Texto de Rafa Benítez
(del libro ‘A Season on the Brink’, de Guillem Balagué)

25.05.2005. Milan 3-3 Liverpool. Hernán Crespo había marcado el 2-0 en un contraataque mientras protestábamos unas manos de Alessandro Nesta en el otro área. Luego, cuando estaba concentrado en mis notas, el Milan marcó el tercero.

Al descanso, entré en el vestuario pensando en lo que le iba a decir a mis jugadores, pero también en cómo lo iba a hacer. Atravesé el túnel intentando dar con las palabras inglesas adecuadas. Hablé con Pako [Ayestarán, asitente de Benítez] de camino a los vestuarios sobre cuál era la mejor manera de animar a los futbolistas. Si ya me resultaría difícil motivar a un equipo que va perdiendo 3-0 hablando en español, hacerlo en inglés iba a ser aún más duro. Pero habíamos hablado tanto sobre el partido, sobre cómo afrontar las situaciones positivas y negativas que pudieran surgir, que las palabras salieron con mucha más facilidad de la esperada. Lo importante era levantarles el ánimo. Empecé con un discurso motivacional para mantenerlos en tensión. Les pedí que empezaran de nuevo a hacer su trabajo y que intentaran revertir la situación. Hice énfasis en que aún faltaban 45 minutos y, sobre todo, en que nuestra obligación de abandonar el campo orgullosos de nosotros mismos, sabiendo que habíamos hecho todo lo que estaba en nuestra mano. Les recordé lo duro que había sido llegar hasta ese partido. También les dije que le debíamos algo importante a toda la afición del Liverpool, especialmente a los que se encontraban en el estadio. Esa gente esperaba de nosotros mucho más de lo que habíamos dado hasta el momento. Si marcábamos un gol podríamos cambiar el curso del partido. Tenían que tener claro que la clave para remontar era marcar ese primer gol… y rápido. Estaban ante el mayor reto al que se habían enfrentado.

He visto pósters en pubs de Liverpool que lucen impreso palabra por palabra mi discurso en el descanso (o lo que afirman que fue). No lo recuerdo de forma exacta, pero creo que se acercan bastante a lo que dije: “No bajéis la cabeza. Todos los jugadores que salgan al campo tras el descanso tienen que mantenerla alta. Somos el Liverpool, estáis jugando para el Liverpool. No lo olvidéis. Tenéis que mantener la cabeza alta por los aficionados. Hacedlo por ellos. Nos os podéis llamar jugadores del Liverpool si bajáis la cabeza. Si creamos unas cuantas ocasiones, tenemos la posibilidad de volver al partido. Creed que podéis hacerlo y podremos. Daos la oportunidad de ser héroes”.

 


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