Hay momentos que cambian nuestra vida. Que nos hacen plantearnos muchas cuestiones y pueden dar un vuelco a nuestros proyectos. Un nuevo trabajo, una nueva casa, un nuevo amor… De elementos superficiales hasta sentimientos a flor de piel. Momentos únicos. Momentos fugaces. Conor Gallagher vivió uno de esos instantes con tan solo 18 años y a las puertas de convertirse en jugador profesional, un sueño que perseguía desde bien joven.

Formado desde los siete años en Cobham, la ciudad deportiva del Chelsea, Gallagher ha ido creciendo de la mano del sistema de formación de jóvenes del equipo ‘blue‘ y con la ayuda de sus inseparables amigos Marc Guehi y Ryan Brewster, grupo de amigos conocido como ‘Los Tres Mosqueteros’. Después de ir quemando etapas en las categorías inferiores de los londinenses como quien pasa de pantallas en un videojuego, el centrocampista se plantó en 2017 en la final del Mundial sub-17 con el pelo desatado y listo para triunfar. Como así lo hizo aquel equipo comandado ya por un Phil Foden con la batuta de líder y un Callum Hudson-Odoi vestido de diablo. Después de devolver la copa a Inglaterra, Gallagher se empezó a mostrar como uno de los grandes talentos azules. En 2019 ganó el premio a mejor jugador de la academia, un trofeo que, por más que pueda parecer que carece de importancia, la tiene y mucho, ya que los tres anteriores ganadores debutaron a posteriori con el Chelsea y hasta algunos se han convertido en piezas fundamentales de la primera plantilla, como Reece James o Mason Mount.

Cambio de rumbo

Pero esta suerte no se le ha dado, al menos de momento, a Conor Gallagher. Primero fue en la segunda mitad de 2019 que se fue cedido al Charlton Athletic, donde despuntó y se le decidió buscar un desafío de más altura. Fue a parar al Swansea City, entrenado por un viejo conocido del centrocampista, su entrenador en aquel Mundial sub-17, Steve Cooper, pero su experiencia al suroeste de Inglaterra no fue como se esperaba. Luego se marchó cedido al West Bromwich Albion, donde no consiguió certificar la permanencia. Una carrera plagada, de momento, de cesiones. Pero viajemos un poco en el tiempo. En una entrevista en The Guardian de 2020, el de Epsom, una ciudad situada a 40 minutos de Stamford Bridge, explica que en el verano del 2018 sufrió un susto durante un entrenamiento con el Chelsea que lo mantuvo unos meses fuera del terreno de juego. “Me sentí un poco mareado, tuve que retirarme de la sesión y fue entonces cuando me hicieron las exploraciones y vieron que algo iba mal”, analiza él mismo. Gallagher pasó 45 minutos anestesiado y le dijeron que solo había un 3% de posibilidades que la operación no solucionara su problema cardíaco. Pero todo salió bien y, además, el centrocampista salió reforzado: “Creo que fue bueno para mí, porque a veces cuando te lesionas te da tiempo para reflexionar y te dan más ganas de volver y hacerlo bien. Recuerdo que antes de la operación le dije a mi madre: ‘Sólo quiero que se acabe para volver a trabajar lo más duro posible’, y eso es lo que hice. Desde entonces, creo que fue cuando empecé a esforzarme de verdad”

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En 2019 ganó el premio a mejor jugador de la academia, un trofeo de mucha importancia ya que los tres anteriores ganadores debutaron a posteriori con el Chelsea y hasta algunos se han convertido en piezas fundamentales, como Reece James o Mason Mount

Hacia adelante

Con la nueva cesión al Crystal Palace este verano, Conor Gallagher ha encontrado, por fin, un ecosistema en el que se siente cómodo y respetado. Y es que la temporada que está teniendo al sur de Londres es digna de un jugador de sus características. Solo hace falta ver el terreno de juego que abarca y la importancia en el esquema de Vieira. A veces actuando como interior derecho y otras como mediocampista, Gallagher se ha consumado como un verdadero llegador. Buena prueba de ello son los siete goles y tres asistencias que el joven ya tiene en su haber con 18 partidos de Premier disputados. Una de las revelaciones de la temporada. Además ha destapado varias cualidades que antes eran difíciles de ver en él. Una mezcla de talento ofensivo con un gran compromiso defensivo, que lo hacen convertirse en un todoterreno para el Palace. Si Vieira necesita alguien que se incorpore al ataque y nutra a sus jugadores de la parcela ofensiva, su hombre es Gallagher; si hace falta defender contra un conjunto intenso y que te propone un partido box to box, no hay nadie que lo domine mejor que él. Pero no todo pueden ser cosas positivas. El centrocampista aún tiene que pulir ciertos aspectos de su juego, como la intensidad, ya que a veces peca al cometer muchas faltas y ver muchas amarillas. Pero, sin duda, estamos ante un jugador que puede marcar el futuro del Chelsea y la selección inglesa.

Porque hay momentos que por inesperados cambian nuestras vidas, pero aún gozando de ellos, hace falta estar presente y haberlo buscado porque las oportunidades, pocas veces, caen del cielo.

 


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Fotografía de Imago.