Desde que el FC Barcelona anunciara este verano que su segunda equipación luciría la tradicional ‘senyera’ catalana, la polémica se instaló en el club barcelonés. Por un lado, la euforia de quienes vinculan el catalanismo con el sentimiento ‘culé’, y por otra los que apelan por desvincular la política del mundo del balón. Dadas las circunstancias políticas actuales, lo que estaba claro es que esta elástica no causaría indiferencia. Desde que en Agosto se puso a la venta, ha batido todos los récords de facturación; números inversamente proporcionales a la suerte que la camiseta ha traído a los azulgrana cuando la han vestido (sólo una victoria contra el Cartagena).

Cuando los seguidores de la UE Sant Andreu pasean por Barcelona, con sus escaparates especialmente engalanados con la segunda equipación culé, sienten una mezcla de familiaridad y resentimiento. Y ésta, casi siempre desemboca en una misma reflexión: ‘Nosotros somos los verdaderos cuatribarrados’. Después de más de 100 años jugando bajo una tela amarilla con cuatro barras rojas, la afirmación queda más que demostrada. Lejos de ser una moda, estos han sido y seguirán siendo son los colores históricos del Sant Andreu.

En 1909 la UE Sant Andreu fue fundado bajo el nombre de Club Z. Cuando las colonias textiles eran la única estampa de una ciudad adelantada a su tiempo y el deporte empezaba a arraigar en las masas con fuerza, el entonces pueblo de Sant Andreu de Palomar unió a varios señores que decidieron estampar cuatro barras rojas sobre un fondo amarillo para jugar a fútbol. La ‘senyera’ era un símbolo identitario para ese grupo de autóctonos que prolongarían esta singularidad hasta día de hoy. Aunque no siempre de manera explícita. Durante los años de posguerra y dictadura franquista el Sant Andreu se vio obligado a perder sus colores.

Primero fue una camiseta blanca, luego una amarilla con rayas azules. El escudo también vio sustituida la ‘senyera’ por la bandera nacional. Y el nombre de UE Sant Andreu fue cambiado por CD Sant Andrés. La identidad fue recuperada en 1954; nada pudo frenar la inquietud de los ‘santandreuencs’ por volver a vestir su particular ‘cuatribarrada’, ese diseño que hoy está reventando pronósticos de ventas bajo el escudo del FCB.

Aunque las esperanzas de la mayoría de clubes de Segunda B que llegan a 1/16 de la Copa del Rey ven mermadas sus esperanzas a la primera de cambio, todos tienen su minuto de gloria. El del Sant Andreu llegó el pasado 7 de diciembre, en el estadio Narcís Sala. El pequeño feudo, repleto para la ocasión, se conjuró con un mosaico que lucía las cuatro barras rojas sobre el fondo amarillo. Al mismo tiempo, mas de 6.000 gargantas gritaban al unísono que esos eran sus colores, los de ‘las llamas y la retama’. Tan pronto como empezó la eliminatoria, se hizo palpable sobre el terreno de juego la superioridad atlética, pero esto no quita que los de Patxi Salinas vivan hoy con ilusión su visita al Calderón.

Para muchos de los que pasean por las calles de Barcelona pero sobre todo aquellos que las recorren sin una cámara de fotos colgada del cuello, la elástica del Barça no deja de ser una moda pasajera. Una segunda equipación que pronto pasará a ser tercera y que, tal vez, se acabe instalando en la memoria culé. Pero por muchos años que pasen, la UE Sant Andreu seguirá vistiendo la suya, la que lleva luciendo desde hace más de diez décadas. La que, hemeroteca en mano, posee la patente futbolística de la ‘senyera’.