Reino Unido decide este jueves su permanencia en la Unión Europea y la Premier League tiembla ante las posibles consecuencias. Los partidarios del ‘leave’ (‘marcharse’) ven una ocasión magnífica para apostar por el talento nacional, pero expertos, protagonistas activos y la propia liga cuestionan la capacidad de sobreponerse a unas normas más restrictivas en los traspasos de futbolistas. “Sería incongruente apoyar la salida”, dijo esta semana el presidente de la Premier League, Richard Scudamore. Sus palabras son respaldadas por los últimos análisis, que calculan que habría casi 400 futbolistas de las principales categorías inglesa y escocesa que incumplirían la normativa para trabajar el país. Más de un centenar de ellos de la máxima categoría, donde los 20 equipos tendrían al menos un jugador en esta situación. Basándose en los traspasos de los últimos cinco años, la FA calcula que un 33% de los futbolistas no habrían obtenido un permiso de trabajo con las actuales condiciones. Las dos revelaciones del año, Kanté y Payet, no podrían recalar en la liga inglesa tras un hipotético ‘Brexit’.

“El Brexit sería extremadamente perjudicial para la Premier League, la mejor liga del mundo”, explica a Panenka Maria Patsalos, abogada especialista en inmigración deportiva. “Afectaría directamente a los futbolistas. Los informes apuntan a que dos tercios de los actuales jugadores de la Premier League no cumplirían los criterios para trabajar en Reino Unido. Perderíamos jugadores y entrenadores, y los clubes tendrían enormes obstáculos para mantener su nivel. Hay quienes argumentan que sería una magnífica oportunidad de desarrollo para contratar más barato y potenciar el talento local. Sin embargo, el argumento contrario es que es precisamente el talento extranjero el que hace que mejore el local. De cualquier forma, en un escenario así sería difícil atraer a los mejores jugadores con un sistema de inmigración tan arbitrario como el actual. No podemos tener ambas cosas”.

La actual normativa de contratación de futbolistas que provengan de fuera de la Unión Europea -que a priori se aplicaría a todos los futbolistas fuera de Reino Unido- establece un porcentaje mínimo de partidos disputados con su selección nacional dependiendo de la posición de ésta en el ranking. Deportivamente hablando, las dos revelaciones del año en la competición, N’Golo Kanté (Leicester) y Dimitri Payet (West Ham United), no podrían recalar en la Premier League si su traspaso se produjese después del hipotético ‘Brexit’, por no ser hasta ahora habituales con su selección.

Estos criterios para fichar a un jugador no europeo establecidos por la FA y refrendados por la Home Office (la posición de la selección en el ranking FIFA y el porcentaje de partidos jugados en ella en los últimos dos años) fluctúan de la siguiente forma:

  • 30% de partidos jugados si la selección está entre el 1-10 del ranking FIFA
  • 45% de partidos jugados si la selección está entre el 11-20 del ranking FIFA
  • 60% de partidos jugados si la selección está entre el 21-30 del ranking FIFA
  • 75% de partidos jugados si la selección está entre el 31-50 del ranking FIFA

“Es una verdadera amenaza, simplemente porque no sabemos el impacto concreto que puede tener en el fútbol”, explica Simon Chadwick, profesor de Empresas Deportivas en la Universidad de Salford (Manchester) y experto en la industria futbolística. “Dada la orientación internacional de la competición, hay mucha preocupación respecto a los permisos de trabajo que necesitarían futbolistas y entrenadores, además de cómo afectará al flujo económico de sponsors y contratos de distribución de derechos”, argumenta.

En función de los datos de la temporada anterior, la 2015-2016, los analistas estiman que aproximadamente dos tercios de los europeos que juegan en el fútbol británico no cumplirían los criterios para trabajar en Reino Unido. Solo en la Premier League hay más de un centenar, siendo Aston Villa, Swansea City y el recién descendido Newcastle United los más perjudicados, con una decena de afectados. “Es muy difícil que haya un carácter retroactivo”, apunta Chadwick. “Pero si se adoptan las mismas restricciones, hay una clara posibilidad de que los jugadores se vayan a países como Alemania o España, bajando el valor comercial de nuestra liga. Sin un alto perfil de estrellas, distribuidoras, derechos de televisión, sponsors y otros asuntos comerciales estarán mucho menos inclinados a pagar el tipo de precios que hemos visto en la última década”. “Y no olvidemos que el futbolista viene a Inglaterra porque los salarios son muy altos, por dinero”, añade Raymond Boyle, analista de la industria del fútbol y profesor de la Universidad de Glasgow.

 

Los analistas estiman que aproximadamente dos tercios de los europeos que juegan en el fútbol británico no cumplirían los criterios para trabajar en Reino Unido

 

El escenario que se plantearía en la Premier League es difícil de imaginar a medio plazo, pero desde la liga apuntan que se tardarían al menos dos años en establecer las normas y adaptarse a las condiciones planteadas. “Durante más de dos décadas la mayoría de los clubes ha orientado su política deportiva a contratar talento exterior, destrozando incluso su equipo de reservas. En un periodo corto o medio, los equipos ingleses tendrán muchos problemas para competir”, dice Simon Chadwick. “Pero a largo plazo empezarían a enfocar sus inversiones en desarrollar el talento doméstico. Por ejemplo, ya tenemos al Manchester United recolectando a todo jugador que destaca en el país, lo que le haría estar muchísimo más preparado para esta situación”.

La vicepresidenta del West Ham United, Karren Brady, asegura que tendría consecuencias “devastadoras” para la economía del fútbol británico. “Sería un gran impacto en jugadores extranjeros. Llevaría a los clubes británicos a una desventaja en comparación con sus rivales continentales”. En una carta, también recuerda que los propios ingleses se benefician de la libertad de movimiento a otros países cuando siguen a su equipo en competiciones europeas, y de precios más baratos en los vuelos.

¿Un trato especial al fútbol?

La Premier League genera un significante impacto en la economía británica que va desde las exportaciones hasta los impuestos que recauda un Gobierno que, según Chadwick, “no querrá socavar la posición de mercado del fútbol”, motivo por el que apunta a un posible acuerdo especial. “Deberíamos esperar que quisieran negociar un acuerdo para proteger este deporte, impidiendo, por ejemplo, la salida masiva de jugadores. La Premier tiene capacidad para prevenir una situación devastadora, pero algo así puede crear un peligroso precedente en el que otras industrias pueden fijarse. Por lo tanto, deberíamos ser muy cautos en un período de incertidumbre”.

En la misma línea se sitúa Boyle. “Habría un impacto económico a corto plazo, una ruptura”. Pero no tiene dudas de que el fútbol tiene demasiado poder para que el Gobierno deje que se devalúe. “La Premier League es un lobby muy fuerte, así que no dudo de que el Gobierno cambiará las normas actuales. Reino Unido simplemente cambiará las reglas para obtener un permiso de trabajo y la competición sobrevivirá. Es un negocio donde hay demasiado dinero en juego y el Gobierno está bajo presión”.

“No está claro si el actual criterio para incorporar jugadores que no pertenecen a la Unión Europea será el mismo para los jugadores no británicos”, añade Patsalos. “Técnicamente esto puede pasar, pero seguramente tengan un trato favorable, incluso si no cuentan con la libertad de movimientos de la que disfrutan ahora. En última instancia depende del acuerdo político. Por ejemplo, si Reino Unido quiere continuar negociando con Europa en los mismos términos, entonces—como en el caso de Suiza—la libertad de movimiento de las personas se mantendría olvidándonos de todo este asunto. Sin embargo, si por el contrario Reino Unido negocia de forma separada con cada país, potencialmente acabaría con la libertad de movimientos, dejando en manos de la FA revisar las normas en función de eso”.

Afectaría solo a futuros traspasos

Los nuevos permisos de trabajo difícilmente se podrían aplicar de forma retroactiva, pero la falta de información alimenta las dudas. “Es muy poco probable que la Home Office aplique las nuevas reglas de ese modo”, apunta Maria Patsalos. “Cualquier regla de inmigración en el fútbol tardaría al menos dos años en tener lugar, de manera que no veremos repercusiones o un gran impacto a largo plazo. Sin embargo, sí que afectará inmediatamente a los nuevos traspasos. El criterio para obtener un permiso de trabajo es muy restrictivo, y tiene potencial para excluir talentos excepcionales. Payet, Kanté o Ander Herrera, por poner un ejemplo español, no cumplirían los requisitos”.

“Nadie sabe si las nuevas restricciones afectarán a los jugadores que ya están en nuestro país o se aplicarán solo a los futuros traspasos“, explica Chadwick. Nadie en la campaña del ‘leave’ (salir) se ha cuestionado cómo se verá el fútbol británico en cinco o diez años. “Han presentado cero propuestas y no han creado escenarios alternativos para el futuro. Nadie parece preocupado por esto, pero creo que hay serios y profundos retos por delante”.

Arsène Wenger, francés, y uno de los entrenadores con más prestigio de la competición, firmó recientemente una carta junto al futbolista Per Mertesacker, alemán, contra la salida de la Unión Europea. “Acabaríamos con el deporte más bonito de este país”, dijo. Pese a las voces críticas dentro del fútbol, una encuesta reciente de la casa de apuestas Coral situaba en el 39% el apoyo del aficionado al ‘leave’, mientras solo un 25% apostaba por el ‘remain’. Si el Brexit se convierte en escenario real, el fútbol necesitaría un nuevo marco de referencia de inmigración. Las soluciones alternativas, si se implementan, podrían ser permitir solo el mejor talento extranjero, ayudando al desarrollo de los jugadores ingleses”, concluye Patsalos. Una medida que, como casi siempre, solo favorecería a los equipos con mayor poder adquisitivo.