La maestría de solucionar un problema en poco tiempo y con tremendas urgencias. Ese papel tan solo les corresponde a unos elegidos, a aquellos que no les tiembla el pulso y que tan valorada es su función en cualquier deporte de equipo. Existen varias clases de suplentes. Esos que entran y salen del once con asiduidad, otros a los que la falta de ambición les mantiene bajo el calor del banquillo y aquellos que su papel es tan importante como el del delantero titular. Vamos a quedarnos con estos últimos. ¿Por qué su papel es tan importante como el del nueve titular? Básicamente porque apagar fuegos es casi tan relevante como salir de inicio. Además el mérito es doble, porque no es lo mismo estar 70 minutos para hacer algún gol que tener tan solo 20 y la urgencia llamando a la puerta.

Los primeros recuerdos que me vienen a la mente cuando hablo sobre suplentes corresponden a Óscar de Paula. En esa época no comprendía por qué no jugaba en la Real Sociedad, ¡pero si siempre que salía hacía gol! Era buenísimo, el tipo tenía un martillo en la cabeza y un lujo auténtico para la Real. Me daba más miedo él que muchos de los titulares; cuando saltaba al césped, ya sabías que algo iba a pasar. Después pasamos a Larsson y su época en Barcelona. Todavía los hinchas ‘blaugranas’ piden a ‘un Larsson’ en cada mercado de fichajes, tiene hasta categoría propia. Esa es la importancia de tener a un nueve de calidad que acepta su rol y que cada vez que sale al verde se come a los defensas, el césped o a quien se interponga en su camino hacia el gol.

Aquí hemos venido a hablar de Ángel Rodríguez, porque hay motivos de sobra para hablar sobre él. Pasada la treintena, el canario es un lujo para la liga y en especial para el Getafe, cada vez hay menos suplentes de este estilo y él encarna todas sus cualidades. En lo puramente futbolístico es un jugador muy completo. Es rápido, te mata al espacio, sabe definir de cualquier forma y es un dolor para los defensas. Quizá por tener esa energía para destrozar rivales cuando más cansados están sea la razón por la que Bordalás cuente con él para esos instantes finales. En su primera temporada en Madrid jugó un total de 33 partidos, en siete de ellos fue suplente y sumó 13 goles. El curso pasado disputó 37 encuentros, ya en 17 salió desde el banquillo y anotó ocho goles. Sin embargo esta temporada se ha consagrado como el mejor suplente de toda Europa, nadie tiene sus números.

Lo que está haciendo Ángel desde que comenzara la temporada hace tiempo que dejó de tener calificativos. Vayamos a los fríos datos. En los ocho partidos de liga que llevamos ha sido suplente en siete de ellos y ha visto portería en cuatro ocasiones -promedia un tanto cada 76 minutos sobre el césped-. Esos tantos están desgranados de la siguiente manera: ante el Leganés salió con 0-0 en el 46’, el delantero anotó un doblete en el 64’ y 84’ para terminar ganando 2-0; frente al Valencia tenía la misma misión, saltó a Mestalla en el 54’ cuando ganaban los locales 3-1, en el 69’ Ángel anotó el 3-3 definitivo; por último, contra el Mallorca saltó al verde cuando el partido iba 3-2 a favor del Getafe y en el 84’ cerró la victoria de su equipo con el 4-2 definitivo. De esta manera, de los trece puntos que posee el equipo madrileño cuatro han sido gracias a la eficacia del delantero canario, de locos. Sin esos puntos el Getafe tendría puntuación de descenso.

¿Y qué sucede cuando Ángel es titular? Prácticamente lo mismo: goles y más goles. Teniendo en cuenta que Bordalás le tiene fijado ese rol en liga, es titular en la Europa League. Los datos aquí son también una locura, el equipo madrileño ha hecho tres goles en dos partidos y todos esos tantos los ha anotado el delantero canario. Sumó dos goles en Rusia frente al Krasnodar (1-2) y anotó el de la victoria en Coliseum Alfonso Pérez contra el Trabzonspor. El curso pasado también salía de inicio en la Copa del Rey, torneo que aún no ha comenzado, y en cinco titularidades hizo cinco goles. Habrá quien piense que Ángel Rodríguez con estas cifras e influencia debería ser titular en el Getafe, pero si algo funciona no debe sufrir alteraciones. Más aún si el propio canario está contento con esta situación, aunque posiblemente le gustaría jugar más de lo que lo hace, sobre todo en liga. ¿Quién no querría a un jugador así en su equipo?