El estadio Matías Prats presentaba un lleno como pocas veces se ha registrado. Ningún asiento quedaba vacío, y los aficionados se amontonaban en cualquier mínimo espacio que quedase libre: de pie en el graderío, tras las vallas de la portería o en cualquier rincón en el que se presenciase mínimamente el césped. Además, los balcones y las azoteas de los edificios colindantes estaban a rebosar. El rojo y blanco de las banderas y las bufandas ponían el color a una tarde primaveral que tenía que ser especial: la vuelta del equipo del pueblo, del Ciudad de Torredonjimeno, al lugar de donde nunca debió salir, la Tercera División.

Tras una liguilla de promoción se confirmaba el ascenso y se desataba la locura y el jolgorio en una localidad de gran tradición futbolera pero que, por distintas razones, llevaba más de una década vagando por el desierto. Era el momento de volver al hogar y abandonar la errancia.

Torredonjimeno es una bella población olivarera ubicada a pocos kilómetros de la capital jiennense, de más de 14.000 habitantes, y que siempre ha tenido una estrecha relación con el deporte rey, tanto en el panorama andaluz como en el nacional. El histórico Torredonjimeno C.F. –también conocido como el Tosiria–, fundado poco después de concluirse la contienda civil española, desapareció en 2009, tras unos últimos años de mala gestión. Así fallecía un equipo histórico que había llegado a enfrentarse a gigantes en 2ªB. Pero no todo estaba perdido, y de la mano de un grupo de entusiastas aficionados locales nació La Unión Deportiva Ciudad de Torredonjimeno. Empezando desde el pozo de Primera Provincial y tras foguearse en campos de albero, a día de hoy parece asentado en el noveno grupo de la cuarta categoría del balompié español.

Fotografía de Miguel A. Martínez

La modestia como seña de identidad

“Somos un conjunto humilde, que tiene los pies en el suelo y que, tal y como están las cosas actualmente, creemos que nuestro sitio está en Tercera y en consolidar al equipo en esta categoría”, reconoce Juan Carlos Pamos, uno de los miembros fundadores del club y actual presidente de la entidad desde que, hace dos temporadas, pasase el anterior mandatario a la alcaldía de la ciudad. Los tosirianos arrancaron mal el presente curso, coqueteando con los puestos de descenso, pero la directiva mantuvo la confianza en sus jugadores y en el entrenador, Manuel Chumilla, y el grupo ha sabido revertir la situación.

De hecho, actualmente se viven semanas de verdadero optimismo, tras vencer en las dos últimas jornadas al histórico Linares 2-1 en casa y al River Melilla por 0-7, un marcador que nunca antes habían conseguido los rojiblancos en esta categoría. La zona de descenso se aleja, así, a siete puntos y quedan por visitar el Matías Prats rivales directos de la zona baja.

Además, esta temporada está siendo muy especial. Los tosirianos, que acuden en masa a los derbis que se dan en la categoría, y que inundan de rojo y blanco el camino al estadio de la rectilínea y larga Avenida de Jaén, han visto cómo el equipo plantaba cara a los históricos. A la victoria sobre el Linares Deportivo –que llegó a jugar fase de ascenso a Segunda División– se ha de sumar el gran partido que se realizó, pese a la derrota por 0-2, frente al Real Jaén: “Es un lujo poder recibir al equipo de la capital en nuestro estadio, un histórico que ha jugado en Primera División y que esperemos que suba este año”, explica el presidente. 

Asimismo, Pamos –también conocido en el pueblo como Quini–, anima a sus paisanos a hacerse socios de la entidad y superar los 450 abonados actuales, una cifra que considera baja para el número de habitantes de la localidad, los esfuerzos de la plantilla y la historia del club.

Fotografía de Miguel A. Martínez

El inicio del siglo: ascensos y faldas

Javier Checa es una persona muy conocida entre los tosirianos. Todos recuerdan anécdotas sobre el que fuera alcalde de la localidad con el Partido Andalucista y presidente del equipo de fútbol en uno de sus mejores momentos. Bajo su mandato, el otrora llamado Torredonjimeno C.F. ascendió, por primera y única vez en su historia, a la Segunda División B del fútbol español. Un éxito sin precedentes para el equipo. Pero la temporada 2002-03 fue la única en esta categoría, pues el conjunto acabó penúltimo en una liga muy dura, con equipos como el Cádiz, el Algeciras o el Ciudad de Murcia, que acabarían ascendiendo a 2ª ese mismo curso.

Aún así, los tosirianos consiguieron seis magníficos triunfos, algunos inolvidables como el cosechado en el Estadio Romano ante el Mérida, por 1-2, escuadra que había militado en Primera División no muchos años atrás. “He vivido en frente del estadio y de pequeño me subía a la azotea a ver todos los partidos con mi padre. El campo se llenaba. También he sido abonado. Ahora vivo en Málaga y voy a ver al Tosiria siempre que juega por aquí”, reconoce Víctor Vallejo, un joven con cantidad de recuerdos bonitos de su equipo, y que no olvida la temporada en la categoría de bronce.

La actual directiva también guarda excepcionales memorias de aquel año. “Segunda B fue un sueño y, por qué no repetirlo en un futuro”, se pregunta Quini. Pero no todo fue maravilloso y, tras el descenso, empezó el particular descenso dantiano a los infiernos del histórico Torredonjimeno C.F. Mefistófeles hizo acto de presencia para constatar la defunción de un club que se desangraba y que murió a finales de la década pasada.

Pero antes de todo esto Torredonjimeno apareció en los medios de comunicación más importantes de todo el país. Todo el mundo hablaba de esta localidad y de su equipo de fútbol, y no precisamente por su ascenso de categoría. Los mejores años del club coincidieron con una idea original o extravagante –según quien cuente la historia en un pueblo que aún lo recuerda– de su presidente Javier Checa: un partido amistoso en que los equipos jugaban con falda escocesa en vez de con los habituales pantalones. Se acreditaron medios de varios países y, como en las grandes citas, el estadio se abarrotó.

Además de ayudar a las arcas del club y querer hacer un guiño a la mujer, Pamos lo recuerda como una anécdota más que, quizás, distraía de los objetivos reales al club. María Collado, que estuvo en el campo presenciando el evento, lo recuerda como algo diferente: “Tengo un buen recuerdo, los que estábamos allí nos reímos mucho. Además, es bueno haber visto a tantas mujeres disfrutando del fútbol, algo que no era lo habitual y que, a día de hoy, no lo sigue siendo”, explica. Una jornada distinta para una localidad acostumbrada a la monotonía.

Fotografía de Miguel A. Martínez

Trabajar con la base y aprender de los errores

La directiva sabe que evitar cometer errores pasados resulta vital para mantener al equipo, durante años, en Tercera División, y más aún cuando en la propia provincia de Jaén existe tanta competencia al coincidir seis equipos en la categoría: El Real Jaén, el Linares Deportivo, el Atlético Mancha Real, El Torreperogil, el Martos y los tosirianos. Justamente, los marteños se enfrentan pronto al Ciudad de Torredonjimeno, en lo que es un auténtico derbi comarcal, pues las localidades son vecinas, están separadas por escasos kilómetros: “Hay una rivalidad bonita, las aficiones se respetan y el ambiente esos días de partido es muy bueno. No suele haber problemas”, asevera el presidente.

Y para asentar el proyecto, qué mejor que trabajar con la base. Además del equipo de Tercera, el Ciudad de Torredonjimeno lo conforman otras nueve categorías base, hasta el Pre-Benjamín. La clave es formar y educar a los jóvenes talentos en los valores del club. Quién sabe, como aseguran desde la directiva, si algún día estos podrán formar parte de la plantilla del equipo senior. Y, quién sabe, si estos volverán a jugar, más pronto que tarde, en Segunda División B. Mientras tanto, toca seguir haciendo las cosas bien. Se trata de cimentar el camino para llegar cómodamente a la meta.