El ’10’ de la Real Sociedad lo deja sin hacer mucho ruido, si por él fuera no habría ruedas de prensa ni homenajes. “Bueno, que tras más 500 partidos y 15 años en la Real he decidido colgar las botas. Un saludo”. Así es como imagino que serían las palabras de Xabi Prieto si de él dependiera. Asombra ver la diferencia que existe entre ese carácter reservado, de alguien que no quiere llamar la atención, con un futbolista que sobre el césped se atreve con todo tipo de recursos técnicos. Tendemos a definir a los futbolistas vascos como tipos con mucha garra, entrega y exentos de calidad técnica, pero esto último no es tan cierto como parece. Ya sea pegado en la banda o jugando más por el centro, Prieto siempre tiene un recurso técnico preparado por si el rival aprieta, le encanta que los defensas estén encima porque ahí es cuando da rienda suelta a su imaginario.

“Un jugador de la Real nunca se puede dormir porque, si eso ocurre, el público se lo hace saber”, nos decía Xabi Prieto en la #Panenka68. En las 15 temporadas que ha estado defendiendo los colores de la Real, el capitán no se ha dormido e incluso ha tenido que sufrir pesadillas como el descenso a Segunda. El infierno deportivo no está hecho para jugadores como él, pero se supo manejar en aquellas aguas. Celebró la vuelta a Primera lesionado, la lesión llegó fruto de la celebración de un gol que mereció la pena. Desde fuera se verá la figura del ’10’ con extrañeza, la incomprensión de por qué un jugador con tanta calidad nunca salió de la Real. El propio Prieto responde esta cuestión con naturalidad: “La razón para salir hubiera sido que la Real no me hubiera querido, que no me renovara o no contara conmigo”. Más de 500 partidos después la duda está resuelta.

La vida de los futbolistas es bastante más sencilla de lo que creemos, desde fuera el prisma tiende a ser muy distinto. A veces es tan simple como que hay jugadores, más de los que creemos, que por mucho dinero que les pongan en la mesa, tan solo desean sentirse cómodos en su entorno. Si de ellos dependiera, se quedarían en su casa jugando para el equipo de su ciudad, pero muy pocos pueden tener esa suerte. El éxito no se mide únicamente en títulos, para muchos el título más importante es llevar el escudo de casa y jugar para sus familiares, amigos y vecinos. “Simplemente estoy en casa y en el club con el que soñé jugar desde pequeño. Soy feliz aquí. ¿Para qué me voy a marchar si aquí lo tengo todo?”, señala Xabi Prieto. Evidentemente le han llovido ofertas, pero el donostiarra jamás se ha visto con otra camiseta que no fuera la de la Real. A veces da la impresión que para muchos el éxito deportivo tan solo va relacionado con jugar para los mejores clubes del planeta, sin darse cuenta que hay diferentes tipos de gloria.

¿Y ahora qué? Esa es la eterna pregunta. Los hinchas de la Real seguro que sueñan con verlo algún día dando indicaciones desde la banda, el capitán nos dio algunas pistas: “Hace unos años me saqué el título de entrenador y la posibilidad está ahí. Es una profesión a la que le tengo muchísimo respeto por la dificultad que conlleva. Creo que hay que estar muy preparado para ser un gran entrenador”. Imaginad por un momento, realistas, un tándem Xabi Prieto-Karpin en Anoeta. Ahora llegarán los homenajes y un protagonismo del que Prieto, por mucho que quiera, no podrá huir. Estamos ante una de esas historias que nos acercan a un fútbol del pasado, a ese en el que el jugador de casa podía comenzar y terminar su carrera con el mismo escudo grabado en el pecho. Una de esas carreras que muchos sueñan con tener y que un privilegiado como Xabi Prieto ha realizado. Eskerrik asko, Xabi.