Llevas un tiempo instalado en Andorra, tu nueva casa, ¿cómo se presentó la oportunidad?

Durante mi carrera he tenido la suerte de vivir en ciudades muy lindas, especialmente Lisboa y Barcelona, dos de los destinos posibles que me marqué en 2015, tras terminar mi carrera como profesional. Pero al final, un amigo que tengo acá, en Andorra, me convenció de que este sería un lugar tranquilo donde poder refrescar mi cabeza antes de decidir mi futuro. De hecho, ya había estado aquí algunas veces durante mi etapa en Barcelona. Es un lugar maravilloso donde se respira aire fresco. Parecía que comenzaba como algo provisional pero al final me instalé. Mis hijos, Fabricio y Julieta, están recibiendo una buena educación, tengo mi grupo de amigos y disfruto de mi rutina particular. Mi mujer, Romanela, y yo, estamos encantados.

¿Cómo es el día a día de Saviola en Andorra?

Este lugar me vino muy bien porque, después de estar muy ligado al Barcelona, con los proyectos Barça Academy y Barça Legends, pude disfrutar de una vida más tranquila y paternal. Tengo tiempo para ir a buscar a mis hijos al colegio, cocinar, hacer deporte y jugar a fútbol sala, un deporte que me encanta. Ya en mi época como profesional sacaba tiempo para ir a ver partidos de fútbol sala y seguirlo por televisión. Aquí, en el FC Encamp, jugamos una vez por semana y la verdad es que disfruto muchísimo. Pero no solo eso, también tengo la suerte de tener a muchos amigos vinculados al deporte. Salimos mucho en bicicleta, a correr, a jugar al tenis, etc.   

Así que, ¿lo del fútbol sala te viene de lejos?

Sí, empecé a jugarlo de niño. En Argentina todos los chicos comienzan jugando al fútbol sala, a los cuatro o cinco años. Después, a los ocho o nueve, pasan a la cancha grande. La verdad es que tengo un recuerdo muy lindo de mi infancia vinculada al fútbol sala. Prácticamente me crié jugando en esos campos chiquitos.

Por cierto, ¡dos ligas seguidas con el FC Encamp!

Sí! Aunque lo más lindo de todo es que disfruto, eso es lo importante. Hemos formado una pequeña familia en el club. A menudo salimos todos juntos a comer, somos un grupo muy unido. Además, el FC Encamp me ofrece la posibilidad de salir campeón e ir a disputar la Champions League. A Macedonia no pude ir, pero sí estuve en Austria compitiendo a nivel europeo, ¡fue muy lindo!

Apuesto a que los goles de Saviola han contribuido mucho a los éxitos del FC Encamp.

[Risas] ¡Intento mantenerme bien! Siempre me ha gustado implicarme mucho en todo lo que hago, ya sea jugando a fútbol profesional, fútbol sala o cualquier otro deporte que practique en mi tiempo libre. Me gusta hacerlo todo con mucha intensidad.

 

«El fútbol sala es un deporte que requiere mucho en lo táctico. Aparte, tienes que saber pisar muy bien la pelota y destacar técnicamente. Lo más difícil es el nivel de concentración»

 

¿Hasta cuándo te ves en el fútbol sala?

Soy una persona que vive mucho el presente. Durante toda mi vida he tenido muchos cambios, algunos muy bruscos y repentinos, así que he decidido no pensar mucho en el futuro. La verdad es que no lo sé. De lo que estoy seguro es que estoy muy bien a día de hoy jugando con ellos. Todo lo que sea competir, me encanta.

¿Dónde cuesta más marcar un gol Javier, en la pista o en el césped?

Yo no soy más que un jugador de cancha grande metido en una cancha chica. De hecho, no me considero un jugador de fútbol sala. Aprovecho mis virtudes, la velocidad y los espacios fundamentalmente, pero, sinceramente, no creo que se me pueda comparar con un jugador de fútbol sala de verdad. Es un deporte que requiere mucho en lo táctico. Aparte, tienes que saber pisar muy bien la pelota y destacar mucho técnicamente. Es un mundo espectacular. Lo que se me hace más difícil es el nivel de concentración. Ahí sí que me cuesta un poco. Creo que la cancha grande me venía bastante mejor.

Aquí estás dando tus primeros pasos como entrenador, cuéntanos cómo estás viviendo esta experiencia.

Hice el curso de entrenador en Las Rozas y aprendí muchísimo. Además, pude coincidir con muchos excompañeros. Estuve en el FC Ordino desarrollando la parte práctica que requería el título y después estuve con un grupo de niños de entre diez y doce años, acá, en el Encamp. Fue una experiencia maravillosa poder trabajar con chicos. Sin embargo, después de terminar el curso, me encaminé más hacia el mundo de la comunicación. Comenté para beIN Sports durante el pasado Mundial y recientemente para DAZN, en los partidos del Barça de Copa del Rey. Vamos a ver que me depara el futuro, pero sí es cierto que, por ahora, me he sentido muy cómodo en esta nueva faceta.

Antes de preguntarte por tu trayectoria como futbolista profesional, quería saber cómo estás viviendo la situación del Coronavirus. Me imagino que en los Pirineos se lleva mejor.

Creo que cada uno lo está viviendo a su modo. Algunos con más espacio, otros con menos, pero, en general, para todos es muy difícil. Hay que tomar precauciones, estar muy alerta y, sobre todo, concienciarnos de que tenemos que quedarnos en casa. Especialmente aquí, tan cerca de España e Italia, dos de los países que más han sufrido los efectos del virus. Es un momento extraordinario para la humanidad, nadie podía imaginarlo.

¿Qué decisiones crees que se deberían tomar respecto a la finalización de las ligas?

Está habiendo mucho debate. Para mí, influye mucho el país y la cantidad de infectados que tenga. A algunos les será muy complicado reanudar sus ligas porque sería una decisión perjudicial para la gente. Creo que lo más importante ahora es enfocarnos en lo que estamos viviendo. Ya tendremos tiempo para valorar en qué situación está cada nación respecto al fútbol. Hoy por hoy, los médicos y los enfermos son más importantes. Muchos se están jugando la vida con esto.

 

«Creo que mi mejor momento fue en River. Debuté con 16 años y a los 17 fui máximo goleador del campeonato, una locura. Me fui al Barça habiendo jugado prácticamente 120 partidos»

 

¡Toda la razón! Volviendo al fútbol, antes de llegar a futbolista profesional, ¿imaginabas que podías llegar a vestir hasta nueve camisetas distintas?

Sinceramente, no me lo imaginaba. Creo que ningún jugador del mundo, cuando empieza, se propone algo así. Cuando tenía ocho años, mi sueño era llegar al primer equipo de River Plate. Si esto ya lo veía muy lejano, imagínate tener una trayectoria tan extensa y variada.

Allá donde has estado, has sido un jugador de etapas cortas, ¿cuál fue la mejor para ti?

Creo que mi mejor momento fue en River. Debuté con 16 años y a los 17 fui máximo goleador del campeonato, una locura. Me fui al Barça habiendo jugado prácticamente 120 partidos. En Barcelona viví mi época más extensa. Lo recuerdo como un momento espectacular por la expectativa que se generó, por la cantidad de goles que marqué en el primer año, por mi vínculo especial con la gente. La del Benfica también fue una etapa fantástica por el hecho de ganar la liga después de tantos años de dominio del Oporto. Coincidí con Aimar, Di María, Cardozo, David Luiz… ¡Teníamos un equipazo! Disfruté muchísimo aquellos tres años. Aparte, viví otros grandes acontecimientos como por ejemplo ganar el Mundial sub-20 en 2001 o la Copa de la UEFA con el Sevilla.

¿Alguna otra camiseta que te hubiera gustado vestir?

[Risas] Sería muy egoísta de mi parte después de todas las que he vestido. Es cierto que he jugado en muchas ligas, pero me faltó la inglesa. Quizás por ahí te diría. No sé, puede que la del Liverpool, por su gran afición, siempre tan imponente. La verdad es que es algo que, después de haber pasado por tantos equipos, no me pongo a pensarlo.

¿Qué hay que tener para debutar en el fútbol profesional con tan sólo 16 años?

Yo intentaba destacar en lo mío y, sobre todo, entrenar muy bien. Al tiempo, me llegó la oportunidad de la mano de Ramón Díaz, que entonces era el entrenador. Él me observó y empezó a conversar conmigo hasta que me hizo debutar en Jujuy. Solo tenía 16 años, ¡fue una locura total! Recuerdo que llegué hasta allí habiéndome saltado muchas categorías. Antes de eso, con solo 15 años, ya estaba en el segundo equipo.

¿Se sigue apostando en River Plate por las jóvenes promesas?

Para mí, no hay nada más lindo para un club que formar a sus propios jugadores y hacerlos debutar en el primer equipo. Creo que cuando los chicos reciben unos valores y una buena educación en el fútbol, luego lo tienen más fácil para desarrollar una trayectoria profesional exitosa. Por eso la cantera es importantísima, tanto en lo futbolístico como en lo personal. De River han salido muchísimos jugadores como yo mismo, Aimar, Sorín, D’Alessandro, etc. A parte, José Pekerman tuvo también un papel importantísimo en nuestras vidas en las categorías menores de la selección. Con él ganamos el Mundial sub-20.

Por cierto, al respecto de aquella joven ‘Albiceleste’, ¿sigues en contacto con Maxi, D’Alessandro, Coloccini y compañía?

Sí, tenemos un grupo de WhatsApp. Estamos en contacto permanente. Siempre que voy a Argentina nos juntamos para cenar. Lo más lindo es que después de haber vivido un momento tan bueno como fue ganar el Mundial sub-20, hayamos logrado mantener nuestra relación. Tuve la suerte de tener compañeros fantásticos. Por cierto, ¡algunos siguen jugando! Coloccini está en Argentina y D’Alessandro en Brasil, por ejemplo.

Recuerdo que fuiste el máximo goleador de aquel Mundial sub-20. ¿Fue ese tu principal escaparate para el fútbol europeo?

Yo creo que sí, el Mundial fue el desencadenante de todo. Aunque, antes del campeonato, el Barça y otros equipos ya habían puesto los ojos en mí desde mi debut en River. Supongo que esperaron hasta el Mundial para ver cómo terminaba la historia y acabar de determinar el rumor sobre mi fichaje.

¿Tuviste que elegir entre el Barça y otros equipos?

En el caso del Barça, ya hubo varios acercamientos antes del Mundial, pero ninguno de manera oficial. Yo sabía que si jugaba un buen torneo se iba a concretar el fichaje. De hecho, en Barcelona, ya estaban retransmitiendo los partidos. Ahí me di cuenta de que la cosa se estaba poniendo seria.

 

«Cuando fiché por el Madrid, lo único que pretendía era seguir progresando profesionalmente en mi carrera. No hubo más motivo que ese. Mi mente solo pensaba en avanzar»

 

¿Cómo recuerdas tu mudanza a Barcelona siendo tan joven?

Fue muy complicado, viví momentos durísimos en lo personal. A mis 19 años, a la vez que salí campeón del mundo, tuve que sufrir la muerte de mi padre. Por un lado estaba viviendo una situación de tocar el cielo con las manos y, por otro, una de las más complicadas de mi vida. Tuve que afrontarlo y comportarme de una manera tremendamente madura sin dejar de rendir en lo profesional. El fútbol me ayudó a salir adelante. Recuerdo que viajé a Barcelona y, al poco tiempo, tuve que volver porque mi padre había fallecido. Con mi madre pasamos solos el duelo en Barcelona. Luego conocí a más gente en el club. Todos se comportaron conmigo de manera espectacular, especialmente Xavi. Xavi ha sido importantísimo en mi vida.

Ahora que lo dices, sí que recuerdo que entre tú y Xavi hubo un vínculo especial.

Sí, tenemos una relación de amigos. Cuando llegué al Barça yo estaba algo nervioso y él fue la primera persona que me enseñó un poco todo, cómo funcionaba el club. Y no solo eso, también me llevó a su casa y me presentó a su familia además de estar muy unido a mí en el momento en el que murió mi papá. Ahí comenzó nuestra relación. Una amistad muy linda que hoy transcurre a través de los años porque seguimos hablando y estando en contacto pese a estar lejos. Fue la persona con quien más estuve en Barcelona y la que más me facilitó las cosas.

Obviamente tenía que preguntarte por la rivalidad Barça-Madrid. Tú has jugado para ambos, ¿cómo viviste el cambio de un club al otro?

Siempre dije que lo único que pretendía era seguir progresando profesionalmente en mi carrera. No hubo más motivo que ese. Mi mente solo pensaba en avanzar. Creo que muchísima gente lo entendió así. Quizás a otros, más fanáticos, les fue más difícil comprenderlo. Pero no fue con ánimo de herir a nadie. El día que me fui del Barça di las gracias a todas y cada una de las personas que me habían ayudado. Al tiempo, se preocupó por mí un gran club como el Real Madrid, a quien tuve que decir que sí por lo que te decía, por progresar como profesional. 

Si le pregunto a Javier Saviola quién quiere que gane en un Clásico, ¿qué me responde?

[Risas] Es complicado. Por respeto a ambos, me limito a verlo con disfrute, sin postura de hincha. Ahora que estoy más por el lado de lo técnico y lo táctico, lo vivo de otra manera, intentando sacar mis propias conclusiones de lo que ha ocurrido en el partido.

¿Y en un Sevilla-Málaga?

Tampoco puedo elegir. Uno deja recuerdos muy bonitos en todos los clubes por donde pasa. Por respeto a la gente no voy a decantarme por ninguno. En estos clubes viví situaciones muy lindas. En el Sevilla ganamos la primera Copa de la UEFA. Creo que la gente no lo olvidará nunca. Y en el Málaga por poco no llegamos a estar entre los cuatro equipos más importantes de Europa. Lástima que nos quedamos fuera en aquella eliminatoria contra el Borussia Dortmund. Lo que vivió la ciudad en aquellas fechas fue algo increíble. Difícilmente se pueda volver a repetir.

 

«Creo que Argentina puede volver a estar entre las favoritas en el Mundial de Qatar. Hay que encontrar la manera de que los jugadores jóvenes se asocien con Messi»

 

No hemos hablado de Grecia, Portugal, Francia e Italia, otros países en los que has hecho carrera.  ¿Podemos considerarte un experto del fútbol europeo?

[Risas] Bueno, me faltaron la Premier y la Bundesliga, dos de las más importantes. La verdad es que he disfrutado muchísimo de la variedad de mi carrera. Me ha permitido hacer comparaciones y descubrir formas distinta de entender este deporte. Pero donde me sentí más cómodo es, sin duda, en el fútbol español. Estoy enloquecido de cómo se juega al fútbol en España.

Puestos a comparar, ¿en qué se diferencian el fútbol argentino y el español?

Creo que la gran diferencia es la pasión con la que se vive. Es cierto que el Clásico mundial del fútbol es el Barça-Madrid. Pero hay que estar en Argentina para saber lo que significa un Boca-River y ver realmente hasta qué punto se paraliza el país. La pasión de la gente es una locura, es algo emocionante. Para el que pierde, es lo más trágico, y para el que gana, es casi como estar en el cielo. De hecho, mucha gente mayor en Argentina comenta que, antes de morir, uno tiene que presenciar un Boca-River, ¡imagínate! Aunque también hay un punto fanático ahí. ¿De verdad uno tiene que pensarse si, como hincha rival, puede ir con seguridad al otro estadio? Creo que ahora se están tomando más normas porque la situación se desmadró un poco últimamente.

En 2015 volviste a River, donde ganaste una Copa Libertadores. ¿Qué mejor final de carrera?

Fue algo emocionante. Ya pensaba en terminar allí, el lugar donde nací. Pero para nada me imaginaba ganar una Copa Libertadores. Fue la mejor forma de despedirme de River Plate y de Argentina.

Por cierto, ya que hablas de Argentina, ¿cómo vislumbras el próximo Mundial de Qatar 2022?

Creo que la selección está viviendo un proceso de cambios. Ha habido muchos entrenadores en los últimos años, pero ahora con Scaloni parece que comienzan a encontrar el rumbo. Ojalá que el próximo Mundial sea el de Argentina. Creo que puede volver a estar entre las favoritas. Pero nunca se sabe, pues el fútbol ha evolucionado mucho últimamente. De pronto, han aparecido nuevas selecciones con un gran nivel que quizás antes no tenían. Argentina tiene jugadores jóvenes que son muy importantes en sus clubes como es el caso de Lautaro, Icardi, Dybala, etc. Creo que hay que encontrar la manera de que se asocien con Leo. Tienen que conseguir que la selección vuelva a ser favorita igual que lo fue años atrás. Es obvio que la calidad técnica está presente.

Javier, ya para terminar, te tenía preparadas cinco preguntas más breves:

  • ¿El mejor futbolista con el que has jugado?

Messi, indiscutiblemente. Y, aparte de Leo, Ronaldinho fue el que más me deslumbró. Estuve con él en su primer año en el Barça, cuando llegó del París. Recuerdo que jugar a su lado fue algo espectacular.

  • ¿El mejor club del mundo?

Si miramos al presente, creo que ahora el Liverpool está en un momento maravilloso. Podríamos poner al Liverpool para no tener que escoger uno entre los que estuve, ¿no? [risas]. También creo que, en los últimos años, los clubes alemanes han destacado mucho a nivel técnico y de organización, ¡han crecido mucho en muy poco tiempo! En el Mundial 2006 me di cuenta de la percepción que se tiene del fútbol allí.

  • Como futbolista argentino, me veo obligado a preguntarte: ¿quién es mejor, Messi o Maradona?

Jugaron en distintas épocas, es difícil hacer una comparación. En cuanto a Diego, aparte del Mundial, es increíble cómo se cargó a la espalda a un club mediano como el Nápoles ganando la Copa de la UEFA. Yo tuve la suerte de jugar con Leo, de poder mirarlo cada día. Cada vez que juega produce una emoción enorme en cada uno de nosotros. Quizás a Diego lo he disfrutado un poquito menos por mi edad, claro. Fue otra época. Lo que sí te digo es que, como argentino, estoy muy orgulloso de decir que tenemos a los dos mejores de la historia.

  • ¿Cambiarias la Copa Libertadores de tu palmarés por una Champions League?

Nunca llegué a jugar unas semifinales de Champions, con lo que no te puedo contar al detalle lo que se puede llegar a sentir. Me imagino que, después de un Mundial, la Champions es lo más importante que te puede pasar en tu carrera, pero la Libertadores no la cambio por nada, siempre la ansié.

  • ¿Te siguen llamando ‘Conejo’?

Sí, claro. Me lo puso el ‘Mono’ Burgos. Y, desde entonces, muchísima gente me sigue llamando así. ¡Mis hijos siempre me lo preguntan! Están empezando a descubrir un poco de mí y todavía no entienden mucho que tenga el sobrenombre de un animal. Por cierto, al chico no le gusta mucho el fútbol, le va más la pintura. A la chica sí, ¡le encanta! Esperemos que al niño, con el tiempo, se le despierte [risas].

Ha sido un lujo poder entrevistarte, Javier. ¡Gracias!

¡Me alegro mucho! Además, ha sido una entrevista muy natural, como si estuviéramos tomando un café y charlando de fútbol, que es lo que importa. Soy un tipo introvertido, un poco tímido, y a veces me cuesta. Si el periodista no consigue llevarme, me encierro y no logro decir todo lo que realmente siento.

 


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Fotografía de Getty Images.