Y, al fin, y por primera vez después de 12 jornadas, pudieron leerse en una misma frase las palabras ‘Chelsea’ y ‘descenso’. Mientras un inicio de liga horroroso del conjunto ‘blue’ ha puesto en el centro de todas las miradas a un malhumorado Mourinho, la última semana del equipo (acotada por una derrota frente al Liverpool y otra con el Stoke City) ha contado además con la inestimable participación de una prensa inglesa que ha destapado dos datos históricos ligados a la entidad. Lejos de esperanzar estos a un campeón en horas bajas, han pintado en mayúsculas y con permanente la palabra relegation (descenso) en los muros que delimitan Stamford Bridge, una fortaleza vejada en demasiadas ocasiones en muy poco tiempo. Tras certificarse la victoria del Liverpool en Londres, aparecía un primer dato que hablaba por sí solo: el Chelsea no perdía seis partidos de los once primeros de liga desde 1978. Esa temporada, precisamente, los ‘blues’ acabaron descendiendo. Por si fuera poco, el miércoles siguiente se celebró un aniversario que daba para pocas fiestas; se cumplían 28 años de un 3 de noviembre en el que se inauguró la peor racha de la historia del fútbol inglés, la de los 21 partidos del Chelsea sin ganar. Evidentemente, esa campaña también hubo descenso, el último de los ‘blues’, quizá el más vergonzoso de todos.

Seis meses en blanco

Noviembre de 1987 y el Arsenal, líder inglés en aquel momento, recibía a un Chelsea asentado por fin en la First Division y ocupando un meritorio sexto lugar. Los londinenses llegaban a territorio ‘gunner’ habiendo ganado seis de los primeros nueve partidos y nada parecía presagiar que aquel sería el punto de partida de seis meses fatídicos. El Arsenal ganó 3-1 y el Chelsea no volvería a celebrar una victoria hasta el mes de abril del año siguiente. Con tal dinámica de resultados, aún puede considerarse una suerte que el conjunto ‘blue’ se acabara jugando el pellejo en una tarde de play off de descenso celebrada en el mismo Stamford Bridge. Entonces, el Middlesbrough, en otra dramática fecha, acabó empujando al Chelsea a segunda división. El conjunto, desolado, tuvo que rehacerse en la categoría de plata a las órdenes de Bobby Campbell, el hombre que había relevado a John Hollins, el técnico protagonista de la peor racha de resultados que se recuerda en las islas.

John Hollins había llegado al banquillo del Chelsea gracias a su pasado defendiendo la camiseta y el brazalete de capitán azules. Pese a que en su etapa en Londres fue considerado un jugador importante para un club al que había dedicado trece años de su vida, su empeño y actitud en el campo siempre convencieron más que su calidad y goles. A todo esto, Hollins se había convertido en una leyenda para el Chelsea al superar los 500 partidos jugados, cifra que sigue estando entre las más altas de la historia de la entidad. Precisamente por eso, por ser un ejemplo de dedicación y confianza, el Chelsea le dio la oportunidad de debutar como entrenador, confiándole la permanencia en primera división. Eso fue lo que logró durante las dos primeras temporadas, pero en la tercera, la 1987-88, no pudo evitar convertirse en el protagonista del drama del curso, con los 21 partidos sin ganar, algo que la afición ‘blue’ tardaría en olvidar.

Por suerte, el tiempo acabó curándolo todo y hoy en día Hollins es una de las caras visibles de los eventos mediáticos del Chelsea. Desde 1988, cuando renunció definitivamente a la idea de poder remontar la infortunada crisis de la que se vio responsable, probó suerte en otros banquillos como el del QPR, el Swansea City, el Rochdale o el Crawley Town, ninguno de ellos de la categoría del Chelsea. Como Hollins nunca supo encontrar la fórmula que le permitiera ganarse la confianza de los presidentes que habían apostado por él, en 2008 abandonó la idea de ganarse la vida como entrenador. ¿Cómo volvió a hacerse con la simpatía de la afición ‘blue’? Inaugurando en 2010, junto a su hijo Chris, presentador de la BBC, una clínica móvil de la unidad hospitalaria de Westminster que desde entonces se abre cuatro horas antes de cada partido en Stamford Bridge. En ella, todo fan del Chelsea puede acercarse y recibir tanto pruebas médicas como consejos para afrontar la obesidad y las ganas de dejar de fumar. En el seno del club, la imagen de Hollins sigue siendo la de una leyenda, pese a que cada 3 de noviembre cumpla años aquella derrota contra el Arsenal que acabó arruinando su trayectoria como técnico. Este año, eso sí, el aniversario ha coincidido con una de las peores semanas de Mourinho y de una plantilla que empieza a ‘tontear’ con posiciones de descenso. Sin duda, la del portugués no será la peor racha del equipo de todos los tiempos, pero a ningún aficionado le apetece vivir en Stamford Bridge nada parecido a aquellos seis meses en blanco.