Stefan Effenberg es ese tipo con el pelo platino y las piernas de hierro que nos enseñó a más de uno que para hacerte un hueco en el estrellato futbolístico también puedes ser un jugador de empaque, feúcho, pétreo, antipático de manual y polémico hasta el extremo. La memoria colectiva suele ser selectiva, claro que sí, pero no está escrito en ningún sitio que solo premie al héroe bello, limpio y de conducta ejemplar. A veces nos cuesta más olvidarnos de los malos de la película que de los buenos. Será por ello que estos días, cuando el jeto del querido ‘Steffe’ ha vuelto a las páginas de la prensa deportiva, todos sentimos otra vez el aleteo de esas mariposas que nos van por dentro y que nos erizan el pelo.

El Paderborn, club alemán que actualmente milita en segunda, ha tenido la valentía (o la inconsciencia) de brindar a Effenberg la posibilidad de debutar al frente de un banquillo. Tras retirarse en 2004 y haberse curtido como comentarista deportivo, hoy el mito hace el camino a la inversa y vuelve a bajar de las cabinas para pisar del césped. Su rendimiento como técnico es una incógnita. Pero tras tantas batallitas libradas a lo largo de su carrera, los espectadores del circo ya sabemos cuáles son los méritos que acumula el personaje. Los repasamos en la siguiente galería.

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