Por la encarcelación, no exenta de polémica, de Luiz Inácio Lula da Silva, expresidente del país y ferviente hincha del Corinthians, condenado por blanqueo de capital y corrupción pasiva. El que fuera el 35º Presidente de la República Federativa del Brasil y uno de los mandatarios mejor valorados en la historia de esta nación ingresó este año en la prisión de la ciudad de Curitiba. Tras entregarse en Sao Paulo, fue la Policía Federal brasileña quien llevó al expolítico en avión a la cárcel.

Lula da Silva, quien tiene al fútbol como una de sus pasiones, pasará 12 años y un mes en el centro penitenciario de la capital del estado de Paraná después de que la justicia brasileña confirmara la sentencia.

El expresidente podrá seguir los partidos de su equipo por la televisión en la cárcel. Un club y unos colores a los que siempre ha estado unido, incluso su hijo menor fue contratado en 2009 por el Corinthians como preparador físico.

 

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