1. La costumbre de Guardiola

Empieza a no sorprender la incontestable excelencia a la que nos ha acostumbrado Pep Guardiola desde su estreno como entrenador en 2008. Ocho de diez ligas ganadas. Quizás esta la más complicada de las que llenan su vitrina de trofeos. El City llegó a estar nueve puntos por detrás del Liverpool, incluso con el Tottenham taponándole el paso. Sin embargo, la segunda vuelta de los ‘sky blues’ fue histórica, con 18 victorias en 19 partidos y triunfos determinantes para la remontada como el 2-1 ante el propio conjunto ‘red’, que le valieron para lograr la segunda mayor puntuación de la historia en la competición, 98 puntos, solo superada por los 100 del mismo City la anterior campaña.

Además, se encontró con muchas piedras en el camino, sobre todo en forma de lesión. Mendy volvió a estar prácticamente toda la temporada lesionado, y el carril zurdo estuvo ocupado principalmente por Zinchenko y Delph. De Bruyne, uno de los pilares para Guardiola, solo pudo disputar cuatro partidos completos en liga. Para suplirlo, el técnico catalán se sacó de la chistera otro invento marca de la casa. Colocó a Bernardo Silva muchos partidos como interior, convirtiéndole en un jugador con mucho más recorrido y sacrificio, sin dejar de perder su delicioso toque en los metros finales. La madurez de Sterling y la regularidad de Agüero fueron las otras claves para la consecución de la liga. La temporada que viene, los ‘citizens’ buscarán lo más difícil todavía: lograr el tercer título consecutivo, algo que en la ‘era Premier‘ solo ha conseguido el Manchester United.

2. El orgullo del Liverpool

¿Cómo se consigue que los aficionados de un equipo idolatren cada vez más a su entrenador a medida que pasan los años a pesar de que los títulos no lleguen? Supongo que se trata de dotar a tu equipo de una identidad, de vincular a la hinchada con los jugadores. Esto, una afición como la del Liverpool lo valora y mucho. Aunque es injusto reducirlo a la identidad que Klopp le ha dado a los ‘reds’. Han sido cuatro años de ininterrumpido crecimiento del club a todos los niveles. Después de quedar a 25 puntos del City la temporada anterior, el tercer mejor registro de puntos en la historia de la Premier League tampoco valió para salir campeón. Después de arrasar al Arsenal 5-1 el 29 de diciembre de 2018, el Liverpool aventajaba en 10 puntos al City y parecía que la sequía de 28 años sin Premier podía terminar, pero los duelos ante rivales directos destrozaron las esperanzas de los de Merseyside. Una vez detrás del City, los de Mánchester no se permitieron ningún tropiezo y el Liverpool, con 97 puntos, fue subcampeón. Tras levantar su sexta Champions, el club volverá a ir con todo a por la Premier.

3. Reconstrucción a reconstrucción

Se está convirtiendo en tradición lo de encargar una reconstrucción exprés cada seis meses en Old Trafford. Ya ni se espera a verano. Probablemente encontraría la forma el Manchester United de encargar una reformilla más de existir más ventanas de fichajes, pero todo tiene su límite. Unos paupérrimos primeros meses de liga acabaron prácticamente con la temporada del United y con Mourinho. Sin embargo, la llegada de un primeramente interino y después confirmado como capitán del barco Ole Gunnar Solksjaer devolvieron la sonrisa a los aficionados ‘red devils’. Pogba marcaba y asistía a pares, Rashford volvía a mostrar todo su potencial, incluso la pareja Smalling-Phil Jones parecía fiable. Todo ello acompañado de una clasificación épica para los cuartos de final de la Champions tras remontarle la eliminatoria al PSG. Incluso llegó a arrebatarle la cuarta plaza al Chelsea. Sin embargo, el Teatro de los Sueños se levantó un día malhumorado, y quiso convertir en pesadilla el resto de temporada. El Barça, primeramente, puso fin a su andadura europea sin demasiadas trabas, y una victoria en los últimos siete partidos de liga, incluyendo dos últimos encuentros bochornosos, empatando ante el Huddersfield y perdiendo en casa ante el Cardiff, dos equipos ya descendidos matemáticamente, obligan a otro verano de incontables movimientos. Una insuficiente sexta plaza que obligará a la familia Glazer, propietaria del club, a soltar la billetera para reconstruir un equipo roto. 

4. Pochettino lo vuelve a hacer

El Tottenham lo volvió a hacer. Con la directiva gastando solo para poner parches a los continuos problemas que surgían con la construcción del nuevo estadio, Pochettino ha tenido que convivir con numerosos obstáculos los últimos años. El Tottenham arrancó la temporada sin poder reforzar la plantilla. Ningún fichaje. Eso sí, pudo mantener a todas sus estrellas. Además, en estas últimas dos temporadas, los ‘Spurs’ han tenido hasta tres casas. El ya demolido White Hart Lane, Wembley y el nuevo Tottenham Hotspur Stadium, donde jugó sus últimos siete partidos de liga. Por último, ha tenido que convivir con un sinfín de bajas en sus filas. Kane, Dele Alli, Eriksen, Winks o Eriksen se han perdido numerosos partidos por lesión, sin olvidar la estancia de Son en los Juegos de Asia con Corea del Sur. Con todo ello, los del norte de Londres han conseguido alcanzar por cuarto año seguido el Top-4 y conseguir una histórica clasificación para la final de la Champions.

5. El entrenador y equipo revolución de la liga

Podías esperar que la colonia portuguesa instalada en Wolverhampton congeniase, que Raúl Jiménez aportaría la garra necesaria para un equipo con el objetivo de salvarse, o que la línea de tres centrales con Boly, Coady y Bennet funcionaría mínimamente. Lo que nadie esperaba –además de que se cumpliesen las tres hipótesis anteriores- es que el Wolves acabase el año en posiciones europeas. Los de Nuno Espíritu Santo fueron la revolución de la liga, obteniendo un espectacular séptimo puesto que les permitirá disputar la Europa League la temporada que viene. Dos de los fichajes principales del equipo no pudieron funcionar mejor. Raúl Jiménez anotó 17 goles entre todas las competiciones, un récord para el club, y fue la referencia ofensiva del equipo, acompañada de un Diogo Jota que ascendió con el equipo de la Championship y elevó también su nivel, con nueve goles y cinco asistencias. En la sala de máquinas, la experiencia de Joao Moutinho y el talento y juventud de Neves combinaron a la perfección para unos Wolves que se han puesto a ellos mismos un techo muy difícil de igualar la próxima campaña.

6. 100 millones de decepciones

Pese a no haber acabado en la última posición, no hay debate en cuanto a cuál ha sido el peor equipo, por posibilidades y expectativas, del torneo: el Fulham. Después del ascenso se hizo una apuesta millonaria, y tan millonaria, por conseguir estabilizar el club en la Premier League. Hasta 112 millones de euros se dejaron los del sudoeste de Londres en verano en diferentes piezas. Aun así, ninguna acabó funcionando. Desde de los 30 millones por Seri hasta los 16 por Mawson, pasando por los 25 por Zambo Anguissa. Unos por lesiones y otros por, simplemente, no dar el rendimiento esperado, acabaron descendiendo a un equipo en el que muchos esperaban ver a la revelación de la temporada. Además, jugadores que habían sido importantes en el ascenso abandonaron el club, como Johansen, Kalas o Frederichs. El entrenador del ascenso, Jokanovic, perdió rápidamente la confianza de la directiva y fue cesado en noviembre. La llegada de Ranieri no mejoraría nada, y muchos jugadores que habían sido fichados para encajar en el puzzle de Jokanovic perdieron el norte con la nueva brújula de un entrenador tan antagónico al serbio. Total, descenso consumado seis jornadas antes del cierre de liga.

7. Javi Gracia se hace un nombre en Inglaterra

Ha sido un gran año para los entrenadores españoles en Inglaterra. Además del obvio, Guardiola, y Emery, que tenía enfrente el reto de relevar a Wenger, Javi Gracia y Rafa Benítez han guiado con mano de hierro a equipos más débiles, superando las expectativas. Javi Gracia ha podido completar su primera temporada completa en la liga inglesa. Después de un arranque impoluto, ganando los primeros cuatro partidos, el Watford se fue deshinchando, pero nunca llegó a ocupar una posición más baja que la duodécima. Después de haber pasado prácticamente toda la temporada en la mitad alta de la clasificación, tres derrotas consecutivas finales manchan el recuerdo de la campaña de los ‘Hornets’, que estuvieron persiguiendo la séptima plaza durante toda la temporada. Capoué y Doucoure han formado uno de los centros del campo más rocosos de la liga, y Deulofeu parece haber encontrado un ecosistema en el que brillar, al lado de Troy Deeney, un ídolo en Vicarage Road. Todo ello quedó en nada después de un final de temporada para el olvido, con cuatro derrotas muy dolorosas. Las primeras tres, en Premier, dejaron al equipo fuera de la Europa League, un objetivo que durante algunas semanas estuvo muy cerca, y la última, en la final de la FA Cup ante el City. Pese a ello, el año de Javi Gracia no ha quedado en el olvido y al entrenador español no le faltarán novias este verano.

8. ¿No está para algo más Rafa Benítez?

En Saint James’ Park las cosas han sido un poco más complicadas. Las ‘Urracas’ pasaron la primera parte de la temporada en zona peligrosa, moviéndose entre las posiciones de descenso e incluso visitando el farolillo rojo una semana. Sin embargo, Benítez logró el mejor rendimiento de sus jugadores en los momentos más decisivos. Así fue cuando, después de verse en la última posición, los de Benítez sumaron 10 puntos de 12 y escaparon del peligro. Ya en la segunda vuelta, se volvió a encontrar en posiciones de descenso. De nuevo, el equipo se hizo fuerte en casa y los cuatro conjuntos siguientes en visitar el Saint James’ Park se volvieron con derrota. Cuatro victorias que les harían escapar definitivamente de la zona baja de la tabla, una especialmente memorable, ante el City –fue el único partido que los de Guardiola no ganaron en la segunda vuelta-, con dos nombres propios, Ayoze Pérez y Salomón Rondón. La intención del técnico es la de continuar, pero muchos equipos estarán al acecho por si pueden llevarse a su banquillo al madrileño.

9. ¿Qué le pedimos al Everton?

El Everton sigue sumando años sin un rumbo claro. Desde la marcha de Lukaku, que dejó muchos millones de euros, muy mal invertidos, en las arcas del club, en Goodison Park reina el desconcierto. La temporada pasada también fue una montaña rusa para los ‘Toffees’. Es cierto que llegó a estar en posiciones de competición europea a principios de temporada en algunas jornadas, pero fue más por demérito del United de Mourinho que por mérito de los de Marco Silva, el cual ha llegado a estar cerca de ser cesado esta temporada. La punta de ataque fue de nuevo un dolor de cabeza para el técnico luso. Ni Cenk Tosun ni Calver Lewin acabaron de dar el paso adelante como para afianzarse como un nueve de referencia que acompañe a Sigurdsson y Richarlison en el apartado goleador –ambos anotaron 13 tantos-. Sin embargo, las dos mejores noticias de la temporada para el Everton provienen del Barça. André Gomes y Digne se han adaptado a las mil maravillas a la competición. De hecho, el francés sentó a una institución de la entidad como Baynes y ha sido el mejor de la Premier en su puesto junto a su vecino Robertson, aportando cuatro goles y cuatro asistencias. De nuevo, el objetivo de asaltar el Top-6 parece una utopía, pero se le debe exigir la séptima plaza a un club con las posibilidades del Everton.

10. El erasmus de Sarri

Quién iba a decir que un hombre de proyectos largos como Maurizio Sarri solo estaría una temporada en la Premier League. El italiano llegó con la vitola de ser uno de los mejores entrenadores del mundo después de ser el artífice de que el Napoli haya estado cerca en diferentes ocasiones de romper la hegemonía ‘bianconera’ en Italia, pero siempre le había faltado ganar un título. Lo consiguió en Londres, aunque no fuese la liga. En la competición doméstica no se le puede pedir más. No tenía equipo para pelear la liga, así que cumplió y dejó al Chelsea en la tercera posición, la primera de los ‘mortales’. Sin embargo, no se le augura un gran futuro, al menos a corto plazo, a los blues. La sanción que de momento le prohíbe fichar sumada a la pérdida de su absoluto baluarte, Eden Hazard, no predicen un animado verano en las oficinas de Stamford Bridge. Sarri lo vio venir e hizo las maletas rápidamente hacia Turín. Y el Chelsea se ha quedado sin sus dos principales caras de la portada de su proyecto. Román Abramóvich tiene faena.