Guillermo Fernández Romo dirige a un Cornellà que buscará la sorpresa en la Copa del Rey ante el Atlético de Madrid. El técnico de los catalanes huye de la emotividad y aplica la tranquilidad usada durante toda su carrera.

Periodo navideño. Viaje, llamada, foto, audio de WhatsApp, mirada a la agenda y volver a empezar. Talavera de la Reina, Madrid, amigos, familia y el regusto amargo del 0-1 ante el Barça B del 20 de diciembre. A grandes rasgos, el periodo navideño de Guillermo Fernández Romo (Madrid, 23 de noviembre de 1978) se puede resumir así.

Desde el martes 29, la Unió Esportiva Cornellà prepara el choque copero estrella de la segunda ronda ante el Atlético de Madrid. Instalado en la séptima posición del Grupo 3ª de la Segunda División B, este club de la provincia de Barcelona recibe al bloque de Diego Simeone el 6 de enero a las 18:00h.

Fernández Romo no se agarra a frases manidas como ‘tarde de fiesta’, ‘este partido es un regalo para nosotros’ o ‘lo importante es disfrutar’. Con gesto serio, el técnico madrileño afronta la cita sin caer en pasiones desmedidas o buscando fotografías con compañeros a los que sigue en la tele con la sintonía de la Champions League de fondo.

ATLÉTICO DE CUNA, AMANTE DE LOS BANQUILLOS DESDE LOS 18

“Yo soy madrileño del barrio de Aluche. Mi barrio era del Atlético, estaba muy cerca del Calderón, tenía una peña muy famosa y simpaticé más con ese equipo”. Y quita dramatismo a esa búsqueda de la historia de amor en el fútbol para construir las previas entre modestos y grandes. “Yo no tengo una historia detrás de una lesión que te hace llegar a entrenador o tenerlo tan claro. Me apunté al curso con 18 años porque no podía antes, yo estudié Geografía y no podía decir a mis padres que quería ser entrenador. Estas fechas navideñas recordaba que llevo 14 años fuera de casa. Como entrenador, 22. Pero fuera de mi casa ya son 14 años”, relata Guillermo.

Aprovechó la juventud y sus trabajos mientras compaginaba la carrera y el curso de entrenador para visitar estadios de Madrid y ciudades cercanas. Fútbol. No hay más. Ni menos. Pese a ser aficionado rojiblanco, el actual técnico del Cornellà tardó muchos años en tener camisetas del que será su rival en esta segunda ronda: “Yo no soy muy de camisetas, pero tengo dos del Atlético de Madrid. Una la de Juanito, que me la regaló cuando ganaron la Europa League [estando Guillermo y el excentral entrenando en las categorías inferiores del Betis], y la otra se la pedí al utillero del Betis cuando jugó en Madrid y es la de Miranda [autor del gol del triunfo sobre el Real Madrid en la final de la Copa del Rey de 2013].

Así se puede resumir su vertiente más pasional en el mundo del fútbol. Al margen de ello se percibe un técnico muy centrado en su trabajo y sin caer en los flashes o las historias mediáticas que pueden dar titulares y entrevistas constantes.

SORTEO SIN FIESTA

“Las posibilidades de que te tocara un equipo de Primera existían, pero no era un 100%. Y luego también hay mucha diferencia entre que te toque un determinado equipo de la categoría o el Atleti. No hicimos nada colectivo, ni creo en eso… Nosotros estábamos con el foco puesto en el Barça B, los chicos se fueron a su casa y hasta el día siguiente no hablé con ellos. No hicimos fiesta. No nos gusta el show

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con las cámaras”.

El día a día es el alimento del Cornellà, por lo que la Copa del Rey no descentra a un equipo que intentará la campanada, tal y como hizo la ‘Cultu’ ante los de Simeone hace poco menos de un año: “Tenemos claro que nuestra visibilidad es ganar cada domingo en Segunda B. La mayor visibilidad que yo he tenido como entrenador fue estar a 90 minutos de ascender a Segunda este verano. Eso es lo que realmente habría cambiado…”, recuerda un Fernández Romo que se topó con un Castellón que terminó ascendiendo. Hasta ese momento, el Cornellà había superado a la UD Ibiza y al Atlético Baleares en la fase de ascenso que disputaron en Málaga y Marbella.

RETO MUY ESPECIAL

Aunque no habrá público, el Cornellà-Atlético se vivirá con pasión en esta población cercana a los 100.000 habitantes. “Venimos con una dinámica nada buena en Liga y a mí sí me gustaría este reto ante un rival tan diferente. Para ser competitivos vamos a tener que aumentar al máximo nuestras capacidades y nuestro nivel”.

Segundo entrenador en el Betis B o Alcoyano, Guillermo lleva seis temporadas seguidas dirigiendo en Segunda B (Olímpic Xàtiva, Sabadell, Jumilla, Ejea y cumple su segunda temporada en el Cornellà), aunque su vivencia en el División de Honor Juvenil del Celta fue muy enriquecedora y allí se topó con futbolistas que destacan en la élite.

“Estuve trabajando dos años allí. Quedan muchos chicos en el primer equipo todavía como Hugo Mallo, Denis Suárez, Rubén Blanco, Kevin… El primer equipo estaba en Segunda y casi baja a Segunda B y tuvo que aparecer como salvador Iago Aspas. Ganamos nuestro grupo juvenil y caímos ante el Barcelona en la final de la Copa de Campeones. En esta generación estaban Florentin Pogba [actualmente en el Sochaux], Jota Peleteiro y Joselu [ambos en el Alavés] o Rodrigo Moreno [Leeds United]. Eran desconocidos, pero nosotros ganamos la Liga invictos, la ganamos en el campo del Deportivo con un 0-2″. Ya en la Copa de Campeones, el Celta superó al Villarreal (1-3) y al Sevilla (2-0) para sucumbir 2-0 en la final ante un Barcelona en el que estaban Martín Montoya, Marc Bartra, Jonathan dos Santos o Rubén Rochina.

El chico que multiplicó su ilusión por el fútbol durante su periodo universitario busca el reto de superar a un equipo de Champions League.

 


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Fotografía de la UE Cornellà