China no es un país. Es todo un continente. Esto ya es un tópico. Pero hay que empezar así para entender qué significa que un tipo sea admirado por buena parte de la población del estado más grande de todo el mundo. Estamos hablando de más de 1.300 millones de personas, y de un nombre que, en el gigante asiático, pocos desconocen: Paulinho. El brasileño José Paulo Bezerra Maciel Junior, el centrocampista del Barça que ha acabado el último curso liguero como tercer máximo goleador del equipo. Poca broma: en esta temporada, en el torneo doméstico, solo le han superado en tantos anotados Lionel Messi y Luis Suárez.

Saber de dónde viene Paulinho, del Guangzhou Evergrande, el conjunto más importante del fútbol chino, explica que los mayores accionistas de la entidad (también propietarios de la empresa de comercio electrónico Alibaba, el Amazon de China) no se molestaran por tener que liberar al futbolista cuando el Barça ofreció por él 40 millones de euros en el último día del mercado. El dinero nunca ha sido, para el Guangzhou, un problema. Pero para un club que se define como ‘más que un club’, lo lógico es que su nueva afición viese la operación con cierta desconfianza.

“Mi vida siempre fue desconfianza”, decía un Paulinho sonriente, en enero de este año, al referirse a la disminución de las críticas en la prensa española respecto a su figura. No ha parado de jugar en todo un año seguido entre el Guangzhou, el Barcelona y la selección brasileña, donde ha llegado a ser uno de los capitanes. Casi sin vacaciones. “Mi vida ha sido una montaña rusa”, resume.

Como millones de brasileños, empezó en el fútbol sala. No tardó en aprovechar la primera oportunidad de jugar fuera de Brasil. Con 16 años se fue a Lituania y quedó traumatizado con los insultos racistas que recibió, y que aún siguen en su memoria. La sonrisa se aleja de Paulinho cuando habla del racismo en el fútbol. Se marchó a Polonia y afrontó, humilde y reservado, el incumplimiento de su relación laboral: jugó durante meses sin cobrar lo que le habían prometido. “Nunca me moví por dinero”, decía en otra entrevista reciente. En China, todavía hoy se comenta el caso del coche de lujo que le regaló a su chófer particular como muestra de gratitud y respeto por su buen trabajo. Aunque de eso el jugador casi no habla.

Después de la crisis de Polonia había decidido dejar el fútbol, pero se echó para atrás gracias a su exmujer, que le animó a seguir luchando. Volvió a la cuarta división del fútbol brasileño, dispuesto a empezar desde cero. En poco tiempo subió a tercera, luego a segunda y, ya en primera con el Corínthians, lloró de emoción delante de sus mejores amigos cuando grandes equipos como el Inter de Milán volvieron a llamarle. Aun así, decidió quedarse y ganarlo todo con el Timão.

Paulinho es también el volante más goleador de la historia de la Canarinha. Lo sabe Luis Suárez: ha sido el primer brasileño en marcarle tres goles a la selección de Uruguay en su propia casa.

Por la compleja relación familiar con su padre (circula en la red un vídeo de un reencuentro, en 2012, después de años sin mantener el contacto), sigue rebuscando en sus raíces. Por los orígenes indígenas de sus antepasados, en el inicio de su carrera, cuando aún no era profesional, le llamaban ‘boliviano’, ya que se parecía a un aborigen de la América Latina. En las redes sociales, Roberto Carlos, exjugador del Real Madrid, se refiere a Paulinho como “indião velho” (viejo indio).

Pero Paulinho se enorgullece de ser como Garrincha, una leyenda del fútbol brasileño con unos orígenes parecidos a los suyos. Sabe que, así como Garrincha tiene sangre, trazos físicos y “juego de cuerpo” de la etnia brasileña Fulniô, él, Paulinho, viene de los Xucurus, indios reconocidos internacionalmente por saber luchar por lo que quieren. Su anterior cacique fue asesinado por unos terratenientes. Pero esta ya es otra historia.

¿Es verdad esto de tus orígenes indígenas? 

Sí, mi abuela era descendiente de indígenas. Tenía algunos trazos de los indios. Mi padre, de hecho, también los tiene. Se parece mucho a un indio. Él es de Pernambuco. Pero yo solamente tuve contacto con mi padre hasta los ocho años de edad. Quien me ha criado ha sido mi padrastro, Marcos, al que yo también llamo padre.

¿Qué tal en Barcelona?

Para una persona que acaba de llegar, en términos de adaptación, creo que es una ciudad fácil. Fantástica. Maravillosa. Tiene todo lo que necesitamos. Si precisamos de algo, esta ciudad ofrece una estructura muy buena. Tengo un cariño especial por la gente de Barcelona. Me encontré con un inmenso respeto cuando llegué, tanto yo como mi familia. Esta ciudad nos ha dado la mejor acogida.

¿Y tu integración en Catalunya? ¿Cómo ha sido?

La mejor posible. Llegamos cuando mi esposa estaba embarazada, y la ciudad y las personas siempre nos han tratado muy bien. Solo tenemos elogios para ellos. En Barcelona estamos viviendo nuestros mejores momentos.

¿Messi tuvo responsabilidad en que acabaras fichando por el Barcelona, verdad? ¿Te dijo algo cuando os encontrasteis en aquel amistoso Brasil-Argentina? ¿Tenías ganas de jugar junto a él, Suárez y tantos otros?

En aquel Brasil-Argentina, yo estaba cerca de la pelota para chutar una falta, con Willian. Y en aquel mismo momento Messi se acercó preguntándome si yo quería venir a jugar en el Barcelona. Le respondí que sí. Con mucho gusto. Aquel momento, en medio del partido, me dejó tocado emocionalmente. Incluso renuncié a chutar la falta y le pasé la oportunidad a otro compañero. Además de ser una muy buena persona, que yo admiro, Messi me ayudó muchísimo. En mi proceso de adaptación en el Barça, tanto Messi como Suárez fueron personas fundamentales.

 

“En aquel Brasil-Argentina, yo estaba cerca de la pelota para chutar una falta, con Willian. Y en aquel mismo momento Messi se acercó preguntándome si quería venir a jugar en el Barcelona”

 

¿Venido de China, qué comparaciones puedes hacer sobre jugar en el continente asiático, en Europa y en Brasil?

Llegando del fútbol chino me encontré con muchas dudas y cuestionamientos. Sé que es normal, y lo importante es que he podido pasar por encima de todo esto. Ya soy una persona preparada para este tipo de cuestionamientos,  y vine con seguridad para hacer mi mejor trabajo, de la manera que me sale más natural: ayudando el Barça y a mis compañeros a conquistar victorias.

¡Tantos brasileños geniales han pasado por el Barça! ¿Llega a pesar esta responsabilidad?

Antes de venir, hablé con muchos brasileños. Principalmente con Neymar, cuando aún estaba en el Barcelona. Él me habló muy bien del club, de la ciudad y de los compañeros. Es importante informarte de estas cosas antes de tomar una decisión. Significan mucho para nuestras vidas y para nuestro día a día. Ahora han llegado Coutinho o Yerry Mina, y estoy haciendo todo lo posible para darles a ellos todo lo que yo tuve en mi buena adaptación. Haré todo lo que pueda para que se adapten lo más rápido posible.

Capitán de la Seleção y jugador de unos de los clubes más reconocidos del mundo. ¿Qué es lo que más te ha marcado en tu trayectoria profesional?

Para nuestro entrenador en la selección brasileña, Tite, todos siempre debemos tener la misma responsabilidad. Estoy muy agradecido. Lo mejor es el apoyo de mis amigos y de mi familia. Soy un hombre muy tranquilo y tengo la costumbre de conversar, principalmente con mi mujer. Ella es la persona que siempre me hace ver cosas nuevas en la vida: actitudes diferentes que me ayudan a aprender y a progresar. Siempre hablamos entre nosotros de cómo podremos evolucionar profesionalmente y, claro, también como personas.

 

“Todos los brasileños que han pasado por el Barcelona han dejado una buena historia, con felices conquistas. No tengo dudas de que quiero ser como ellos”

 

Y, ahora, campeón de Liga y de la Copa del Rey. Cerrando el curso, además, habiendo marcado nueve goles.

De mi primer gol en el Barcelona, me acuerdo como si fuera hoy. Fue en la remontada de un partido difícil [Jornada 4: Getafe 1-2 Barcelona]. Era un momento complicado porque íbamos perdiendo. Aunque el mérito de conseguir revertir el marcador, en realidad, fue de todos, y acabamos obteniendo un buen resultado. Al final he podido marcar nueve goles, sí. Para una primera temporada en el Barça yo lo veo positivo: en un año, poder marcar esa cifra de tantos con este equipo ya es una satisfacción personal y un gran orgullo. Hemos trabajado mucho y muy bien para llegar donde hemos llegado, todos juntos.

¿Después de pasar por tantos clubes y ciudades, qué otros sueños tienes?

Soy una persona que funciona con objetivos. Tengo mis sueños a realizar. Creo en esta filosofía de vida: tener algo para conquistar. Buscar un crecimiento y evolucionar. Mi carrera profesional está basada en todo esto: seguir mis objetivos y alcanzar mis sueños.

De hecho, es notable tu alegría, típicamente brasileña, en el Barça.

Voy a luchar, continuamente, junto con mis compañeros. Quiero dar alegrías a esta afición. Todos los brasileños que han pasado por el Barcelona han dejado una buena historia, con felices conquistas. No tengo dudas de que quiero ser como ellos. Quiero dejar mi nombre en la trayectoria del Barça, con títulos, para que todos los culés se acuerden de mí, sabiendo que lo di todo. Porque siempre seguiré intentando hacer lo máximo para ayudar a este club, a mis compañeros, a la afición. Este equipo siempre tiene que estar venciendo, ganando trofeos. Y yo, persistentemente, colaboraré para dejar una bonita historia en el Barça.