Las finales de la Euro.


 

Creo que puedo hablar en nombre de todo el mundo si digo que el lunes es el peor día de la semana. Es imposible que a nadie le guste. Vienes de dos jornadas sin hacer el huevo y toca volver a la rutina. Despertador. Café. Ducha. Vestirse. Salir de casa. Llegar al trabajo. Trabajar. Comer. Trabajar. Y cuando acaba todo esto, aún te quedan cuatro días más en bucle infinito, sin poder saborear las novedades que ofrecen el sábado y el domingo. Donde nada está establecido. No hay un plan. El plan eres tú mismo. Si quieres dormir, duermes. Si quieres comer, comes. Si quieres ir a dar un paseo, lo das. Si quieres no hacer nada, pues no lo haces. Y nadie te juzga. No te preguntan. Total, es fin de semana, tú mandas. En cambio, si se te ocurre hacer algo de esto un lunes, que te pillen confesado.

Eso sí, hay un tipo de lunes que mola. Se escribe en ruso. Ponedélnik. No suena a lunes. Pero significa lunes. Y mola porque levantarse un lunes por la mañana habiéndote ir a dormir campeón de la Eurocopa debe ser, como mínimo, como si te despertaras un sábado. Ahí ya todo te da igual. Eres el primer campeón de Europa en un torneo de selecciones. Así que nadie te juzgará. No osarán preguntarte por qué sonríes si es lunes. Eres campeón de Europa, recuerda.

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Imagínate estar en un domingo de 1960. Ser soviético. Jugar en la selección nacional. Y pisar el césped del Parque de los Príncipes para disputar la primera final de la historia de las Eurocopas frente a Yugoslavia. Duelo de repúblicas socialistas extintas. Historia de la vida y del fútbol.

Y ahora imagínate que no eres un jugador cualquiera de los once soviéticos que salieron a escena. Eres el delantero centro. Que es una posición molona. Llevas el ‘9’. Con la responsabilidad del gol que ello conlleva. Te llamas Víktor. Te apellidas Ponedélnik. Que, como decíamos antes, significa lunes en ruso. Eso quizá ya no mola tanto. Pero recuerdas que eres el delantero centro, con el ‘9’ a la espalda, de una selección que está a punto de jugar la primera final de una Eurocopa y yo creo que lo de tu apellido se te pasa rápido.

Por último, imagínate que un tal Milan Galić te quiere arruinar el domingo marcando un gol a dos minutos del medio tiempo. Pocos momentos peores para encajar un tanto, como si estuvieras ya cerrando los ojos para dormir y aparece un mosquito a fastidiarte la pernocta. Por suerte te ayuda un colega tuyo, que se llama Metrevelli, ve al mosquito y lo aplasta entre sus palmas. 1-1. Perfecto. Puedes seguir tranquilo. Y luego apareces tú, Ponedélnik, y en el minuto 113, cuando del domingo ya se ha pasado al lunes porque el partido empezaba a una hora intempestiva, marcas el gol de la victoria para la Unión Soviética. “Ponedélnik, lunes, marca en lunes el 2-1, cuando el partido era un domingo, para hacer campeones a los soviéticos”. Todos los diarios del país triunfador amanecieron con una frase de este tipo en sus portadas. Normal. ¿Hay algo que mole más que los lunes?

 


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