un Napoli que tenía a Higuaín, Callejón, Mertens, Insigne y Pandev. Todos ellos jugaban por delante del delantero colombiano pero a la mínima oportunidad, el nueve mostraba tener calidad de sobra. Cinco goles en 16 partidos sumó en su primera temporada en el Calcio, unas notables cifras teniendo en cuenta que se trataba de su primera experiencia en Europa y con las pocas oportunidades que recibía. En su segundo año jugó 21 partidos y anotó seis goles, uno más que en el año anterior. La llegada del también delantero Gabbiadini precipitó su cesión a Udine. Sus minutos en Nápoles no podían haber sido más provechosos, incluso en varias ocasiones dio puntos gracias su acierto.

En el norte de Italia, evidentemente, la competencia era mucho menor. Ahí estaban Di Natale, en las últimas, y Thereau. Si en Nápoles se había encontrado con un Higuaín de récord, en Udine tenía vía libre para disponer de minutos. En los 25 partidos que defendió su camiseta elevó sus cifras hasta los ocho goles. Por primera vez desde su llegada a Italia, en su segundo curso en el Udinese, disputó los 38 encuentros. La ansiada continuidad por fin llegó. Estos registros no pasaron desapercibidos del resto de clubes italianos, los cuales fueron llamando a su puerta y ante la imposibilidad de ser la referencia del Napoli, la Sampdoria pagó tres ‘kilos’ por su cesión y 17 más a final de curso.

 

A su poderoso físico hay que añadir su gran juego de espaldas, cómo descarga el balón para sus compañeros y también su lectura para saber dónde caerá el balón. Tiene ese instinto y un cañón en su pierna

 

En Génova se encontró con un problema parecido al del sur de Italia, si allí estaba Higuaín en el Samp el amo de la barraca era, y es, Quagliarella. 19 goles anotó el veterano delantero durante la temporada, pero Zapata respondió con once en 31 duelos. Superó a los otros delanteros de la plantilla: Caprari y Kownacki. Ni sumando sus goles llegarían a las cifras del colombiano. Todavía no me explico cómo la Samp, ya con Zapata en su propiedad, ha cedido al nueve a cambio de 14 millones para las dos próximas temporadas. El equipo de Bérgamo tiene la opción de pagar otros 12 ‘kilos’ si lo quiere en su propiedad, algo que no dudo que termine haciendo.

De momento lleva 14 goles en 20 partidos, a lo que habría que añadir el récord de ocho partidos seguidos viendo portería. En el área es un delantero muy difícil de defender ya que gracias a su corpulencia se adelanta a cualquier defensa, ahí es imparable. Pero a su poderoso físico habría que añadir su gran juego de espaldas, descarga bien el balón para sus compañeros y también sabe leer dónde caerá el balón. Tiene ese instinto y un cañón en su pierna. Está firmando sus mejores registros de siempre, pero es que no todo son cuatro goles al Frosinone, Zapata ya le ha metido este curso un doblete a la Juventus y un gol a Napoli o Lazio.

Con la selección cafetera le ha sucedido lo mismo que le ocurrió en Nápoles, ha coincidido con una serie de delanteros que no le han permitido tener oportunidades. También es mala suerte coincidir con los Bacca, Falcao, Muriel, Teófilo Gutiérrez, Adrián Ramos o Jackson Martínez. En la Copa América que se celebra este año en Brasil debería ser, sin duda, la referencia de Colombia. Por algo es el cafetero con más goles en la historia del CalcioA sus 27 años lleva seis seguidos mejorando sus registros goleadores, veremos dónde pone el listón porque el colombiano acostumbra a superarse año tras año.