El nacimiento de todo genio emana necesariamente de una influencia antecesora capaz de inspirar, perfeccionar y crear en base a ella. John Lennon, por ejemplo, dijo que “sin Elvis Presley, los Beatles jamás hubieran existido”. Imposible encontrar un ejemplo más significativo del obligado poder de las influencias, más aún si se tiene en cuenta lo poco que tenía que ver la música del cuarteto de Liverpool, durante su etapa de mayor esplendor, con la del ‘Rey del Rock’. Por extraño que pueda parecer, podría trazarse una línea ascendente desde la rítmica del blues más puro de los 50, perfectamente representado por el Hound Dog de Elvis (1956), hasta la mayor expresión del rock psicodélico de los 60, consumado con la icónica I Am The Walrus de los Beatles (1967).

Así es, de Elvis a los Beatles. De lo rítmico a lo experimental a través de un primer sentimiento de afinidad por parte de Lennon. De la misma manera, podríamos encontrar infinidad de ejemplos, y no solamente en el mundo de la música. Por todos es contrastada la existencia de algunas relaciones anacrónicas de gran influencia entre dos genios de la historia como pueden ser Horacio y Petrarca, Platón y Kant, Velázquez y Picasso, Kubrick y Scorsese o Michael Jordan y Kobe Bryant. En Panenka, hemos querido poner el foco de atención en la que, seguramente, es la relación de influencia más poderosa de la historia del fútbol, al menos durante el siglo XX. No es otra que la de Rinus Michels y Johan Cruyff. Y si tomamos el ejemplo de John Lennon, ciertamente, Rinus fue el ‘Elvis’ de Johan. 

 

“Nadie jamás será igual que Elvis. Es, y será siempre, superior”

Mick Jagger

 

Los diferentes capítulos de la historia del fútbol siempre se han explicado a partir de una gran revolución. La primera que fue capaz de sacudir por completo la forma tradicional de jugar, tiene su origen en Olympiaweg, una calle cercana al Estadio Olímpico de Ámsterdam, donde, en 1928, nació Marinus Jacobus Hendricus ‘Rinus’ Michels. El mismo que, en 1965, fue el encargado de reconducir la mala situación deportiva del Ajax, teniendo la fortuna de contar con jugadores fenomenales como Cruyff, Neeskens o Rensenbrink y la lucidez para saberlos manejar con suma inteligencia.

Frente a su particular balanza de efectivos, el entrenador holandés puso todo el peso en el platillo del fútbol de ataque. Bajo un ideario mucho más lacónico que el del fútbol actual, Rinus fue el primero en introducir en sus esquemas un sistema ofensivo, innovador, basado en la presión alta y el juego combinativo. El pionero del dichoso tiki taka. Seguramente agradeció la habilidad y la astucia de sus futbolistas, puesto que la banda de Johan supo llevar a cabo, a la perfección, aquello tan esencial que su técnico les pedía: llegar a la portería rival con el poder del balón y, en caso de perderlo, recuperarlo lo más rápido posible. De esta manera, Rinus, a través de la posesión, resolvía la preocupación de defenderse del juego del adversario.

 

“Elvis fue el primero y el más grande”

Roy Orbison

 

La sublevación futbolística de Rinus Michels repercutió en la conquista de la primera Copa de Europa de la historia del Ajax (1971), la exportación de su estilo en España con su llegada al FC Barcelona, ganando una Liga tras 14 años de sequía (1974), y, en el verano del mismo año, la consolidación de su filosofía a nivel internacional en la Copa del Mundo. La final de aquel Mundial del 74 sigue siendo, a día de hoy, la derrota con espíritu más victorioso de la historia del fútbol, puesto que aquella selección holandesa, dirigida por Rinus y liderada por Johan, puso a la vista de todos una nueva manera de entender el fútbol, a pesar de caer derrotada frente a Beckenbauer, Müller y compañía.

El llamado ‘fútbol total’ holandés, atrevido, ofensivo y asociativo, frente al pragmatismo y la efectividad alemanas. La eterna dicotomía de los estilos resumida en tan solo 90 minutos, quizás los más significativos de la historia del fútbol por la representatividad y la validez de ambos métodos. Una disputa tan antigua como extrapolable a otras más modernas como por ejemplo la que han mantenido Pep Guardiola y José Mourinho en los últimos años. De alguna manera, ambos han competido en base a sus propios ‘Elvis’, seguramente muy cercanos a aquellas dos selecciones que se enfrentaron hace ya más de 40 años. Es cierto que ganaron los alemanes (1-2), como siempre, pero uno de los holandeses se encargó de asumir el difícil reto de la redención del estilo. Fue Hendrik Johannes Cruijff, el ‘Oráculo’.

 

“Elvis fue la razón por la que cogí la guitarra”

Paul Simon

 

Johan Cruyff nació 19 años después que Rinus Michels, en la calle Akkerstraat, a 25 minutos en bicicleta de Olympiaweg. Dos vecinos de Ámsterdam que jamás se hubieran imaginado los frutos que el destino les deparaba de su relación maestro-alumno. Y es que los mejores años de la trayectoria de Rinus como entrenador engendraron una secreta y maravillosa inspiración en el joven Johan, quien logró la perfección del estilo que heredó de su entrenador, el mismo que hizo campeón de todo al Ajax pero que, durante años, mantuvo clavada la espina de la final de 1974. La ‘revancha’, el retorno del ‘fútbol total’, no se materializó hasta la llegada del Barcelona del ‘Dream Team’ de principios de los 90, campeón de Europa y precursor de la concepción moderna del juego de posición.

El Ajax es el único club del mundo que puede presumir de haber tenido una escuela capaz de trascender en el tiempo, el espacio y las personas. En el caso del chico de Akkerstraat, este tan solo cogió la ‘guitarra’ de su maestro para empezar a afinarla. Y, ciertamente, la afinó hasta la perfección. Los matices de Cruyff en el sistema de juego promovido por Michels fueron, principalmente, la inclusión de una salida del balón mucho más organizada, la circulación basada en los famosos triángulos y la necesidad de contar con mediocampistas de control, además de replantear una nueva metodología de entrenamientos incorporando el rondo y diversos ejercicios de posición. En definitiva, adaptó sus marcadas influencias a las necesidades de su época. Curiosamente, su fútbol dejó de asemejarse al de su mentor, aunque su esencia provenía totalmente de él.

Puede que Rinus fuera para Johan algo parecido a lo que Elvis para Paul Simon, John Lennon, Mick Jagger y el resto de los devotos del genio de Memphis. Todos ellos, a partir de la llamada que sintieron de su influyente antecesor, empezaron a crear algo prácticamente nuevo (de Loving You a Sounds of Silence, Help! o Out of Our Heads). El Cruyff jugador, además, alargó hasta donde pudo su relación de influencia con Rinus, siguiéndole en la selección nacional, el Barcelona y Los Angeles Aztecs. El Cruyff entrenador, continuó predicando la misma doctrina hasta llevarla a la cima del fútbol mundial. Del Olímpico de Múnich (1974) a Wembley (1992). De Rinus a Johan. De Ámsterdam al mundo entero.

 

“Todo empieza y acaba con Elvis”

Bruce Springsteen

 

En el presente, Johan Cruyff está siendo el ‘Elvis’ de algunos entrenadores de éxito como Pep Guardiola o Erik ten Hag, al igual que lo fueron los Beatles y los Rolling Stones para otros, cada uno con sus particulares aportaciones (Led Zeppelin, Oasis, Blur, etc.). Pero eso ya lo dejamos para otro artículo, dado que las influencias son un tema interminable que viaja, continuamente, de generación en generación. Pero todas ellas, un día u otro, se preguntarán: ‘¿quién fue el primero?’.

Pero es que ni siquiera Elvis Presley se libró de las influencias. John Lennon también dijo que “antes de Elvis no había nada”, pero se equivocaba. Por si no lo sabían, la canción más popular del ‘Rey’, precisamente Hound Dog, fue escrita por Jerry Leiber y Mike Stoller y grabada por Big Mama Thornton en 1952. Con lo que, de alguna manera, incluso Elvis tuvo su propio ‘Elvis’.

¿También lo tuvo Rinus? Indaguen.