El míster, Bert van Marwijk, es un tipo serio, trabajador y disciplinado. Su destino en el fútbol estaba escrito para las pizarras ya que como futbolista jugó siempre en clubes modestos de los Países Bajos. A pesar de su paso por Borussia Dortmund o Hamburgo, su verdadero lugar está en los banquillos nacionales. El actual seleccionador australiano se hizo con el cargo en enero de este mismo año sustituyendo al greco-australiano Ange Postecoglou, que había dimitido sin que nadie supiera muy bien por qué, después de cuatro años en el cargo.

El holandés posee el curioso dato de haber logrado la clasificación para la cita mundialista de Rusia, pero no con los Socceroos, sino con Arabia Saudita, selección a la que dirigió hasta el término de la fase de clasificación, quedando por delante, precisamente, de Australia. El motivo de su dimisión, por lo visto, sí que está claro: discrepancias con la federación árabe. Esta no era la primera vez que lograba el billete para un Mundial, pues en 2010 también lo logró con el equipo de su país, con quien logró alcanzar la final -que perdería en la prórroga por culpa del gol de un tal Andrés-.

Los números demuestran que el técnico, de 66 años, parece hecho de la pasta necesaria para las grandes citas y cuando cogió las riendas de los oceánicos prometió “salir vivos de la fase de grupos”. Veremos si es capaz de cumplirlo porque no lo tiene fácil.

 

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