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Exjugador, exentrenador, exdirector deportivo… Roberto Olabe ha cerrado muchas etapas en la Real Sociedad, pero siempre ha vuelto para comenzar una nueva. Como la actual, en la que está al frente de la dirección deportiva ‘txuri-urdin’ desde la primera mitad de 2018. Antes del parón por la crisis sanitaria provocada por la Covid-19, los guipuzcoanos ocupaban la cuarta plaza de la Liga y habían logrado, 32 años después, regresar a una final de la Copa del Rey. Con experiencias en Almería, Valladolid y fuera de España (Qatar y Ecuador), Olabe habla con orgullo y pasión durante una hora sobre todo lo que engloba su actual labor, su querida Real Sociedad y el modelo Zubieta.

 

Primero de todo. ¿No hay novedades con respecto a la situación de la final de la Copa del Rey, no? [Real Sociedad y Athletic Club acordaron disputar la final aplazada por la pandemia cuando pueda asistir público a los estadios]

En la Real Sociedad lo que hemos intentado es mantenernos en una posición, que era intentar estar preparados para lo que las instituciones decidan. Había un aspecto que condicionaba absolutamente todo: la presencia o no de nuestra gente. Nosotros creemos que la esencia del juego es jugar, por eso hemos intentado estar al margen de las especulaciones y prepararnos. Pero sí que es cierto que en un evento como una final de Copa, con la connotación que se da, con dos equipos de Euskadi, tenemos muy presente a nuestra gente y no ha sido demasiado difícil. Desde todas las partes entendemos que deberemos esperar para que todos la podamos disputar y disfrutar.

Hace poco la Real alcanzó los 35.000 abonados, un récord histórico. ¿Cómo lo valoráis desde el club y a qué crees que se debe esta ilusión?

El club está teniendo un desarrollo y un crecimiento sostenido durante la última década. Pero nos encontrábamos ante una situación que no era sencilla de gestionar: estábamos ante un cambio generacional [en la plantilla] y al mismo tiempo nos encontrábamos con una decisión estratégica del club que era cambiar la manera de relacionarnos con nuestra gente. Nos hemos estado relacionado desde el año 1991 a 40 metros de nuestros aficionados y de repente el club decidió cambiar la casa para hacernos sentir más cercanos. En la temporada pasada nos costó pero poco a poco conseguimos que la gente conectara con nosotros, fue clave que acabáramos la temporada con esa simbiosis para empezar una nueva campaña en la cual esa mezcla de expectativa y de ilusión nos ha venido muy bien.

¿En qué condiciones físicas han vuelto los jugadores? ¿Este parón puede provocar mayor riesgo de lesión o es como una pretemporada más?

Creo que este periodo de desadaptación ha sido diferente al resto de los que hemos tenido en el fútbol español, sobre por el momento en el que ocurre. Una de las cosas que han sido clave era que todos tuviésemos la mentalidad de que esto iba a volver. Y yo creo que los jugadores nos han dado un ejemplo. El compromiso que han tenido para cuidarse y entrenar nos ha hecho llegar con ilusión. Teniendo como referencia a Alemania, estamos viendo que el único dato significativo es que está costando ganar en casa porque el efecto ambiental de repente ha desaparecido, pero a nivel de lesiones no estoy muy seguro que vaya a ser diferente. Sí que es verdad que tenemos que poner toda la atención en los procesos de recuperación del esfuerzo, vamos a enfrentarnos a un final de temporada muy intenso y en un contexto diferente en cuanto a la climatología, entonces ahí sí que nos vamos a tener que entregar en cuanto a cuidar y acompañar al jugador.

¿Habéis hecho algún tipo de estudio para saber en qué medida os va a afectar
económicamente toda esta situación?

Vemos cuál es la consecuencia inmediata, cuál es la consecuencia de que quizás la temporada que viene se vaya a empezar sin afición, vemos la consecuencia de lo que significan los derechos de televisión, el impacto en patrocinios… Pero yo creo que vamos a tener que empezar a gestionar todavía sin saber muy bien cuál va a ser a medio plazo el efecto real de esta crisis. La Real Sociedad ha parado las obras del estadio de Anoeta, ha parado las obras que estaba desarrollando en Zubieta. No sé si el propio fútbol va a ir hacia una gestión de recursos propios mayor, creo que las canteras, los jugadores de filiales, van a tener posiblemente más opciones, pero tampoco sabemos en cuanto uno de los grandes empiece a mover el mercado cuál va a ser el efecto. Lo que doy por seguro es que todo esto nos va a llevar a ser más cautos en cuanto a prospección presupuestaria.

Para vosotros tirar de la casa tampoco es el fin del mundo.

Nuestra génesis es nuestro centro de desarrollo, nuestro centro de formación, Zubieta. Lo que queremos es precisamente eso, que se nos identifique con el desarrollo de talento y que de ahí fuera quiera venir gente que se identifique con ello. Creemos en los jóvenes, en la fuerza que nos da nuestra propia filosofía. De casi 200 jugadores que tenemos en Zubieta, el 80% son jugadores del territorio guipuzcoano. Pero el made in Guipúzcoa está relacionado también con aquellos que vengan de fuera, con ese 20% que va a venir a mejorarnos, a cumplir con el sistema de línea de sucesión que tenemos.

¿Cómo es la manera que tenéis de trabajar tu equipo y tú?

Creo mucho más en la dirección deportiva que en la figura del director deportivo. Y creo mucho más en la gestión que en el fichaje. El director deportivo es una persona, el fichaje es un momento, una consecuencia de un modelo, un medio para llegar a un fin. La gestión es trabajar con el único límite que te ponga tu filosofía. A nosotros la filosofía, el modelo, nos viene de nuestra historia, del Consejo de Administración y del presidente. La dirección deportiva lo que quizás hace es establecer un plan estratégico para cumplir con ese modelo. Trabajamos en unidades de desarrollo. Tenemos nueve unidades de desarrollo e intento que cada una de las unidades las lidere un especialista en ese ámbito, ya sea la unidad de desarrollo individual, la unidad de porteros, la unidad de reclutamiento, la unidad de análisis… Yo ya me voy haciendo mayor y cuanto más sé de todo menos sé de cada cosa, con lo cual necesito gente que realmente sea significativa para conseguir ese gran área de rendimiento. Esas unidades y sus responsables me ayudan a poder tomar las mejores decisiones en cada momento. El primer equipo es la consecuencia y el fin de todo. A mí como director deportivo me importa cómo lleguemos a hacer ese primer equipo, entonces lo que intentamos es tener un trabajo intradepartamental con gente que ame lo que hace.

 

“Creo mucho más en la dirección deportiva que en la figura del director deportivo. Y creo mucho más en la gestión que en el fichaje”

 

¿Esa estructura de unidades llega contigo o ya estaba antes con tu predecesor?

La cultura estructural ya existía en el club, recuerdo que en mi primera estancia aquí como director deportivo en 2002 le dimos mucha importancia, por ejemplo, al departamento físico. Pero es verdad que desde hace dos temporadas hemos intentado darle una visión un poco más específica. Creo en las personas pero creo más en los especialistas, hemos pasado de que hace unos años la gestión estaba basada quizás en el hombre orquesta, alguien que fuese capaz de hacer muchas cosas, y creo que hoy en día el especialista es clave y es el que nos ayuda a crecer más específicamente en ámbitos tan distintos como los que hemos hablado. Han sido dos años de implementación, estoy contento a nivel operativo, y ahora toca consolidar lo que estamos haciendo, intentar que quede para el futuro.

¿Con la cuarentena ha cambiado mucho tu día a día?

Ha cambiado desde dónde trabajas, pero los ámbitos de actuación han seguido siendo los mismos. No hemos dejado nuestra agenda, nos costó reestructurarnos la primera semana porque estamos acostumbrados a mirarnos, a tocarnos, y de repente teníamos que hacerlo de otra manera. En este tiempo hemos renovado jugadores, hemos entrenado en casa, hemos planificado… Lo que hemos intentado es que la parada no nos desconectara, que lo que decían o querían los demás no nos influyera a nosotros. Nos ha dado tiempo también a tener un momento de reflexión sobre lo que está ocurriendo, a ser conscientes del impacto que tiene todo lo que estamos haciendo, porque en el fútbol vamos muy deprisa y el resultado fagocita demasiados procesos.

De cara a la planificación de la próxima temporada imagino que no habrá sido fácil, con tantas cosas en el aire.

La visión que tenemos está relacionada con cerrar la temporada. Después de eso podremos ser terceros, sextos u octavos, con lo que ello conlleva en cuanto a impacto financiero, en una situación como esta imagínate si tiene más trascendencia. Si esta situación me hubiese pillado a mí hace dos años, cuando entré en el club, estaría más preocupado; si me hubiese pillado el año pasado, tendría cierta preocupación; pero ahora mismo tenemos un grupo potencial entre los jugadores que tenemos en la primera plantilla, los jugadores cedidos y los jugadores que nos vienen del Sanse [nombre
coloquial para la Real Sociedad B] que nos hace estar muy tranquilos, nos hace sentir que nos podemos gestionar de cara al año que viene con la potencialidad que tenemos. Y luego vamos a ver qué ocurre cuando termine la temporada.

Los directores deportivos trabajáis con muchos meses vista antes de comenzar las temporadas. ¿Has tenido que parar alguna negociación que ya estaba muy encarrilada?

En general todo ha parado un poquito. Las temporadas terminan el 30 de junio pero los
campeonatos suelen acabar a mediados de mayo y muchas veces los equipos ya tienen o no sus objetivos a principios de mayo, entonces ahora mismo todo se ha ralentizado. Estamos en un escenario de cierta incertidumbre. Vamos a acabar la temporada a finales de julio y no sabemos exactamente cuándo van a abrir los mercados de inscripción de jugadores, pero estamos intentando trabajar al margen de todo ello. ¿Se ha ralentizado el mercado, el timing general del fútbol? Sí, sin duda. ¿Puede que cambie a nivel global el modelo de gestión de cara a la próxima temporada? Sí, creemos que sin duda. Pero basados en nuestras fortalezas vamos a seguir trabajando en la misma línea, no nos va a cambiar demasiado nada de lo que está ocurriendo respecto al modelo que representamos.

¿De cuántos ojeadores disponéis en la dirección deportiva?

Una de nuestras unidades es la de reclutamiento. Ha crecido el número de personas en el club que están participando en ese proceso de reclutamiento pero lo más significativo, si te soy sincero, tiene que ver con la transversalidad. Somos 11 personas para lo que es el fútbol profesional; no creo que seamos diferentes al resto en cuanto al número, ni que el número sea determinante. Sí que somos muy sensibles a la mirada, a la especialización, a la vocación, nos importa mucho contar con gente que le guste lo que hace, no tenemos tanto en cuenta el background, que haya sido futbolista, sino que realmente sea gente apasionada, gente a la que todavía le queden muchas cosas por hacer.

¿Cómo es el proceso a la hora de fichar un futbolista? ¿El entrenador ve que durante la temporada ha habido un punto débil en alguna zona de la alineación, se observa desde la dirección deportiva…?

Empieza mucho antes, en la línea de sucesión que tenemos en el club. En el club somos conscientes de los jugadores y de su potencialidad. En las exposiciones que suelo hacer se habla mucho del talento y yo creo que el hecho clave es qué hacemos con el talento. Ahí está la clave. Hay clubes que se vinculan más a la detección del talento, otros a la identificación, otros a la selección… Y yo creo que la Real Sociedad es un club que disfruta con el desarrollo del talento. La Real Sociedad es un club artesano. Y cuando digo desarrollo del talento significa un compromiso a largo plazo. Nosotros no estamos tomando decisiones cada junio. Nosotros necesitamos darle un timing al jugador para que entienda no solo el juego sino lo que significa este itinerario formativo. Me enorgullece saber que una de las cosas que nos diferencia en ese proceso de desarrollo del talento es la estabilidad que tiene el jugador dentro del club. Tenemos un segundo equipo joven, con una media de 21 años, y la media de estabilidad dentro del club de los jugadores está casi en los 8 años. Ahí es donde la Real Sociedad realmente se identifica con el significado del desarrollo del talento. No somos un club de selección continua, somos un club de selección definitiva. Y entendemos que el jugador que llega a la Real Sociedad, sea con 12, 14 o 18 años, es para que llegue al primer equipo. Se tiene que quitar él de en medio, no tenemos que ser nosotros los que le quitemos de en medio.

Deberíamos cambiar la mirada respecto a los servicios de una dirección deportiva, que va mucho más allá de las unidades de reclutamiento. Es mucho más amplio. Ese proceso empieza en nuestra línea de sucesión, en saber qué nos viene, en saber quién está preparado, saber qué posiciones tenemos que intentar observar a corto, medio y largo plazo. Y a partir de ahí para nosotros hay una pieza fundamental, el entrenador del primer equipo. Y si además en cada una de las etapas tienes gente que entiende los momentos sensibles por los que pasamos en ese itinerario de desarrollo, va a ser más sencillo el poder elegir bien. Las reuniones de mapas y de líneas de sucesión se producen desde el mes de octubre a abril de manera regular con todas las personas que van a formar parte de ese proceso, quienes nos van a dar información valiosa sobre ese jugador, porque somos un deporte colectivo pero al final para nosotros cada jugador en sí es un proyecto. Por desgracia no son las generaciones las que acaban en el primer equipo, son esos jugadores de cada generación. Con lo cual, ahí tenemos que volver a la artesanía y a la necesidad que va a tener cada uno en este ciclo.

¿En qué medida los resultados pueden golpear al modelo?

El modelo debería estar por encima de los resultados, pero no podemos ser hipócritas. Lo que sí podemos es ser de una manera, nosotros queremos ser aspirantes perennes pero que el hecho de aspirar no genere una expectativa que se convierta en un problema luego. El hecho de aspirar es legítimo y la gente trabaja y sufre mucho como para no aspirar a todo, como para no soñar, no nos queremos poner límites. Luego vendrán los resultados, que efectivamente abastecen, ilusionan, decepcionan… El año pasado creo que en el último partido jugábamos para clasificarnos o no para la Europa League y no nos clasificamos porque no ganamos. Se tuvo la sensación de decepción. Yo estoy contento porque si eres octavo y tienes la sensación de decepción es porque eres ambicioso y porque quieres más, pero no creo que fuese en sí un desastre de temporada, creo mucho en la construcción, creo que en el fútbol todos los años se están tomando decisiones que son reiniciar otra vez los proyectos y yo creo mucho en los periodos de construcción de los proyectos, todavía estamos en ese momento de seguir construyendo. Y por eso no estoy de acuerdo cuando me dicen: “este año sí, pero es que el año pasado no”. No, es que este año no hubiese sido posible sin el anterior. El año pasado debutaron muchos jugadores y eso les dio la naturalidad y la credibilidad para poderse consolidar este curso. Son cosas del proceso. Y alrededor de eso tiene que haber resultados, nosotros queremos que haya resultados también. Y cuando no hay resultados nos sentimos decepcionados pero no nos sentimos fracasados. Porque lo que queremos es ser mejores cada día.

 

“El modelo debería estar por encima de los resultados, pero no podemos ser hipócritas. Nosotros queremos ser aspirantes perennes pero que el hecho de aspirar no se convierta en un problema luego”

 

Entonces, en la Real, el proyecto no depende tanto del nombre del entrenador, ¿no? El año pasado Alguacil no llega hasta el tramo final y sin embargo comentas que el proyecto se sigue construyendo a día de hoy.

Me considero un director deportivo que está muy cercano al juego, me importa mucho y por tanto me importan mucho los jugadores. El año pasado, uno de los pasos que se dieron estaba relacionado con el modelo de juego, y yo tomé una decisión un poquito transgresora. En otros lugares me ha tocado construir grupos de trabajo, sinergias, entonces entendía que para conseguir dar el paso que teníamos que dar, crecer desde un equipo que se pasaba el balón pero que tenía problemas en las transiciones, conseguir un equipo más ecléctico, que pudiera adaptarse mejor a lo que el fútbol nos estaba demandando, fíjate que junté a Asier [Garitano] con Rubén [De la Barrera]. Posiblemente todo el mundo dijera: “pero eso no puede funcionar”. Y efectivamente: no funcionó. Básicamente porque en seis meses habíamos tomado otra decisión, pero no era tanto la búsqueda del nombre como la búsqueda del modelo. Lo que estábamos buscando era ser más transitorios, más verticales, porque teníamos la sensación de que con los jugadores que teníamos no íbamos a perder el pie. La propia evolución de Imanol [Alguacil], que cuando llegué hace dos años ya cogió el equipo con la premisa de “lo cojo pero me voy”, también fue su primer paso, un primer paso que tenía que ocurrir, que lo tenía que decidir él para que al segundo paso él llegara posiblemente con más confianza y conocimiento. Pero si te digo “no, no son los nombres”… Hombre, Imanol es la persona que mejor está interpretando lo que nos estamos planteando como modelo en el club y la persona que le está poniendo el pincel a un equipo que juega en posición pero que interpreta espacios, un equipo que transita, que es agresivo, que apasiona, un equipo que es un poco lo que estábamos buscando en ese momento de evolucionar el modelo. Mira, nosotros creemos en el juego de posición, en nuestro sello interno el pase es clave, pero cuanto más te identifiques como modelo más tienes que profundizar en lo que significa ese modelo respecto a lo que ocurre ahí fuera. Creo que cuanto más fiel seas a un modelo más tienes que profundizar en cómo quieres que ese modelo sea. Ser bueno no es terminar con 700 pases cada partido, sino tener claro para lo que significa cada pase.

¿Cuesta más hacer la labor de captación ahora que hay asentados en Primera dos equipos vascos más y que también ha regresado Osasuna?

Yo no creo demasiado en las amenazas. Yo creo que es una realidad y tienes que adaptarte a esa realidad, porque si sientes amenazas sueles ser reactivo, sueles ir por detrás del hecho. Nosotros tenemos que adaptarnos a esa realidad, ser ingeniosos. Creo que Guipúzcoa como proyecto de desarrollo de jugador es especial a nivel mundial por todo, que la Real Sociedad esté llegando con jugadores de 12 años cuando el resto de clubes del mundo empieza a los 4, 6, 8, 10 años su política de incorporación habla un poco de la importancia que tienen para la Real Sociedad los clubes convenidos y la labor que hacen éstos con los chicos desde jóvenes.

A la hora de ceder jugadores del primer equipo, ¿se busca un club que se acerque lo máximo posible a vuestro modelo?

Los jugadores cedidos también entran dentro de ese proyecto de línea de sucesión. Y a mí me gustaría quitar cierta carga peyorativa sobre la cesión. Parece que un jugador cedido es un jugador que no vale. No, un jugador que sale cedido, si realmente tienes un plan de desarrollo, es un jugador con el cual estás encontrando quizás otro estímulo, otras motivaciones. Nosotros estamos encantados con que Aritz Elustondo haya salido a jugar en Tercera División cedido al Beasain, con que Andoni Gorosabel haya salido cedido a jugar en Segunda B al Real Unión. El propio Mikel Oyarzabal salió cedido en juveniles a jugar en División de Honor con el Eibar. Me gustaría romper una lanza porque, si realmente tú tienes diseñado un itinerario formativo, la cesión debería ser una herramienta más.

Hay una persona, Imanol Agirretxe, que es la que está dando soporte a esos cedidos. Agirretxe está haciendo un trabajo tremendo pero además lo está haciendo porque desde su propia experiencia él fue alguien que salió cedido. Cuando sales cedido uno de los problemas que tenemos los clubes es que posiblemente no somos capaces de explicarle al jugador lo que significa ese momento. Y no es lo mismo una cesión de desarrollo que una cesión de retornos o una cesión terminal. Son absolutamente diferentes. Nosotros apostamos por las cesiones de desarrollo y ahí es donde intentamos que los chicos vayan a lugares donde los quieren, donde lo van a acoger de la mejor manera. Y ese es el caso de Jon Guridi y Martín Merquelanz [cedidos en el Mirandés], pero también de Alex Sola [en el Numancia] de Kevin Rodrigues [Leganés]. Son cesiones para que cada junio, cuando tienes que tomar una decisión, esos jugadores sean parte de ese mapa de sucesión. Nosotros aspiramos a eso, a tener buenos jugadores para ser mejores y ganar partidos.

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¿Cuáles son tus dos o tres equipos favoritos en la historia de la Real Sociedad?

La Real favorita, creo que para mí y para todos, fue la Real campeona, porque se convirtió en referente; ellos de verdad ganaron. Creo que la referencia es aquella. Yo viví, en mi etapa anterior, el subcampeonato con Raynald Denoueix, aquel equipo jugaba muy bien también. Me voy a quedar con los recuerdos de los campeones, porque creo que realmente tenían muchísimas cosas, pero voy a pensar que hay algo bonito por llegar y que vamos a pelear por ello. Creo que es lícito aspirar a ser campeón de cualquier cosa que juegues sabiendo que campeón solo hay uno y que es complicado, pero también pienso que no nos tenemos que poner límites. Me gustaría que, con la referencia de aquella Real campeona, la mejor Real todavía esté por llegar.

 


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